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Todos conocemos la relación entre sedentarismo y enfermedad, y entre ejercicio físico y salud.

El sedentarismo nos lleva a la obesidad, diabetes, hipertensión, arteriosclerosis,…Mientras que el ejercicio acelera el metabolismo y como consecuencia regula los niveles de glucosa en sangre y previene la obesidad. El ejercicio también aporta mejor tejido óseo, reduce la osteoporosis y mejora la circulación sanguínea, la presión arterial, la resistencia muscular, la capacidad respiratoria y provoca en nuestro organismo la liberación de endorfinas.

Las endorfinas, llamadas hormonas de la felicidad, al igual que una droga, nos “enganchan”, pudiendo llevarnos al exceso de ejercicio con consecuencias nada saludables.

Las endorfinas nos aportan 3 medicinas naturales: son ansiolíticas, analgésicas y energéticas. Aumentan cuando el ejercicio se realiza al aire libre y sobre todo en medio de la naturaleza.

El exceso de ejercicio puede llevarnos a la falta de oxígeno para la combustión de la glucosa y a la generación de los radicales libres con consecuencias de acidificación, y dentro de ella a la producción de ácido láctico, con las molestas agujetas entre otros problemas. Además se puede producir un desequilibrio hidroelectrolítico y calambres.

En resumen, el exceso de ejercicio puede generar también problemas en la salud del deportista. Hay que respetar los tiempos de actividad, de descanso y recuperación, y adaptarlo a nuestra condición.

Los deportistas deberían tener en cuenta los cambios necesarios en la alimentación para conseguir un alto rendimiento para la competición.

El ejercicio físico extremo exige un aporte más importante de hidratos de carbono de máxima calidad, como se dan en los cereales integrales sin gluten. El gluten, tanto si se es celíaco como si no, se debe evitar porque es productor de inflamación.

También debemos considerar el índice glucémico, que no debe ser elevado para que el nivel de glucosa en sangre no aumente rápidamente, sino muy lentamente y se mantenga constante durante más tiempo.

Otra característica necesaria de los carbohidratos complejos es que sean fácilmente digeribles con un alto porcentaje de nutrientes. Dentro de ellos destacamos los cereales integrales con aporte de vitaminas del grupo B, grasas poliinsaturadas, fibra (evita el estreñimiento) y proteína, es decir, todos los nutrientes.

Los cereales integrales recomendados son el arroz integral, el trigo sarraceno, el mijo, la quinoa, el amaranto, la canihua y el maíz. A todos ellos les añadiremos gomasio. Otras formas de tomar hidratos de carbono completos son la pasta integral de los cereales mencionados y el pan integral. El pan de espelta integral, trigo sarraceno o las tortitas de arroz integral, de amaranto o de maíz son una buena opción para sustituir las barritas energéticas.

La alimentación que se lleva a cabo durante el periodo de entrenamiento tiene que ser rica en carbohidratos y moderada en proteínas y grasas, que deben ser de buena calidad.

La combinación de hidratos de carbono con grasas como los omega-3 es fundametnal en el rendimiento deportivo. Por ejemplo los omega-3 que provienen del pescado azul pequeño y de las semillas de lino y chía son ideales.

En cuanto a las proteínas, las de más fácil asimilación son los vegetales como las legumbres: azukis (muy buenas para el riñón), lentejas, garbanzos, alubias, etc. Todas ellas en pequeñas cantidades y bien cocidas.

Las legumbres las aderezaremos con comino, que es carminativo y nos ayudará evitar flatulencias.

En el mercado encontraremos también el miso, que es la proteína de la soja fermentada. El miso, junto al tempeh, es la mejor proteína que podemos consumir. El miso presenta distintas variedades, y de todas se recomienda especialmente el miso de cebada –mugi miso-, que disuelto en el caldo de verduras y algas nos proporcionará una deliciosa sopa de miso.

