Alimentación y enfermedad: leche y lácteos

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El ser humano es el único mamífero que ingiere leche procedente de otra especie animal, ya superado el tiempo de la lactancia. La forma de obtener la leche según las leyes de la naturaleza es directamente de las mamas de la madre, ya que se trata de un alimento que se altera y contamina con gran facilidad.

La leche materna es la única válida para el ser humano. Actualmente se han estudiado sus componentes, cuya función prebiótica potencia el desarrollo de las bacterias beneficiosas. Además, también se ha comprobado en diversos estudios, que tiene sustancias altamente anticanerosas. Para poder mantenerla en condiciones adecuadas necesitamos pasteurizarla y homogeneizarla. En la homogeneización se agita la leche para igualar su grasa mezclándose con aire, y por tanto, esta grasa se oxida produciendo radicales libres, muy perjudiciales para la salud. La homogeneización puede producir problemas en las membranas celulares del tejido cardíaco. En la pasteurización a temperaturas superiores a los 100ºC se destruyen vitaminas y enzimas necesarias para su digestión. Estos dos procesos la convierten en el peor alimento porque tiene grasa oxidada y carece de enzimas. Provocan que las grasas saturadas atraviesen las paredes intestinales, aumentando los niveles de colesterol y grasas saturadas en la sangre. Los niños que toman varios vasos de leche al día tienen sus arterias en peores condiciones que los que no la toman.

Muchos estudios científicos muestran la leche y derivados como un problema para la salud.
En la actualidad la leche y sus derivados (nata, quesos, yogures, flanes, natillas, helados, batidos, salsas, chocolates, etc.) están entre los alimentos más consumidos porque nos han dicho que son nutritivos y mantienen nuestros huesos sanos debido al calcio. Pero hay cada vez más estudios que cuestionan estas afirmaciones. En EEUU, el mayor consumidor mundial de leche, es donde hay mayor porcentaje de osteoporosis. Esto sucede porque aunque sea cierto que la leche tiene mucho calcio, no se tiene en cuenta su biodisponibilidad.
En el proyecto Cornell Oxford-China de Nutrición, Salud y Medio Ambiente, que se inició en 1983 sobre 6500 habitantes de 65 provincias dispersas de la China rural, se demostró que la leche animal desmineraliza a los adultos. Se comprobó que las mujeres que no tomaban leche de vaca, no padecían osteoporosis, pero si introducían la leche, aparecía.

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Otros estudios:

-Los lácteos no son una buena fuente de calcio. Así lo confirma el Dr. William Elis, ex Presidente de la Academia Americana de Osteopatía Aplicada, después de numerosos estudios que lo avalan. El opina que los lácteos (leche animal) tienen un gran poder desmineralizante en los adultos. Las personas que ingieren tres o cuatro vasos de leche al día, presentan los niveles más bajos de calcio.

-El Dr. Campbell (médico y autor del libro “The China Study”) descubrió que la caseína que comprende el 85% de la leche de vaca, promovía el cáncer en todas las etapas de su desarrollo y que la única proteína segura es la vegetal. La BMA (Asociación Médica Británica) asegura que una dieta vegetariana reduce la tasa de cáncer en un 40%. El Dr. Campbell comprobó que los hombres con mayor ingesta de lácteos tenían el doble de riesgo de padecer cáncer de próstata y cuatro veces más probabilidades de padecer cáncer de próstata metastásico o mortal (según la medicina oficial).

Por otra parte, dicho estudio, realizado sobre 6500 personas durante 23 años, demostró que el consumo de proteína animal estaba relacionado con una tasa muy alta de cáncer. Por contra, la dieta pobre en proteína animal, apenas manifestaba esta enfermedad. Por tanto, el Dr. Campbell señaló que el cáncer es una enfermedad de ricos.

-Las universidades de Cornell, Oxford y el laboratorio de investigaciones de salud de China en su trabajo conjunto nos muestran que hay una relación entre el cáncer y la proteína animal. La proteína animal aumenta la actividad de la enzima Beta-Glucoronidasa que reactiva muchos agentes cancerígenos desactivados.

