Mi libro sobre el cáncer cambia de título

 

Hasta hace poco mi libro sobre la visión holística del cáncer se titulaba «Alimentación, energía vital en el Cáncer». Esto suponía un malentendido, ya que muchas personas pensaban que era un libro de alimentación para superar el cáncer. Este libro no se centra solo en la importancia de alimentación, sino que recoge la investigación y los estudios realizados con éxito en Oriente y Occidente para abordar la enfermedad desde una nueva perspectiva.  Es por esto que ahora el libro se titula: Actuar en el CÁNCER desde una visión global

«En la naturaleza hay un remedio para todas y cada una de las enfermedades” Hipócrates

«Es necesario tener un conocimiento básico de la terapia nutricional, de las plantas medicinales, de la respiración y de los tratamientos y ejercicios terapéuticos. Sin embargo, no es suficiente saber, hay que actuar y ponerlo en práctica.

El tratamiento del cáncer ha de ser holístico, es decir, como un todo, teniendo en cuenta al ser humano completo. Cuando aparece un tumor localizado en una zona del cuerpo, no está solamente esta zona enferma, es todo el organismo que ha enfermado. En vez de tratar el tumor, hay que tratar a la persona. Cuando esta persona consiga estar sana, el tumor desaparecerá. No hay que atacar la enfermedad sino potenciar la salud.

La terapia se debe realizar con productos naturales que estimulen todo el organismo, potenciando las defensas y las vías de eliminación.

Los medicamentos naturales no luchan contra la enfermedad, es el organismo que con estos medicamentos naturales se pone en marcha para recuperar la salud.

Es, en definitiva, la naturaleza la que ayuda al ser humano y sin efectos secundarios. Solo hay que tener en cuenta que a veces aparecen las llamadas “crisis curativas” que consisten en la limpieza del organismo mediante vómitos, diarreas… De esta manera se llega a la completa curación.

La Medicina Holística no sólo consiste en tomarse una serie de productos, sino que requiere de un cambio profundo de vida, de manera de pensar, sentir y actuar. Dejando atrás los malos hábitos y alimentándonos de la naturaleza (cuantas menos manos haya entre el producto que sale de la tierra y el consumidor, mejor será nuestra salud)».

Aprovecho para recordar que este libro y todos los demás están disponibles en formato papel y gratuitos en formato digital.

 

Llegan el otoño y las sopas de miso

En la práctica de la macrobiótica las sopas de miso son fundamentales. Tomar sopa de miso en el desayuno es lo ideal, ya que además de calentar nuestro organismo, nos aportará energía junto con el cereal integral. Si quieres aprender a prepara la sopa de miso, puedes leer 3 recetas publicadas anteriormente:

¿Por qué es tan saludable e importante tomar miso habitualmente?

El miso es una pasta fermentada elaborada con soja amarilla y cereales.

Propiedades del miso:

  • Tiene un alto valor proteico (34%)
  • Es energético.
  • Es antianémico
  • Alcalinizante.
  • Favorece la digestión y mejora la circulación. Nos ayuda a repoblar la flora intestinal.
  • Es rico en ácido linoléico y lecitina.
  • Nos protege de las radiaciones electromagnéticas y nucleares. Nos ayuda a eliminar los elementos radioactivos del cuerpo

El miso no debe consumirse pasteurizado. En caso de enfermedad se recomienda el mugi miso o miso de cebada, o también el Hatcho miso, que se toma diariamente en sopa. Es un alimento simbiótico porque contiene, a la vez, prebióticos y probióticos, igual que la salsa tamari. Es importante que el miso no hierva, porque perdería las enzimas que contiene. Por tanto, lo añadiremos finalizada la cocción.

Clases de miso:

  • Hatcho miso: Miso de soja. Es el miso más yang, indicado para personas enfermas que necesitan un gran aporte de proteínas.  Contiene mucho hierro, da calor y tiene una fermentación de 3 años.
  • Mugi miso o miso de cebada. Está elaborado con soja, cebada y sal marina. También es de larga fermentación. Es el más usado por sus propiedades y buen sabor. Se recomienda para prevenir la hipertensión y el colesterol, así como los accidentes cardiovasculares. Se usa en sopas, patés, legumbres, cereales y salsas.
  • Genmai miso o miso de arroz. Miso hecho de soja, arroz integral y sal marina. Ayuda al sistema digestivo, repoblando la flora intestinal. Puede utilizarse en las 4 estaciones en climas templados. Su fermentación es de 1 año o más. Se elabora con soja, arroz y sal.
  • Shiro miso o miso de arroz blanco y soja. Se fermenta durante 6 meses. Se utiliza como condimento en la cocina para salsas y postres.
  • Natto miso. Es un fermento de soja, cebada, kombu, jengibre y sal. El tiempo de fermentación también es de 6 meses. Se usa para la osteoporosis, la anemia y para la circulación. Combina con verduras, cereales y mochi. Es muy nutritivo por su contenido en probióticos, prebióticos, vitamina K2, selenio y acetilcolina, ambos anticancerígenos.

Cada miso, en función de su proceso de fermentación, tiene un color distinto.

 

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