Los fideos soba están elaborados con harina de trigo sarraceno 100% integral. ¿Te animas a preparar la siguiente receta?

Qué ingredientes necesitas (para 2 personas)

  • 1 paquete de 250 gr. de fideos soba
  • 1 zanahoria cortada a tiras finas
  • 1 brócoli pequeño cortado a flores
  • 1 manojo de cebolla tierna
  • Una pizca de sal marina
  • 3 cucharadas soperas de alga hiziki
  • 3 cucharadas soperas de semillas de girasol tostadas y saladas como guarnición

Ingredientes para el aliño:

  • 1/4 de vaso de agua
  • 3 cucharadas soperas de tamari
  • 1 cucharada sopera de aceite de sésamo tostado
  • 1 cucharada sopera de ralladura de limón
  • 1 cucharada sopera de jugo de jengibre (rallado y escurrido)
  • 1 cucharada sopera de melaza de arroz.

Preparación:

  1. Cocer los fideos en abundante agua y una pizca de sal marina durante 7 minutos. Escurrir, reservando el líquido espeso de su cocción, que puede utilizarse para hacer sopas, purés o el té de sarraceno.
  2. Lavar los espaguetis en un colador con abundante agua fría para que queden sueltos.
  3. Lavar el alga hiziki y remojarla durante 15 minutos. Escurrirla y cortarla a trozos medianos. Hervirla primero durante 2-3 minutos y tirar el agua de esta ebullición. Cubrirla de agua nuevamente, tapar y hervirla durante 20 minutos. Apagar el fuego y añadir una cucharadita de salsa tamari.
  4. Después de lavar las verduras, saltearlas: primero la cebolla y después la zanahoria y las flores de brócoli en nituké (consulta la receta del Nituké en mi libro aquí).
  5. Preparar el aliño mezclando todos sus ingredientes.
  6. Calentar la pasta con un poco de agua en el fuego durante un par de minutos.
  7. Mezclar la pasta con las verduras, las algas, las semillas y el aliño. Decorar con semillas de girasol y acompañar con una ciruela umeboshi.

¿Qué propiedades tiene el trigo sarraceno?

  • No tiene gluten
  • Genera alcalinidad
  • Limpia y fortalece los intestinos
  • Es eficaz en caso de diarrea
  • Fortalece los vasos sanguíneos
  • Aumenta la circulación de manos y pies
  • Reduce la tensión arterial
  • Protege frente a las radiaciones

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El brócoli, según estudios científicos que lo avalan *, es la crucífera anticancerígena más potente.  Uno de los fitoquímicos que contiene es el sulforafano, que tiene importantes beneficios como anticanerígeno y antimicrobiano. La mayor absorción y biodisponibilidad del sulforafano es cuando se consume en crudo o al dente y de manera regular.

Una receta muy fácil, rápida y que gusta a toda la familia son los buñuelos de brócoli.  ¿Te animas a prepararla?

¿Qué ingredientes necesitas?

  • 1 brócoli mediano
  • Un poquito de sal
  • Un chorrito de salsa de soja tamari
  • 1 taza de harina de arroz integral
  • Almendra triturada (un 20% de la cantidad de harina)
  • Agua muy fría
  • Aceite de sésamo
 Imagen de la web cocinatelotu.es

Imagen de la web cocinatelotu.es

Cómo preparar los buñuelos:

  • Escaldamos los trozos de brócoli unos pocos minutos o bien los cocemos al vapor ligeramente, hasta que estén al dente. Después los salamos con unas gotas de tamari antes de rebozarlos.
  • Añadimos a la harina las almendras y un poquito de sal.
  • Vamos poniendo chorritos de agua fría a la harina y la vamos amasando hasta llegar a la consistencia deseada para rebozar los trozos de brócoli.
  • Freímos el brócoli en una sartén con el aceite de sésamo al que añadiremos un trocito de zanahoria o pan para que el aceite no se queme.

