En numerosas ocasiones me preguntan «¿Qué puedo untar en el pan?«. Hoy propongo una opción muy saludable y sencilla de preparar, un paté de olivas negras para acompañar el pan de vez en cuando.

¿Qué ingredientes necesitas?

  • 100 gr de olivas negras
  • 1 cucharada sopera de miso blanco o shiro miso
  • 3 cucharada sopera de aceite de sésamo
  • 1/2 cucharadita de orégano
  • 1/2 cucharadita de tomillo
  • 1/2 cucharadita de romero
  • 1 cucharada sopera de semillas de sésamo tostadas.

Preparación:

  1. Dejar en maceración la noche anterior las olivas con el orégano, el tomillo, el romero y el aceite. Todo ello en un recipientede cristal tapado.
  2. Al día siguiente, sacamnos las aceitunas, les quitamos el hueso y añadimos el miso.
  3. Mezclamos las aceitunas, las semillas de sésamo, el aceite y a continuación trituramos todos los ingredientes.
  4. Añadiremos más aceite si lo queremos convertir en una salsa.
  5. Se puede conservar en la nevera algunos días.

Este paté de olivas u olivada tiene grandes beneficios para nuestra salud, ya que las aceitunas negras:

  • Contienen ácidos grasos insaturados monoinsaturados que contribuyen a reducir el colesterol LDL (llamado «malo») y a aumentar el colesterol «bueno» (HDL), por lo que son adecuadas para prevenir enfermedades cardiovasculares.
  • Elevado contenido en vitamina E, un poderoso antioxidante.
  • Indicadas en casos de anemia por su gran contenido en hierro.
  • Elevado contenido en vitaminas A y C que mejorarán nuestras defensas.
  • Son una saludable fuente de fibra.

¿Te animas a preparar este paté?

 

Si quieres aprender más recetas, te gustará Recetas Macrobióticas para la Salud.

 

Con la llegada del otoño y las temperaturas más frescas conviene hacer pequeños cambios en las preparaciones de nuestra alimentación para adaptar los menús al clima de la estación. La receta que propongo en esta ocasión contiene alimentos-medicamentos como el arroz integral y las setas shiitake y maitake. Estas setas, utilizadas en Oriente por su sabor y propiedades, son inmuno-estimulantes por su contenido en beta-glucanos y tienen una potente acción anticancerígena.

¡Vamos allá!

¿Qué ingredientes necesitamos para preparar el arroz con shiitake y maitake?

  • 1 taza de arroz integral
  • 2 cucharadas soperas de alga dulse lavada
  • 2 cebollas rojas medianas
  • 1 seta shiitake deshidratada por persona
  • 5 gr. de seta maitake deshidratada por persona
  • 1 trocito de alga kombu para la cocción del arroz integral
  • Una pizca de sal marina para la cocción del arroz integral
  • 1 cucharada sopera de tamari
  • 2 cucharadas soperas de aceite de sésamo
  • 2 cucharaditas rasas de cúrcuma en polvo hervida 10 minutos con un poquito de agua
  • 2 cucharadas soperas de gomasio

 

¿Cómo se prepara?

  1. Poner las 2 setas en remojo 2 horas antes de la preparación. Eliminar los troncos duros de la shiitake.
  2. Guardar para la cocción el agua de remojo colada por sus propiedades antiinflamatorias.
  3. Cocemos el arroz integral en 2 tazas de agua hirviendo, con el alga kombu y una pizca de sal durante 45 minutos.
  4. Cortamos las cebollas a medias lunas muy finas.
  5. Ponemos una cazuela al fuego y cuando el aceite esté caliente echamos la cebolla y removemos hasta que esté transparente. A continuación echamos el tamari, bajamos el fuego al mínimo y tapamos. Si es necesario, para que no se pegue, añadimos un poquito de agua. Esperamos 15 minutos y añadimos las setas cortadas a láminas finas junto con el agua de remojo colada. Subimos el fuego hasta que hierva nuevamente y bajamos el fuego, dejando la cocción 20 minutos más. Si es necesario añadimos un poco más de agua.
  6. Cuando falten 5 minutos añadimos la cúrcuma cocida, el alga dulse y removemos.
  7. Transcurrido el tiempo, añadimos el arroz integral y removemos hasta que esté caliente.
  8. Servimos espolvoreando el gomasio.

¡Buen provecho!

 

Si quieres aprender más recetas, te gustará Recetas Macrobióticas para la Salud.