-American Journal of Clinical Nutrition: El exceso de proteínas de la leche produce osteoporosis. Se demostró que las mujeres que toman leche y son vegetarianas, tienen un 18% de pérdida de hueso, mientras que las omnívoras padecen una pérdida del 35%.

-En una ingesta de 75 gr. diarios de proteína láctea se pierde más calcio en la orina del que se absorbe a través de la dieta.

La relación calcio-fósforo de la leche de vaca no es adecuada para el ser humano, ya que la cantidad de fósforo es demasiado elevada y acidifica el organismo, lo que repercute en la salud, 3-2 en la leche de vaca; 2-1 en la leche humana. Se ha comprobado que la inmensa mayoría del calcio de la leche, una vez en el intestino humano, es precipitado en forma de fosfato de calcio y expulsado a través de las heces fecales.

El calcio asimilable para el ser humano procede de las legumbres, verduras y sobre todo de las semillas.

Proteínas: Una de las proteínas de la leche es la Caseína, que representa el 85% de la proteína que se encuentra en la leche es de difícil asimilación. En algunas personas se adhiere a los folículos del intestino impidiendo la absorción de otros nutrientes (su cualidad pegajosa hace que la caseína se use como pegamento en la industria del papel y de la madera). También puede provocar problemas inmunológicos en las personas con deficiencias de inmunoglobulinas IgA.

La caseína, proteína de la leche, es indigesta para los niños, pero más para los adultos, ya que la renina gástrica, enzima necesaria para su digestión, disminuye con la edad. La caseína es viscosa y pegajosa, y se deposita impidiendo la absorción de otros nutrientes, contribuyendo a la fatiga crónica, alteraciones intestinales, enfermedades relacionadas con la autoinmunidad (artritis reumatoide), lupus, cáncer, problemas circulatorios, alergias (cutáneas y respiratorias), inmunodepresión, diabetes juvenil, enfermedades otorrinolaringológicas, asma, sinusitis, acumulación de mucosidades (en órganos genitales femeninos y en el aparato auditivo) y nefrosis. También se puede decir, según estudios realizados, que la intolerancia a la lactosa va en aumento. La lactosa es un azúcar que alimenta el cáncer.

Los sustitutos de la leche, en cuanto a la obtención de calcio, son, sin duda, las verduras, algas y semillas, especialmente la semilla de sésamo (ajonjolí) tomada en forma de gomasio (ver más adelante en el capítulo 16).
Por otra parte, la “leucina” es un aminoácido abundante en los productos animales, como en los productos cárnicos, y particularmente en los lácteos como la leche y el queso. Hay personas que tienen sensibilidad a la leucina, especialmente los niños, produciéndoles una importante hipoglucemia. Es una hipoglucemia tan fuerte, que incluso les puede provocar una crisis convulsiva con lesiones cerebrales. En su manifestación menos extrema puede producir dolores gastrointestinales con diarrea o estreñimiento, crisis de ansiedad y problemas respiratorios.

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-El Dr.William H.Philpott describe un caso de grave de hipoglucemia en una persona diagnosticada de psicosis maniaco-depresiva o bipolar, que dejando los productos lácteos, desaparecieron todos sus síntomas. Es importante para estos individuos leer las etiquetas, ya que para ellos la menor traza se convierte en un peligro para la salud.

La Grasa: Si comparamos la leche humana (45 gr. de lípidos por litro, de los que 55% son ácidos graso poliinsaturados y 45% saturados con un elevado contenido en ácido linoleico, antiinflamatorio) con la leche de vaca (30% grasas poliinsaturadas, 70% ácidos grasos saturados: estructura que favorece la inflamación) y teniendo en cuenta que cuando calentamos la leche de vaca entre los 40ºC y 45ºC, se desnaturalizan sus ácidos grasos poliinsaturados y se convierte en una sustancia 100% inflamatoria, obteniendo la condición previa al cáncer.
El “petit-suisse” está lleno de grasa química. Produce obesidad, y a mayor obesidad, más cáncer.

La carga hormonal: La leche contiene 59 tipos diferentes de hormonas, entre las que destaca la hormona del crecimiento, llamada somatropina, que es una hormona natural que secreta la hipófisis de las vacas después del nacimiento de un ternero.