¡Y ya estará listo! Buen provecho 🙂

 

*El Instituto de Investigación Alimentaria de Gran Bretaña reveló que el brócoli estimula a las células cancerosas a «suicidarse» debido a sus potentes efectos depurativos de los tejidos y de la sangre. Además, se elimina la formación de células cancerosas. 

 

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Las verdudas fermentadas, también llamadas encurtidos o pickles, son alimentos con interesantes propiedades: nos ayudan a hacer la digestión porque nos aportan enzimas y ácido láctico. Favorecen el buen funcionamiento del hígado y contribuyen a augmentar la concentración mental y fortalecimiento de la visión (el hígado es el órgano que da fuerza a los ojos).

Los pickles permiten conservar los productos vegetales durante mucho tiempo, con la ventaja de que sus propiedades nutritivas se mantienen.

Son ideales para preparar la digestión y fortalecer los intestinos. Durante el proceso de fermentación, las enzimas y
bacterias transforman el azúcar de las verduras en ácido láctico, que fortalece la flora intestinal. Hoy en día se usan pickles comerciales altamente condimentados, ya que están elaborados con azúcar y vinagre, que destruyen la flora intestinal.

Uno de los grandes beneficios que se atribuye a los alimentos fermentados es el de restablecer el equilibrio entre los diferentes microorganismos que pueblan nuestro intestino. Entre todos estos microorganismos destacan los del género:
Lactobacilus acidophilus,
Lactobacilus bifidus,
Lactobacilus plantarum,
Lactobacilus leichmanii y
Lactobacilus fermentum.

La mayoría de estos lactobacilus cuando llegan al estómago (medio ácido) no sobreviven, pero algunos, sin embargo resisten y pasan a repoblar el intestino. Una dieta rica en carbohidratos y escasa en proteínas animales  también favorece el desarrollo de los lactobacilos. Bien es sabido que cuando un cereal se corrompe, fermenta; en cambio, cuando se corrompe un producto animal, este acaba pudriéndose. La fermentación equivale a una predigestión de los alimentos, que se transforman en sustancias de más fácil asimilación. El almidón, por ejemplo, se transforma en maltosa y esta en glucosa, la cual a su vez se transforma en ácido láctico.

Dentro de este grupo de alimentos, el miso, umeboshi, salsa de soja tamari y tempeh son alimentos recomendados, cada uno de ellos con sus propios beneficios.

Fermentados más recomendables para consumir frecuentemente

  • Umeboshi: Es, sin duda, el mejor fermento. Es una ciruela fermentada con sal marina durante más de 2 años.  Sus propiedades medicinales son incalculables: alcaliniza la sangre, tiene efectos antibióticos y antisépticos, previene la fatiga y retrasa el envejecimiento. Ayuda a resolver los problemas de salud tanto de tipo yin como  los yang. Utilizarla en caso de falta de apetito, diarrea, estreñimiento, intoxicación, náuseas, resfriados,  gripes… El vinagre de umeboshi es ideal para aliños, salsas y aderezos. (Se recomienda tomar 2 o 3 ciruelas a la semana).
  • Miso: es una pasta de color marrón y de sabor salado, producto de la fermentación de la soja con determinados cereales y sal marina. El miso es ideal para enriquecer (tanto en sabor como en propiedades) sopas, estofados, salsas, aliños, patés y cualquier plato en general. Añadir siempre el miso después de la  cocción y dejarlo activar uno o dos minutos. No hervirlo nunca. Es recomendable tomar sopa de miso una o dos veces al día (los japoneses la toman en desayuno, comida y cena).
  • Salsa de soja: es un producto similar al miso, aunque su consistencia es líquida. Usaremos dos clases de salsa de soja: shoyu y tamari. Este último como medicamento en caso de enfermedad o de fatiga.
  • El tempeh: proteína fermentada de la soja amarilla. Originaria de Indonesia, ha ido ganando popularidad debido a su gran poder nutritivo. Es una alternativa ideal a productos de origen animal. Se encuentra en el
    mercado de 2 formas: fresco y macerado.