En estos últimos días la temperatura de otoño ya ha llegado. Es el momento ideal para empezar a elaborar recetas que contengan proteína animal, que nos aportará más energía yang, indicada para el frío. Por eso hoy os invito a preparar la siguiente receta: Besugos salvajes al horno.

Ingredientes:

  • 4 besugos individuales
  • 2 cucharadas soperas de tamari
  • 1 taza de agua
  • 2 cucharadas soperas de zumo de jengibre
  • 1 cucharada sopera de kuzu + 3 cucharadas soperas de agua para disolverlo

Preparación:

  • Sacamos las vísceras del pescado y los limpiamos sin mojarlos bajo el grifo, solo mojando nuestra mano y pasándola por encima de su piel.
  • Los marinaremos en la mezcla de tamari, agua y zumo de jengibre durante 10 minutos por cada lado.
  • Los untaremos con un poco de aceite de sésamo.
  • Los hornearemos a 100ºC.
  • Aprovecharemos el líquido de marinar añadiéndole el kuzu disuelto en un poquito de agua y llevándolo a ebullición hasta que espese un poco. Así tendremos una salsa para acompañarlos.
  • Este plato lo podemos acompañar con una guarnición de verduras en nituké.

¡Buen provecho!

 

Insisto siempre en que el cambio de alimentación hacia la macrobiótica es fundamental desde el primer momento de un diagnóstico. Y quiero compartir con vosotros esta historia de superación, porque recuperar la salud es posible!!

Recuperación de cáncer de mama

En el invierno de 1995 sentí la necesidad de saber cómo estaban mis pechos, pero no quería pasar por las radiaciones. Un naturópata me ofreció la oportunidad de revisarlos mediante un termograma, que sirve para detectar, mediante una medición térmica, las densidades de tumores y quistes. Los detecta incluso en fases muy iniciales.

Encontró, en el seno izquierdo, un quiste que parecía maligno y dos más en el seno derecho. Un amigo mío me sugirió un médico oriental en medicina holística que había conseguido muchos éxitos en tratamientos del cáncer.

El Dr. Takamatsu me dijo que tenía que eliminar todos los productos lácteos de mi dieta. Desde que me había convertido en vegetariana, la mayor parte de mi proteína era láctea, y lo que más me gustaba eran el yogur y el queso. Le contesté que sí, porque quería curarme. A continuación me preguntó: “¿Y el azúcar?”

Al cabo de unos días descubrí el libro “La dieta de la prevención del cáncer” de Michio Kushi y un restaurante macrobiótico cercano. Después de otra consulta con Edward Esko, asesor en el Instituto Kushi, en Becket, Massachusetts, seguí estrictamente las recomendaciones macrobióticas y decidí introducirme en mi proceso de sanación holística, por tanto, con participación activa de la mente, cuerpo y espíritu.

Empecé la meditación con respiración yóguica para oxigenar y desintoxicar las células de mi cuerpo. Seguí un tratamiento de acupuntura con el Dr. Takamatsu. Cuatro meses y medio después me hice una mamografía que reveló tejido fibroquístico, pero habían desaparecido los quistes de los dos senos. Ahora me gustaría tener un dispositivo para medir el progreso de mi alma.

Marlene Barrera

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A veces no podemos asimilar todas las dificultades que aparecen simultáneamente.  El conflicto emocional es el detonante del cáncer. Si la persona es capaz de resolverlo, se detiene el proceso. Pero si no es capaz, se inicia la enfermedad. Aun así, siempre se puede resolver, aunque se haya iniciado.

La resolución del conflicto es indispensable en el proceso hacia la salud. De poco servirán los tratamientos físicos si no comprendemos y solucionamos primero los factores que le preceden y que han iniciado la enfermedad.

Hay que considerar que los conflictos emocionales producen cambios biológicos en nuestro organismo. Incluso emociones como la ansiedad modifican, junto con los disgustos y los sustos, nuestra capacidad inmunológica. Cuando estos conflictos se liberan, el organismo es capaz de restablecer la salud, tiene la capacidad de iniciar el proceso de autocuración.

Pensamientos rígidos + Conflictos emocionales estancados = enfermedad

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El estudio de las razones psicoemocionales como detonante de esta enfermedad tiene en las Leyes del Dr. Hamer, su mejor ejemplo. Asímismo, recientemente se han llevado a cabo varios estudios publicados en la famosa revista Nature, que demuestran la relación que existe entre el cáncer y estados psico-emocionales como el estrés (leer más aquí).