En 1994 la FDA aprobó la hormona transgénica rB6H (Hormona Recombinante de Crecimiento Bovino), conocida con el nombre de Posilac, para aumentar la producción de leche de vaca. Son tantos los peligros potenciales de esta hormona junto a los diversos tóxicos que contiene la leche, que hoy se considera como causa de múltiples enfermedades degenerativas. La inyección de Posilac tiene múltiples efectos secundarios que afecta tanto a los animales como a los consumidores. Perturba el ciclo natural de la vaca y produce una disminución del nivel de fecundidad, llegando a veces a la esterilidad; y cuando se interrumpe, ocasiona la muerte del animal. Su uso está prohibido en Canadá y la Unión Europea, entre otros países.

También se añaden estrógenos a la leche bovina, que incrementa dicha hormona y acaba provocando la aparición de tumores.

Tóxicos en la leche: Además de hormonas y antibióticos (para reducir la mastitis, inflamación de las ubres), la leche contiene productos químicos como micotoxinas, pesticidas, fertilizantes procedentes de la comida de la vaca, metales y plásticos (de su almacenaje), detergente y desinfectantes de la limpieza de las instalaciones, y dioxinas, que se las relacionan con el cáncer de pulmón y los linfomas. Las dioxinas, derivadas del cloro, se las vincula también a la diabetes, al desarrollo del niño y problemas diversos con el sistema inmunitario. Además, la leche contiene, procedente de las mastitis de la vaca, virus, bacterias, priones…Tanto la leche como los productos lácteos contienen aditivos como vitaminas y minerales sintéticos, semillas, frutas, proteínas, ácidos grasos que pueden ser de otro animal, como los procedentes de la grasa de cerdo.

Efectos de la leche: Causa inflamación en el ambiente intestinal; aumenta la cantidad de bacterias malas; destruye el equilibrio de la flora intestinal bacteriana; produce radicales libres; ácido sulfhídrico y amoníaco, en el intestino; produce alergias; está relacionado con la diabetes infantil; produce osteoporosis.

Enfermedades relacionadas con su consumo:

-Anemia ferropénica por los pequeños sangrados gastrointestinales que provoca.
-Artritis reumatoide y osteoartritis (estudios realizados en al Universidad de Florida).
-Asma. Niños con exceso de moco y dificultades respiratorias.
-Autismo. Estudios en al Universidad de Roma demuestran que los péptidos de la leche pueden tener un efecto tóxico en el sistema inmunológico central.

Hay diversos estudios que relacionan el consumo de leche con: cataratas, colitis ulcerosas, colon irritable, diabetes, dolores abdominales, enfermedades coronarias (la leche homogeneizada, debido al contenido de Xantina Oxidasa), esclerosis múltiple, estreñimiento, fatiga crónica, fístulas y fisuras anales, incontinencia urinaria, intolerancia a la lactosa, migraña, sinusitis, otitis, amigdalitis, síndrome de mala absorción, trastornos del sueño en los niños, úlcera péptica, acidosis láctica…

También hay múltiples estudios que relacionan el cáncer con el consumo de leche y lácteos:

-Cáncer de estómago
-Cáncer de mama
-Cáncer de ovarios
-Cáncer de páncreas
-Cáncer de próstata
-Cáncer de pulmón
-Cáncer de testículos
-Linfomas
-Cáncer de riñones

Cuando a los productos lácteos se les suma el consumo de carne, la cifra de cánceres aumenta 10 veces, especialmente el de pulmón y el de colon.

Actualmente muchos estudios científicos muestran la leche y derivados como un problema de salud.

Alimentación y enfermedad: carne y huevos

Barbacoa

Esta última semana se ha hablado mucho del comunicado de la OMS sobre la relación entre carne, carne procesada y enfermedades como el cáncer. Sin embargo, esta información hace muchos años que se conoce, y los que hayáis leído alguno de mis libros, seguro que ya lo sabíais.

A menudo, nos fijamos en los alimentos que debemos comer para mejorar nuestra salud, pero casi nunca nos cuestionamos los que debemos evitar. Es por esto que, en las próximas semanas, detallaré los alimentos que nos enferman. Hoy, como no podía ser de otra forma: la carne y los huevos.