 

¿Cómo preparar alimentos fermentados?

Se recomienda utilizar principalmente las verduras de raíz y rastreras. La forma de prepararlos es la siguiente:

  • Se limpian las verduras y se cortan a rodajitas (zanahoria, cebolletas, rabanitos, etc).
  • En un bote de cristal con tapa hermética ponemos, alternando, las verduras y la sal o salsa shoyu, o miso, umeboshi, etc. Y un poco de agua hasta cubrir el contenido.
  • Se tapa con una gasa (rodeada con una goma elástica) y se sitúa en una zona fresca y seca de la casa.
  • Tiempo: normalmente de una a dos semanas. Pasado este tiempo se puede tapar herméticamente. Hay que tener en cuenta que si aparece moho en la superficie del alimento fermentado, debe retirarse para comprobar si las verduras están crujientes. En caso de que las verduras estén blandas y pegajosas, habrá que tirarlas. Esto puede ser debido a dos causas:
    – se ha añadido poca sal u otro condimento salado
    – hay un exceso de calor en el lugar donde se guardaban.
    Cuando haya transcurrido los días recomendados, si comprobamos que las verduras están duras pero extremadamente saladas, debemos dejarlas en remojo en agua fría durante unos minutos antes de  consumirlas.
  • El líquido de los pickles que queda después de haber comido todas las verduras, puede aprovecharse como aliño para ensaladas. También se puede utilizar la mitad para empezar otro bote de pickles, añadiendo agua fresca y más condimento salado.

Una cucharada de encurtido se puede mezclar con la ensalada en verano.

Se recomienda empezar cada semana con un pickle diferente para, de esta forma, obtener mayor variedad de  verduras, colores, texturas y sabores. En la preparación de los pickles caseros, lo más difícil es saber ajustar la sal u otros condimentos, la presión (apretaremos las verduras en el bote) y el nivel de agua que podemos añadir.

La variedad de pickles que podemos hacer depende solo de nuestra imaginación.

 

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En numerosas ocasiones me preguntan «¿Qué puedo untar en el pan?«. Hoy propongo una opción muy saludable y sencilla de preparar, un paté de olivas negras para acompañar el pan de vez en cuando.

¿Qué ingredientes necesitas?

  • 100 gr de olivas negras
  • 1 cucharada sopera de miso blanco o shiro miso
  • 3 cucharada sopera de aceite de sésamo
  • 1/2 cucharadita de orégano
  • 1/2 cucharadita de tomillo
  • 1/2 cucharadita de romero
  • 1 cucharada sopera de semillas de sésamo tostadas.

Preparación:

  1. Dejar en maceración la noche anterior las olivas con el orégano, el tomillo, el romero y el aceite. Todo ello en un recipientede cristal tapado.
  2. Al día siguiente, sacamnos las aceitunas, les quitamos el hueso y añadimos el miso.
  3. Mezclamos las aceitunas, las semillas de sésamo, el aceite y a continuación trituramos todos los ingredientes.
  4. Añadiremos más aceite si lo queremos convertir en una salsa.
  5. Se puede conservar en la nevera algunos días.

Este paté de olivas u olivada tiene grandes beneficios para nuestra salud, ya que las aceitunas negras:

  • Contienen ácidos grasos insaturados monoinsaturados que contribuyen a reducir el colesterol LDL (llamado «malo») y a aumentar el colesterol «bueno» (HDL), por lo que son adecuadas para prevenir enfermedades cardiovasculares.
  • Elevado contenido en vitamina E, un poderoso antioxidante.
  • Indicadas en casos de anemia por su gran contenido en hierro.
  • Elevado contenido en vitaminas A y C que mejorarán nuestras defensas.
  • Son una saludable fuente de fibra.

¿Te animas a preparar este paté?