(Sobre este tema encontrarás más información en Alimentación, energía vital en el Cáncer)

 

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El cuerpo siempre obedece a las órdenes de la mente.  Las creencias, los pensamientos, las emociones, los sentimientos, los deseos, las aversiones, etc. son el software con el cual están programadas todas las células de nuestro organismo, pudiendo modificar incluso el comportamiento genético de nuestro ADN.  Es una programación diaria, segundo a segundo, que tiene sus mejores posibilidades cuando existe el amor a nosotros mismos. Nuestras células necesitan amor, aceptación de cómo somos sin censuras, del cuidado diario como respetar los horarios, comer adecuadamente, hacer relajación y practicar la meditación, estar en contacto con la naturaleza siempre que se pueda, hacer ejercicio, evitar las tensiones emocionales y resolver las del pasado…

Las emociones no expresadas son el origen de la mayoría de las enfermedades, y entre ellas el cáncer.

El cáncer está relacionado con las emociones inhibidas y un profundo resentimiento. Generalmente, por la falta de expresión de nuestras emociones más escondidas y profundas debido a conflictos internos que perduran en el tiempo, como por ejemplo: la culpabilidad, el odio, la desesperación, la tensión. Todo ello como base para que cuando ocurra una desgracia que nos supere y no sepamos expresar y compartir, se inicie la enfermedad.

La enfermedad aparece cuando nos hemos olvidado de nosotros mismos y de cuidar de nuestro mundo interior.

En nuestra sociedad vivimos casi exclusivamente en el mundo exterior. Sólo nos preocupa la relación con los demás, sin pensar en nuestro mundo interior, olvidándonos de nosotros mismos. La enfermedad nos muestra la posibilidad de abrir el diálogo con nosotros mismos, de iniciar una nueva vida y de hacernos preguntas como: ¿Quiénes somos? ¿Qué pensamos? ¿Qué queremos en la vida? ¿Cuáles son nuestros sueños?

Esta nueva vida empieza por dedicarnos tiempo para nosotros, para buscar una existencia más equilibrada, dejando atrás la ira, el resentimiento, para sustituirlos por la aceptación y el perdón hacia nosotros, para empezar a querernos y poder querer a los demás.

También tiene que dirigirse a ordenar nuestras verdaderas necesidades y comprender que la salud se encuentra en una nueva actitud frente a la vida, reconociendo que la vida merece ser vivida y nosotros merecemos vivirla.

Vivir el instante presente sin volver al pasado ni preocuparnos por el futuro.

(Puedes seguir leyendo en Alimentación, energía vital en el Cáncer)

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En las últimas entradas hemos hecho un recorrido por aquellos alimentos que conviene que evitemos si deseamos mejorar nuestra salud. Además del azúcar, lácteos y carne, en las siguientes líneas veremos qué son los aceites hidrogenados, por qué son tan nocivos y en qué alimentos los encontramos. Asímismo, descubriremos por qué debemos evitar el consumo de hidratos de carbono refinados.

Aceites Hidrogenados: Grasas Trans

Evitaremos las grasas saturadas de origen animal que se encuentran en los lácteos y carne, y también las grasas trans que se hallan en las margarinas y los aceites hidrogenados.

En relación a la margarina, el organismo tarda 5 años en eliminarla. Se adhiere a los vasos sanguíneos, pudiendo aumentar hasta un 53% el riesgo de enfermedades coronarias en mujeres, según un estudio médico reciente de la Universidad de Harvard.

En su origen era blanca, pero le añadieron un colorante amarillo para que se pareciera a la mantequilla. Es muy elevada en ácidos grasos transgénicos. Aumenta el colesterol. Disminuye el Sistema Inmunitario. Aumenta el riesgo de cáncer.

La margarina, está tan lejos de ser un producto natural que sólo cambiándole una molécula se convierte en un plástico. Es una grasa hidrogenada y por tanto “trans”, nuestro organismo no la reconoce.

En cuanto a los aceites hidrogenados, hemos de saber que se fabrican para prolongar la vida del aceite, la industria alimentaria los convierte en hidrogenados o parcialmente hidrogenados y con ello ya tenemos otro factor causante de cáncer.

Los aceites hidrogenados que usan los restaurantes y la mayoría de hogares, son muy inflamatorios y tóxicos.

El proceso de hidrogenación consiste en calentar el aceite en presencia de hidrógeno y de catalizadores metálicos. Con ello se consigue conservar el aceite más tiempo, pero a la vez se crean las grasas trans, que sólo salen en las etiquetas cuando se excede de 0,5 gr. por ración. Los fabricantes, para evitar que en sus alimentos salgan “grasas trans”, ajustan las raciones hasta los 0,5 gr. y así pueden anunciar: alimento libre de grasas trans. Estas porciones individuales equivalen a unos pocos bocados, pero pocos se conforman con tan poca cantidad, y consumen más raciones y por tanto, más grasa trans.