CARNE

La carne roja deja una sobrecarga de residuos ácidos en el cuerpo, en sangre, fluidos y tejidos. Estos residuos son los ácidos úrico, fosfórico y sulfúrico. Para neutralizar estos ácidos el cuerpo utiliza la reserva de minerales alcalinos, como el calcio de los huesos y dientes, produciéndose osteoporosis.

Una vez neutralizados los ácidos, quedan residuos de urato de calcio, que son depositados en los tejidos blandos y calcifican en formas sólidas, que van acumulándose en arterias (arteriosclerosis), en las lentes ópticas (cataratas), en los uréteres y riñón, en la vesícula biliar, en las articulaciones (artritis), etc. La carne roja tiene de treinta a setenta por ciento de grasa y colesterol. También tiene gran cantidad de venenos: pesticidas, herbicidas, fertilizantes y parásitos. Alrededor del 16% de todos los adultos en América tienen triquinosis al hacerles la autopsia.
La carne roja no contiene fibra, lo que dificulta su eliminación, provocando estreñimiento. La congestión del aparato digestivo constituye una amenaza muy grave para la estabilidad del organismo, ya que las carnes se pudren por horas y hasta por días en los intestinos, debido a que provocan parálisis del tracto digestivo. La sangre que se produce en estas condiciones es más ácida y con un alto grado de contaminantes que ocasionan volúmenes muy altos de linfa. El estreñimiento también provoca una mucosidad en exceso y un gran desequilibrio en el organismo.
Según diversos estudios, se relaciona el consumo de carne con la diabetes, debido a los lipoácidos saturados que contiene, ocasiona obesidad, induce infecciones y dolores por causa de los ácidos orgánicos. La carne favorece el infarto cardíaco y la arteriosclerosis por su elevado contenido de hierro entre otras causas. La carne fomenta la depresión, reduce la memoria por su concentración en cortisol, en personas con predisposición a los niveles altos de cortisol.

La carne contribuye a la incidencia del cáncer
El hierro contenido en la carne es muy oxidante, y favorece la formación de sustancias cancerígenas en el intestino. La carne carece de fibra. Cuanta más fibra consumimos, más protección en el aparato digestivo. Por tanto, la mejor carne sería la combinación de dos productos con fibra: cereales con leguminosas. Todas las civilizaciones antiguas consumían, cada día, esta combinación junto con verduras.
-El Dr. A. B. Miller, director del “National Cancer Institute” de los EE.UU. dice: “La evidencia sugiere que está relacionada con el incremento de cáncer colorectal, pancreático, mama, ovario, próstata y renal. También el NIH, la mayor institución mundial para la investigación médica, constató en el 2001 un mayor riesgo de cáncer por el consumo de carne roja. En Argentina y Uruguay están los mayores consumidores del mundo y también los que poseen una cuota más elevada de cáncer colorectal y de mama. De un estudio de la Universidad de Minnesota en el 2002 se manifiesta que la carne frita fomenta la aparición del cáncer de páncreas. De las carnes rojas, la peor es la de cerdo, es calificada por muchos como carne “inmunda”, ya que sus átomos son tan densos, que activan en nosotros los anti-valores o defectos psicológicos.