 

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Si tomamos azúcar regularmente, como es habitual en nuestros tiempos, alimentamos las células cancerosas y agotamos las sanas. Los alimentos que contienen azúcar como el chocolate, los helados y las bebidas industriales, también son desaconsejables. Las células cancerosas se reproducen con el azúcar, cualquier tipo de azúcar, incluido el de los lácteos, por lo que evitaremos la leche por su lactosa, los yogures y el queso.

Los hábitos alimentarios y el sedentarismo están potenciando el aumento de enfermedades como la diabetes.

 

¿Qué es la Stevia y cuáles son sus propiedades?

Como sustituto natural del azúcar tenemos una planta llamada Stevia (Stevia Rebaudiana) que no priva al organismo de sus recursos de nutrientes y energía.

La Stevia es 30 veces más dulce que el azúcar y no aporta ninguna caloría, de manera que no puede alimentar a las células cancerosas. La Stevia fue introducida en España por Josep Pàmies (Balaguer, Lérida), empresario dedicado a la producción de vegetales con propiedades fitoterapéuticas.

En general, endulzantes como la melaza de arroz, amazake, etc., hay que utilizarlos con moderación y evitarlos en caso de cáncer, ya que nuestro organismo solo necesita sal. El dulce lo fabrica nuestro mismo organismo a través de los hidratos de carbono complejos, entre otros.

Así, el mejor sustituto del azúcar es la stevia porque es alcalina C38 H60 O18, y tiene proteínas, fibra, hierro, fósforo, calcio, potasio y zinc, rutina, vitamina A y C.

La Stevia estimula el páncreas, es cardiotónica, regula la hipertensión, es diurética, ayuda a controlar la ansiedad por la comida en personas obesas. Evita las caries y el estreñimiento.
Hay que destacar el importante papel de la Stevia en la regulación de los niveles de insulina en sangre, por lo que contribuye a superar la diabetes sin provocar hipoglucemia. Regenera el páncreas, el hígado, el riñón, y, como consecuencia, mejora la hipertensión (lo ha reconocido la OMS).

Además, reduce los triglicéridos, el colesterol, la ansiedad, ayuda a adelgazar, y se recomienda para el cáncer de próstata.

Los fitoquímicos anticancerígenos que posee la stevia son: el esteviósido, rebaudiósido A y steviolisosteviol.

 

¿Dónde adquirirla?

Los herbolarios venden Stevia. Se recomienda ingerir 3 o 4 hojas diariamente en ayunas en caso de diabetes, o bien 2 infusiones diarias de 4 hojas secas, mañana y noche. Lo ideal es masticar 3 o 4 hojas diarias de la planta fresca. También la podemos encontrarla en polvo, gotas o pastillas, aunque lo ideal es tomar la planta.

La Stevia, originaria del Paraguay, es una planta de uso milenario. Es 30 veces más dulce que el azúcar, 300 veces más dulce que la sacarosa, sin ninguna caloría y sin ninguna contraindicación.

La podemos plantar en el balcón, en el jardín o en el huerto.

 

Para saber más, lee Alimentación, energía vital en el Cáncer.

El brócoli, según muchos estudios contrastados, es el vegetal más anticancerígeno. Tiene una gran capacidad antioxidante y estimula las enzimas del hígado, neutralizando el potencial canceroso de las toxinas. Como curiosidad, el Instituto de Investigación Alimentaria de Gran Bretaña, reveló que el brócoli contiene compuestos anticancerígenos que estimulan a las células cancerosas a «suicidarse», debido a su potente efecto depurador de los tejidos de la sangre.

Las verduras crucíferas, y el brócoli es una de ellas, se recomienda cocinarlas al vapor con una cocción breve para maximizar sus fitoquímicos (nutrientes con una acción importante sobre el sistema inmunitario, endocrino y para prevenir y curar el cáncer).

El consumo regular de brócoli reduce en gran medida la toxicidad general del organismo y se elimina la posibilidad de que el organismo cree células cancerosas.