Con la hidrogenación del aceite, también se consigue la nada saludable grasa vegetal llamada margarina y otros compuestos.

Las grasas trans también son causa de enfermedades de corazón, de interrumpir los procesos metabólicos, de producir el típico “flotador” que presiona a los órganos y al corazón.

Las grasas trans afectan negativamente las funciones cerebrales, funciones glandulares (hormonas), el transporte de oxígeno, las funciones de la pared celular, y la operación del tracto digestivo. Además, están relacionadas directamente con el cáncer.

Nuestro organismo no reconoce las grasas trans, sólo reconoce el ácido graso y lo pone a trabajar.
Las Grasas Saturadas: suelen ser sólidas y de origen animal (mantecas), mientras que las insaturadas son generalmente líquidas y de origen vegetal (aceites). Cuidado con consumir productos que en los ingredientes ponga “aceite vegetal” porque no son aceites saludables como el de oliva o el de sésamo, sino que se trata de aceites no adecuados para la salud.

La grasa en exceso es una de las causas de enfermedades degenerativas, como las cardiopatías y el cáncer.

Las grasas más saludables son las que provienen de las semillas. Es aconsejable consumir mucho omega-3 (semillas de lino, de chía,…) y la mitad de omega-6 vegetal (semillas de sésamo). Y eliminar totalmente las grasas trans industriales.

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Cuando los alimentos que contienen almidón (patatas, harina de cereales, snacks salados…) son sometidos al proceso de freírlas a altas temperaturas, se forman las acrilamidas, que es otro cancerígeno.

Algunas patatas fritas industriales, para ser más apetitosas, les añaden azúcar, de esta manera se suman varios elementos cancerígenos: grasas trans, acrilamidas y azúcar. Deberían llamarse patatas cancerígenas.

 

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También suponen un problema los HIDRATOS DE CARBONO REFINADOS como la pasta, el pan blanco, la bollería y los pasteles, ya que se convierten rápidamente en glucosa y producen casi el mismo efecto que el azúcar.

Eliminación de la fibra

Si eliminamos la fibra de nuestros alimentos, perdemos el estímulo para la actividad muscular de la pared intestinal, disminuyendo de esta forma el flujo intestinal, con la consecuencia de la putrefacción de las proteínas y la fermentación de los hidratos de carbono. Al eliminar la fibra, eliminamos los prebióticos, y como consecuencia de ello, aumentamos las bacterias intestinales no saludables.

Existen más de 300 clases y un total de mil trillones de bacterias intestinales saludables viviendo en nuestro intestino. La función más importante de estas bacterias es crear enzimas madre, que se convierten en la fuente de nuestra energía vital.

Los prebióticos se encuentran en los alimentos integrales, son sustancias no digeribles que estimulan, selectivamente, el crecimiento de bacterias beneficiosas, impidiendo la proliferación de las bacterias patógenas en el tubo digestivos.

Los Hidratos de Carbono refinados, tal como nuestra sociedad actual los consume, son anti-alimentos, destructores de la salud física y mental del ser humano. En cambio los Hidratos de Carbono naturales, que los llamamos integrales, son indispensables y perfectos para la salud, y nuestro cuerpo trabaja plenamente. Son la principal fuente de energía para todas las actividades del organismo porque se transforman en glucosa de forma lenta, que se almacena para tener disponible constantemente. Sus grasas son asimiladas correctamente para convertirse también en glucosa.

Sin glucosa, las células de nuestro cuerpo, ni pueden cumplir sus funciones vitales como manufacturar las proteínas que construyen los músculos, ni las secreciones de enzimas y de otras sustancias que controlan los latidos del corazón, nuestra respiración, nuestra actividad cerebral y la expulsión de deshechos o toxinas de nuestro sistema.

El consumo de hidratos de carbono refinados es desastroso para las proteínas que, entonces, deben convertirse en glucosa y que no pueden servir para la construcción de tejidos. Además, sólo un 10% de las grasas pueden ser transformadas en glucosa, el 90% restante producen acidosis por acumulación de cuerpos cetónicos (compuestos químicos cuya función es dar energía al cerebro y al corazón en situaciones excepcionales).