El miso es una proteína energética, antianémica y alcalinizante que mejora la calidad de la sangre porque facilita el aumento de glóbulos rojos o hematíes, que son los responsables de llevar oxígeno a las células, con el consiguiente aumento del rendimiento deportivo. El miso es bueno para repoblar la flora intestinal y es protector de las radiaciones electromagnéticas y nucleares.

En la alimentación macrobiótica diaria se contempla como otro alimento proteico y remineralizante, las algas de mar, especialmente la kombu, la wakame, la arame, la nori y la dulse. También las algas de agua dulce como la espirulina, que es muy energética.

En la macrobiótica también existen otros alimentos energéticos que aumentan el potencial de rendimiento. Entre ellos destacan:

·       La ciruela Umeboshi: es antioxidante, antibiótica y alcalinizante de la sangre. Normaliza la digestión, estimulando el hígado y el riñón. Se toma 1 ciruela cada 2 o 3 días.

·       La seta Shiitake cocida nos aporta energía y el agua de su cocción es antiinflamatoria. Es aconsejable para aliviar la tensión muscular, y se recomienda tomar 1 seta a la semana. Es diurética, contiene 50 enzimas, todos los aminoácidos esenciales, minerales y vitamina B12.

·       El Kuzu es otro alimento específico indicado para los deportistas por su alto valor energético. Es un almidón empleado en la MTC –Medicina Tradicional China- desde hace 2500 años por sus propiedades antiinflamatorias, protectora de mucosas, además es excelente para aliviar la fatiga producida por la acidez, es regulador del aparato digestivo, relajante muscular, indicado para dolores articulares, alcalinizante y para el insomnio.

·       Salsa de soja Tamari para añadir al té verde, a los cereales, verduras, y legumbres. Nos aporta energía.

·       Raíces de Jengibre y Cúrcuma: Ambas raíces son excelentes antiinflamatorios.

·       Sal marina contiene todos los elementos de la tabla periódica, como nuestra sangre, y nos aporta solidez ósea.

·       Bebidas energéticas:

–        Té Kukicha y té verde Bancha: Nos ayudan a fortalecer el hígado y son ideales para la fatiga. Estos tés son un poderoso antioxidante.

–        Té Mu: Es una bebida alcalinizante. Contiene de 8 a 16 plantas, entre ellas el ginseng y gran variedad de hierbas medicinales para la salud.

–        Té de Lotus: También es una bebida fuertemente alcalinizante dentro de la macrobiótica. El té de Lotus se emplea como tratamiento de las mucosidades y obstrucciones respiratorias.

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Antes de la competición

Debe comerse 3 horas antes de comenzar el ejercicio para que la cantidad de glucosa en sangre y la reserva de glucógeno sean adecuadas.

Esta comida previa al ejercicio será a base de los carbohidratos mencionados anteriormente, mezclados con un poco de legumbre. La bebida recomendada en este momento y durante la prueba es el agua de máxima calidad a la que habremos añadido un poco de agua de mar, con lo que conseguiremos compensar la pérdida de minerales debido al esfuerzo y  sudor. 3 medidas de agua de mar con 5 medidas de agua mineral. Esta bebida es mucho mejor que cualquier bebida energética isotónica industrial porque es completamente natural, sin químicos ni aditivos de ningún tipo que compliquen su digestión y asimilación.

Antes de la prueba también es aconsejable la ingesta de semillas de sésamo, girasol o calabaza, o bien frutos secos como la almendra. También frutos rojos como arándanos, moras, etc.

 

Durante la competición

Como alimento sólido (cada media hora a 1 hora): Tortitas de arroz integral, amaranto, chapatti de sarraceno, frutos secos como pasas, higos, etc).

Como bebida: agua + agua de mar cada media hora.

 

Después de la competición

Tomar antes de que pasen 15 minutos carbohidratos complejos + algo de proteína + fruta (manzana cocida,..) + agua con agua de mar

Una vez que han pasado varias horas necesitamos carbohidratos, grasas y proteínas, teniendo en cuenta que nos hemos de recuperar de un gran desgaste y desequilibrio orgánico.