Como hemos visto, el brócoli es un vegetal a tener muy en cuenta en nuestra dieta habitual y os propongo una forma deliciosa de prepararlo‍👩‍🍳

Ingredientes:

  • 1 brócoli
  • Una pizca de sal marina
  • Aceite de sésamo
  • 2 o 3 cucharadas de gomasio

Ingredientes par la salsa bechamel:

  • 2 vasos de leche de avena
  • 1 cucharada sopera de miso blanco
  • 1 cucharada de Tahín
  • 2 cucharadas de kuzu

Preparación del brócoli:

  1. Antes de comenzar a cocer el brócoli conviene pelar un poco el tronco.
  2. Coceremos el brócoli entero con el tallo hacia abajo en una cazuela con 2 dedos de agua y una pizca de sal. El tallo hervirá pero el resto del brócoli se cocinará al vapor con la cazuela tapada.
  3. Una vez cocido «al dente» retiramos el brócoli de la cazuela y cortamos el tronco a rodajas y el resto lo cortaremos a florecillas con sus tallos.
  4. Introducimos el tronco y las flores ya cortados en una bandeja para el horno.
  5. Añadimos la bechamel y espolvoreamos por encima gomasio.
  6. Introducimos la bandeja en el horno para gratinar hasta que se dore. Y ¡ya estará listo!

¿Cómo preparamos la bechamel?

  1. En medio vaso de leche de avena diluimos el Kuzu. El resto de bebida la ponemos a hervir y, justo en el punto de hervor agregamos el kuzu diluido. Removemos un rato a fuego muy bajo hasta que veamos que vuelve a hervir y adquiere espesor.
  2. Añadimos el miso blanco o shiro miso y la cucharada de tahín. Removemos o trituramos en la batidora.

¡¡Buen provecho!!

Si te ha gustado esta receta y quieres aprender más, te gustará Recetas Macrobióticas para la Salud.

Este plato es una preparación ideal para toda la familia, tanto para los mayores como para los niños. Además de sabroso es fácil y rápido de cocinar.

La salsa pesto que empleamos en esta receta no lleva ningún producto lácteo, así que es un pesto macrobiótico y vegano, apto para intolerantes a la lactosa y alérgicos a la proteína de leche.

En cuanto a la albahaca destacamos su múltiples beneficios. Es antiinflamatoria, carminativa, digestiva y diurética. Ayuda a combatir la migraña, la fatiga, el insomnio y los síntomas depresivos.  Asimismo tiene propiedades analgésicas, antisépticas y cicatrizantes.

Ingredientes para 3-4 personas:

  • 300 gr de espaguetis de espelta integral o semi-integral
  • Una pizca de sal marina

Ingredientes para la salsa pesto:

  • Albahaca fresca
  • Un poco de perejil
  • 4 cucharadas soperas de aceite de sésamo
  • 1/2 cucharada sopera de pasta de umeboshi
  • 1 cucharada sopera de miso blanco
  • 4 cucharadas soperas de polvo de almendras o de piñones tostados y triturados. Un poco de agua según la consistencia deseada.
  • Guarnición: 2 cucharadas soperas de cebollino fresco picado.

¿Cómo preparar este plato?

  1. Cocer los espaguetis unos 7 minutos con abundante agua hirviendo y una pizca de sal marina. Lavar con agua fría y escurrir.
  2. Lavar el perejil y la albahaca, eliminando los tronquitos.
  3. Mezclar y triturar todos los ingredientes de la salsa hasta conseguir una crema añadiendo un poquito de agua.
  4. Calentar los espaguetis con un poco de agua de cocción. Mezclarlos con la salsa pesto y servirlos esparciendo el cebollino picado.

 

¡Buen provecho!

 

Si este plato te parece apetitoso y quieres aprender más, te gustará Recetas Macrobióticas para la Salud.

El calabacín es una verdura con un contenido calórico muy bajo, rico en fibra y sobre todo es una excelente fuente de vitaminas, minerales y oligoelementos.  Para las personas con problemas digestivos el calabacín cocido es muy recomendable.