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En la primera parte de este post, que podéis leer aquí, comentamos los peligros del azúcar. Sin embargo, el azúcar no es el único dulce que nos enferma. Veamos a continuación qué otros dulces no nos convienen y por qué se consideran anti-alimentos perjudiciales para la salud.

 

La fructosa
La Fructosa es el azúcar de la fruta y es el que más engorda y el que más aumenta los niveles de triglicéridos en sangre. Es especialmente perjudicial en las leucemias, en las patologías hepáticas y en la anemia. Es el antígeno de los glóbulos rojos.
La fructosa no nos sirve como sustituto del azúcar porque no contiene ni vitaminas ni minerales.

 

Jarabe de fructosa derivado del maíz
El Jarabe de Fructosa es un edulcorante líquido compuesto de una mezcla de fructosa y glucosa, altamente tóxico, que produce obesidad, diabetes y cáncer. Por ser más económico que el azúcar de caña y el de remolacha, es el que se utiliza actualmente para la mayoría de bebidas comerciales y alimentos procesados.
Se conoce con el nombre HFCS (High Fructose Cron Syrup) y es el resultado de un proceso de refinado químico. No tiene nada en común con la fructosa de la fruta y el organismo la considera como una sustancia extraña incapaz de metabolizar.
Hay que tener cuidado con los alimentos ecológicos si llevan jarabe de maíz, pues es muy rico en fructosa, yin: expansiva.

 

Miel
La miel industrial se somete a la pasteurización, que elimina todos sus beneficios.
También contiene fibras de asbestos y contaminantes como berilio, vanadio, estroncio, oro y cromo.
La fructosa que contiene puede ser perjudicial para el hígado. No se puede dar miel a los niños menores de 1 año porque todavía no tienen las enzimas para metabolizarla.
La única miel con propiedades es la miel cruda, pero en el momento en el que la introducimos en alguna bebida caliente, pierde sus beneficios. En el cáncer se aconseja NO TOMAR NINGÚN TIPO DE MIEL.

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Evitar los productos light y los cero-azúcar
Existen estudios científicos sobre los alimentos light que demuestran que no reducen el peso sino que pueden llevar a aumentarlo, porque inhiben la secreción biliar, la digestión y las funciones excretoras. Las dietas bajas en grasas pueden elevar incluso el colesterol por la demanda de grasas en las células y tejidos, ya que el cuerpo tiene sus necesidades energéticas. Una dieta prolongada durante mucho tiempo puede también perjudicar los procesos metabólicos, hormonales y la función del hígado y de la vesícula.
En cuanto a los productos sin azúcar, el Aspartame es un edulcorante transgénico y muy tóxico, el más usado en los productos light. Es la causa de muerte en algunos niños diabéticos.
En el futuro habrá que tener mucho cuidado con la Stevia transgénica, porque contendrá sólo un azúcar de la stevia sin ninguna propiedad medicinal.

 

Las frutas
Las personas se preguntan el por qué de la ausencia de frutas en la alimentación macrobiótica, y especialmente en el cáncer. La respuesta nos la da el Dr. Franco Berrino, Director del Departamento de Medicina Preventiva y Predictiva del Instituto Nacional del Cáncer de Milán; miembro de WCRF UK (World Cancer Research), forma parte de una red global de organizaciones benéficas comprometidas en la prevención del cáncer. El Dr. Berrino es una persona que, además, ha estudiado la filosofía macrobiótica.
El Dr. Berrino nos dice que en nuestro cuerpo existe una sustancia indispensable, que nosotros fabricamos, que se llama poliamina y que sirve para la multiplicación celular. Las frutas contienen poliaminas, y es evidente que en esta enfermedad no interesa aumentar esta multiplicación celular.

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El ser humano es el único mamífero que ingiere leche procedente de otra especie animal, ya superado el tiempo de la lactancia. La forma de obtener la leche según las leyes de la naturaleza es directamente de las mamas de la madre, ya que se trata de un alimento que se altera y contamina con gran facilidad.

La leche materna es la única válida para el ser humano. Actualmente se han estudiado sus componentes, cuya función prebiótica potencia el desarrollo de las bacterias beneficiosas. Además, también se ha comprobado en diversos estudios, que tiene sustancias altamente anticanerosas. Para poder mantenerla en condiciones adecuadas necesitamos pasteurizarla y homogeneizarla. En la homogeneización se agita la leche para igualar su grasa mezclándose con aire, y por tanto, esta grasa se oxida produciendo radicales libres, muy perjudiciales para la salud. La homogeneización puede producir problemas en las membranas celulares del tejido cardíaco. En la pasteurización a temperaturas superiores a los 100ºC se destruyen vitaminas y enzimas necesarias para su digestión. Estos dos procesos la convierten en el peor alimento porque tiene grasa oxidada y carece de enzimas. Provocan que las grasas saturadas atraviesen las paredes intestinales, aumentando los niveles de colesterol y grasas saturadas en la sangre. Los niños que toman varios vasos de leche al día tienen sus arterias en peores condiciones que los que no la toman.