Nitritos y nitratos
Los fabricantes de carnes procesadas añaden nitrito de sodio no tan sólo como conservante sino también para hacer que la carne parezca rosada, fresca y con buena apariencia. Décadas atrás, las carnes se conservaban con sal, pero a mediados del siglo XX los fabricantes empezaron a usar el nitrito de sodio para la conservación comercial. Encontramos nitrito de sodio en las salchichas de Frankfurt, en los embutidos, en el bacon, que además tienen grasas saturadas (cáncer de mama), en algunos encurtidos, fritos, ahumados, también en la cerveza, el queso, los subproductos del pescado y el humo del tabaco.
-El Dr.John A Scharffenberg, profesor asociado de nutrición aplicada de la Universidad Loma Linda (EEUU), afirmó que la carne comporta varios factores cancerígenos como:
∙Los cancerígenos químicos como el benzopireno por la cocción en el carbón de madera en las barbacoas, el metilcolantreno de la grasa de la carne cocida, los nitritos del jamón, del bacon, etc…
∙Un régimen rico en carne, leche y huevos es un régimen sin fibras. El cáncer de colon es de 8 a 15 veces más frecuente en la población con alimento sin fibra que en la población cuyos alimentos son ricos en fibra. La falta de fibra permite a los ácidos biliares un contacto prolongado y nocivo con la mucosa intestinal, y permite una absorción importante del colesterol.
∙También la ingesta de carne favorece una maduración sexual más rápida, un aumento del cáncer de mama y un envejecimiento prematuro.
∙La carne se la relaciona con la hipertrofia del hígado y de los riñones.
∙El exceso de proteína animal está asociada a una pérdida de calcio a través de la orina, lo que afecta a la densidad ósea produciendo osteoporosis. También se asocia a la disminución de la serotonina (neurotransmisor responsable de la actividad cerebral, del buen humor, de la motivación).
∙Riesgo de triquinosis y de salmonela mediante la carne de cerdo, pero actualmente también la de ternera contaminada. Sólo se evita mediante una adecuada cocción (58ºC hasta el centro de la pieza).

huevos fritos

HUEVOS

Los huevos son muy nutritivos, pero contienen 250mg de colesterol, cantidad casi en el límite de lo que se recomienda no exceder diariamente. Favorecen la arteriosclerosis (dureza y engrosamiento de las arterias) más de lo que se creía, con el consiguiente riesgo cardiovascular.
No obstante, la principal preocupación son los cancerígenos que pueden contener actualmente, que no son solamente los tintes sino las dioxinas que causan una proteína cancerosa y los PCBs (bifeniles policlorados), que han aumentado y se los considera como causantes de daños neurológicos y de envenenamiento celular. Otro tóxico muy peligroso que contienen es la neurina, una amina que se produce por la descomposición bacteriana de la colina en los intestinos.
Los huevos de gallina son muy acidificantes y para recuperar la salud se necesita de una alimentación 80% alcalinizante y 20% acidificante.
-En la universidad de Minnestoa se hicieron 11 estudios de relación entre consumo de huevos y cáncer colorectal, y 9 de los 11 dieron como positiva entre ambas variables y fue más significativa en mujeres que en hombres.

EXCESO DE PROTEÍNA ANIMAL
-El Dr.Paavo Airola, 1918-1983 (autoridad en nutrición y biología natural), afirma que el exceso de proteínas animales nos deja residuos tóxicos en los tejidos, causa autotoxemia. Para desintoxicarse, el organismo tiene que liberar grandes cantidades de enzimas en el intestino y en el hígado; acidez extrema, deficiencias nutricionales, acumulación de ácido úrico, ácido sulfhídrico, indol, gas metano, amoníaco, histamina, nitrosamina, purinas, putrefacción intestinal, desarrolla diverticulosis y una serie de enfermedades como artritis, daño hepático, piorrea, esquizofrenia, osteoporosis, arteriosclerosis, enfermedad cardíaca y cáncer. Este exceso es causa de envejecimiento prematuro y reduce la esperanza de vida. Nos dice que no necesitamos comer carne, y que debido a una serie de investigaciones a nivel mundial, se ha llegado a la conclusión que solo necesitamos de 30 a 45 gr diarios de proteína. Si comemos más, el resto ocasiona enfermedades como el cáncer.

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Sekihan: legumbres azukis con arroz

ALTERNATIVAS A LA CARNE Y HUEVOS: CEREALES CON LEGUMBRES Y PESCADO

El aporte diario de proteínas lo podemos obtener de fuentes vegetales más saludables, sin colesterol, sin residuos ácidos, bajo en grasas y ricos en fibra como las legumbres, pero siempre combinadas con cereal integral, ya que de este modo obtendremos todos los aminoácidos esenciales.

CorvinaOtra fuente de proteína, pero de origen animal, es el pescado, tanto blanco como azul. El pescado azul nos aporta ácidos grasos muy saludables como el omega 3. El pescado es mejor que sea salvaje y de pequeño tamaño para que contenga menos mercurio. Hay que intentar evitar el pescado de piscifactoría y el congelado. También podemos obtar por el marisco pero muy puntualmente.

En ocasiones, también podemos consumir proteína mediante el tempeh y el seitán.