Muchos estudios científicos muestran la leche y derivados como un problema para la salud.
En la actualidad la leche y sus derivados (nata, quesos, yogures, flanes, natillas, helados, batidos, salsas, chocolates, etc.) están entre los alimentos más consumidos porque nos han dicho que son nutritivos y mantienen nuestros huesos sanos debido al calcio. Pero hay cada vez más estudios que cuestionan estas afirmaciones. En EEUU, el mayor consumidor mundial de leche, es donde hay mayor porcentaje de osteoporosis. Esto sucede porque aunque sea cierto que la leche tiene mucho calcio, no se tiene en cuenta su biodisponibilidad.
En el proyecto Cornell Oxford-China de Nutrición, Salud y Medio Ambiente, que se inició en 1983 sobre 6500 habitantes de 65 provincias dispersas de la China rural, se demostró que la leche animal desmineraliza a los adultos. Se comprobó que las mujeres que no tomaban leche de vaca, no padecían osteoporosis, pero si introducían la leche, aparecía.

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Otros estudios:

-Los lácteos no son una buena fuente de calcio. Así lo confirma el Dr. William Elis, ex Presidente de la Academia Americana de Osteopatía Aplicada, después de numerosos estudios que lo avalan. El opina que los lácteos (leche animal) tienen un gran poder desmineralizante en los adultos. Las personas que ingieren tres o cuatro vasos de leche al día, presentan los niveles más bajos de calcio.

-El Dr. Campbell (médico y autor del libro “The China Study”) descubrió que la caseína que comprende el 85% de la leche de vaca, promovía el cáncer en todas las etapas de su desarrollo y que la única proteína segura es la vegetal. La BMA (Asociación Médica Británica) asegura que una dieta vegetariana reduce la tasa de cáncer en un 40%. El Dr. Campbell comprobó que los hombres con mayor ingesta de lácteos tenían el doble de riesgo de padecer cáncer de próstata y cuatro veces más probabilidades de padecer cáncer de próstata metastásico o mortal (según la medicina oficial).

Por otra parte, dicho estudio, realizado sobre 6500 personas durante 23 años, demostró que el consumo de proteína animal estaba relacionado con una tasa muy alta de cáncer. Por contra, la dieta pobre en proteína animal, apenas manifestaba esta enfermedad. Por tanto, el Dr. Campbell señaló que el cáncer es una enfermedad de ricos.

-Las universidades de Cornell, Oxford y el laboratorio de investigaciones de salud de China en su trabajo conjunto nos muestran que hay una relación entre el cáncer y la proteína animal. La proteína animal aumenta la actividad de la enzima Beta-Glucoronidasa que reactiva muchos agentes cancerígenos desactivados.

-American Journal of Clinical Nutrition: El exceso de proteínas de la leche produce osteoporosis. Se demostró que las mujeres que toman leche y son vegetarianas, tienen un 18% de pérdida de hueso, mientras que las omnívoras padecen una pérdida del 35%.

-En una ingesta de 75 gr. diarios de proteína láctea se pierde más calcio en la orina del que se absorbe a través de la dieta.

La relación calcio-fósforo de la leche de vaca no es adecuada para el ser humano, ya que la cantidad de fósforo es demasiado elevada y acidifica el organismo, lo que repercute en la salud, 3-2 en la leche de vaca; 2-1 en la leche humana. Se ha comprobado que la inmensa mayoría del calcio de la leche, una vez en el intestino humano, es precipitado en forma de fosfato de calcio y expulsado a través de las heces fecales.

El calcio asimilable para el ser humano procede de las legumbres, verduras y sobre todo de las semillas.

Proteínas: Una de las proteínas de la leche es la Caseína, que representa el 85% de la proteína que se encuentra en la leche es de difícil asimilación. En algunas personas se adhiere a los folículos del intestino impidiendo la absorción de otros nutrientes (su cualidad pegajosa hace que la caseína se use como pegamento en la industria del papel y de la madera). También puede provocar problemas inmunológicos en las personas con deficiencias de inmunoglobulinas IgA.

La caseína, proteína de la leche, es indigesta para los niños, pero más para los adultos, ya que la renina gástrica, enzima necesaria para su digestión, disminuye con la edad. La caseína es viscosa y pegajosa, y se deposita impidiendo la absorción de otros nutrientes, contribuyendo a la fatiga crónica, alteraciones intestinales, enfermedades relacionadas con la autoinmunidad (artritis reumatoide), lupus, cáncer, problemas circulatorios, alergias (cutáneas y respiratorias), inmunodepresión, diabetes juvenil, enfermedades otorrinolaringológicas, asma, sinusitis, acumulación de mucosidades (en órganos genitales femeninos y en el aparato auditivo) y nefrosis. También se puede decir, según estudios realizados, que la intolerancia a la lactosa va en aumento. La lactosa es un azúcar que alimenta el cáncer.

Los sustitutos de la leche, en cuanto a la obtención de calcio, son, sin duda, las verduras, algas y semillas, especialmente la semilla de sésamo (ajonjolí) tomada en forma de gomasio (ver más adelante en el capítulo 16).
Por otra parte, la “leucina” es un aminoácido abundante en los productos animales, como en los productos cárnicos, y particularmente en los lácteos como la leche y el queso. Hay personas que tienen sensibilidad a la leucina, especialmente los niños, produciéndoles una importante hipoglucemia. Es una hipoglucemia tan fuerte, que incluso les puede provocar una crisis convulsiva con lesiones cerebrales. En su manifestación menos extrema puede producir dolores gastrointestinales con diarrea o estreñimiento, crisis de ansiedad y problemas respiratorios.

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-El Dr.William H.Philpott describe un caso de grave de hipoglucemia en una persona diagnosticada de psicosis maniaco-depresiva o bipolar, que dejando los productos lácteos, desaparecieron todos sus síntomas. Es importante para estos individuos leer las etiquetas, ya que para ellos la menor traza se convierte en un peligro para la salud.

La Grasa: Si comparamos la leche humana (45 gr. de lípidos por litro, de los que 55% son ácidos graso poliinsaturados y 45% saturados con un elevado contenido en ácido linoleico, antiinflamatorio) con la leche de vaca (30% grasas poliinsaturadas, 70% ácidos grasos saturados: estructura que favorece la inflamación) y teniendo en cuenta que cuando calentamos la leche de vaca entre los 40ºC y 45ºC, se desnaturalizan sus ácidos grasos poliinsaturados y se convierte en una sustancia 100% inflamatoria, obteniendo la condición previa al cáncer.
El “petit-suisse” está lleno de grasa química. Produce obesidad, y a mayor obesidad, más cáncer.

La carga hormonal: La leche contiene 59 tipos diferentes de hormonas, entre las que destaca la hormona del crecimiento, llamada somatropina, que es una hormona natural que secreta la hipófisis de las vacas después del nacimiento de un ternero.

En 1994 la FDA aprobó la hormona transgénica rB6H (Hormona Recombinante de Crecimiento Bovino), conocida con el nombre de Posilac, para aumentar la producción de leche de vaca. Son tantos los peligros potenciales de esta hormona junto a los diversos tóxicos que contiene la leche, que hoy se considera como causa de múltiples enfermedades degenerativas. La inyección de Posilac tiene múltiples efectos secundarios que afecta tanto a los animales como a los consumidores. Perturba el ciclo natural de la vaca y produce una disminución del nivel de fecundidad, llegando a veces a la esterilidad; y cuando se interrumpe, ocasiona la muerte del animal. Su uso está prohibido en Canadá y la Unión Europea, entre otros países.

También se añaden estrógenos a la leche bovina, que incrementa dicha hormona y acaba provocando la aparición de tumores.

Tóxicos en la leche: Además de hormonas y antibióticos (para reducir la mastitis, inflamación de las ubres), la leche contiene productos químicos como micotoxinas, pesticidas, fertilizantes procedentes de la comida de la vaca, metales y plásticos (de su almacenaje), detergente y desinfectantes de la limpieza de las instalaciones, y dioxinas, que se las relacionan con el cáncer de pulmón y los linfomas. Las dioxinas, derivadas del cloro, se las vincula también a la diabetes, al desarrollo del niño y problemas diversos con el sistema inmunitario. Además, la leche contiene, procedente de las mastitis de la vaca, virus, bacterias, priones…Tanto la leche como los productos lácteos contienen aditivos como vitaminas y minerales sintéticos, semillas, frutas, proteínas, ácidos grasos que pueden ser de otro animal, como los procedentes de la grasa de cerdo.

Efectos de la leche: Causa inflamación en el ambiente intestinal; aumenta la cantidad de bacterias malas; destruye el equilibrio de la flora intestinal bacteriana; produce radicales libres; ácido sulfhídrico y amoníaco, en el intestino; produce alergias; está relacionado con la diabetes infantil; produce osteoporosis.

Enfermedades relacionadas con su consumo:

-Anemia ferropénica por los pequeños sangrados gastrointestinales que provoca.
-Artritis reumatoide y osteoartritis (estudios realizados en al Universidad de Florida).
-Asma. Niños con exceso de moco y dificultades respiratorias.
-Autismo. Estudios en al Universidad de Roma demuestran que los péptidos de la leche pueden tener un efecto tóxico en el sistema inmunológico central.

Hay diversos estudios que relacionan el consumo de leche con: cataratas, colitis ulcerosas, colon irritable, diabetes, dolores abdominales, enfermedades coronarias (la leche homogeneizada, debido al contenido de Xantina Oxidasa), esclerosis múltiple, estreñimiento, fatiga crónica, fístulas y fisuras anales, incontinencia urinaria, intolerancia a la lactosa, migraña, sinusitis, otitis, amigdalitis, síndrome de mala absorción, trastornos del sueño en los niños, úlcera péptica, acidosis láctica…

También hay múltiples estudios que relacionan el cáncer con el consumo de leche y lácteos:

-Cáncer de estómago
-Cáncer de mama
-Cáncer de ovarios
-Cáncer de páncreas
-Cáncer de próstata
-Cáncer de pulmón
-Cáncer de testículos
-Linfomas
-Cáncer de riñones

Cuando a los productos lácteos se les suma el consumo de carne, la cifra de cánceres aumenta 10 veces, especialmente el de pulmón y el de colon.

Actualmente muchos estudios científicos muestran la leche y derivados como un problema de salud.

Tras exponer en  las últimas entradas varios temas sobre geobiología, terminamos este ciclo con un post dedicado a otras radiaciones geobiológicas menos conocidas, pero no menos importantes, en su nivel patógeno.

Planos de Benker

Es una caja de resonancia o sistema de transmisión emocional. Anton Benker, en la década de los 50, descubrió lo que pasó a llamarse el «Sistema Cúbico de Benker». Este sistema indica que no sólo existen planos verticales de energía telúrica (Hartmann y Curry), sino que también existen planos horizontales formando cubos.

Los maestros constructores del románico ya utilizaban los planos de Benker en las iglesias. Gracias a ellos el cerebro de los feligreses entra en un estado alfa previo a la meditación donde se percibe el nivel emocional general. Si hay una persona con un nivel alto, puede armonizar al resto de personas.

En el vídeo de este post se muestra que en el palacio ducal de Urbino -zona de poder-, el plano de Benker no se sitúa a la altura vital (órganos y cabeza), mientras que en su iglesia sí se sitúa en el plano vital humano (para que haya una relación entre el mensaje del cura y los feligreses).

¿Qué ocurre si en el nivel donde dormimos existe un plano de Benker? Ocurre que, si coincide el plano donde dormimos con el mismo en el que se encuentra una persona enferma, se recibirá la misma vibración de la patología que padece. Sería necesario, en este caso, un desplazamiento en altura (la mejor solución sería dormir en litera).

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Chimeneas cosmotelúricas con y sin brazos

Es una de las geopatías más patógenas debido a la baja frecuencia de su radiación. Estas chimeneas giran primero en un sentido, absorbiendo la energía de los seres vivos para, a continuación, pararse y comenzar a girar en sentido contrario, contaminando mediante sus radiaciones dañinas. Este fenómeno es el que regula el intercambio de energía entre el planeta Tierra y la naturaleza externa con sus seres vivos.

Las chimeneas cosmotelúricas tienen un núcleo activo de 65 cm y pueden tener hasta 8 brazos activos cuya medida puede llegar a alcanzar los 8 metros.

Chimenea cosmotelúricaChimenea cosmotelúrica sin brazos

Si queremos realizar un estudio completo de nuestra vivienda, necesitaremos un geobiólogo que abarque todos los temas tratados en las tres últimas entradas del blog. Si sólo consideramos una parte de ellos, es posible que no resolvamos la salud de nuestro hábitat.

Sobre la geobiología y otros temas relacionados con el hábitat, podéis encontrar más información en el libro «Alimentación, energía vital en el Cáncer» y «Hablemos de fibromialgia»