Otro ingrediente presente en la receta que hoy vamos a cocinar es la seta shiitake. Este hongo de origen japonés está considerado un alimento-medicamento por sus propiedades energizantes, potenciadores del sistema inmunitario, mejora de la circulación, la hipertensión y las taquicardias. Ayuda a disminuir los niveles de colesterol, es diurética, antioxidante, antiinflamatoria, aconsejada para la artritis y las enfermedades cardiovasculares. Tiene un potente efecto anticancerígeno.

Además de la seta shiitake, otro alimento-medicamento que emplearemos en esta receta es el mugi miso.

Ahora sí, veamos qué ingredientes necesitamos y cómo preparar estos deliciosos calabacines al horno.

Ingredientes para 4 personas:

  • 4 calabacines cortados longitudinalmente
  • 4 setas shiitake cocidas y cortadas a láminas muy finas
  • 1+1/2 cucharada sopera de mugi miso
  • 3 cucharadas soperas de tahín
  • 1 cucharada sopera de albahaca fresca o 1/2 cucharada sopera de albahaca seca
  • 1 cucharada sopera de zumo concentrado de manzana
  • 2 cucharadas soperas de zumo de jengibre recién rallado

¿Cómo se prepara?

  1. Poner los calabacines partidos por la mitad dentro de una cazuela con un poco de agua y cocerlos tapados al vapor durante 5 minutos a fuego medio.
  2. Cuando cortemos los calabacines no cortaremos los extremos, no se desperdicia ni el cuello del calabacín ni la base.
  3. Desechamos las semillas de calabacín, rascando la pulpa.
  4. Mezclamos los demás ingredientes con un poco de agua caliente hasta obtener una consistencia cremosa.
  5. Poner esta mezcla encima de la pulpa de los calabacines y como guarnición las setas, y lo introducimos en el horno a 100ºC durante 10 minutos o más. Pinchamos con un tenedor para comprobar si están cocidos.
  6. Apagamos el horno y dejamos reposar unos instantes y ya estará listo para servir.

 

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La zanahoria es una verdura que, pelada y hervida como alimento diario, es ideal para la celiaquía, y es anticancerígena por su contenido en fitoquímicos. Además es muy adecuada frente a los trastornos digestivos por sus propiedades astringentes. Debido a que es una importante fuente de calcio y ácido fólico se recomienda en embarazadas. Y gracias al elevado contenido en antioxidantes favorece la salud cardiovascular, la visión y la piel. Asimismo, la zanahoria cruda tiene un bajo índice glucémico por lo que es muy adecuada para las personas que padecen diabetes.

La receta que propongo esta semana es una sopa de zanahoria que habitualmente se consume caliente, pero ahora con el calor se puede tomar a temperatura ambiente o bien dejarla unos minutos en la nevera para enfriarla.

¿Qué ingredientes necesitas?

  • 800gr de zanahorias cortadas finas
  • 2 cebollas grandes cortadas a dados pequeños
  • 3/4 de litro de agua o caldo vegetal
  • 2 cucharadas soperas de kuzu
  • Una pizca de sal
  • 1 cucharada sopera de melaza de arroz
  • 1/2 tetrabrik de crema de arroz
  • 2 cucharadas soperas de hierbas recién picadas de eneldo, perejil o cebollino

¿Cómo preparar la sopa de zanahoria?

  1. Poner a hervir el agua y echar la zanahoria y la cebolla. Dejar a fuego lento durante 20 minutos.
  2. Disolver las 2 cucharadas de kuzu con un poquito de agua fría y añadir a la sopa cuando falten 3 minutos. Remover.
  3. Pasar por el pasapurés todo el contenido y añadir la sal, la crema de arroz y la melaza de arroz.
  4. Servir espolvoreando las hierbas recién picadas.

¡Buen provecho!

 

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La receta que os animo a preparar esta semana está inspirada en una clásica receta libanesa. En la versión macrobiótica que os propongo sustituyo el bulgur (trigo troceado) por la quinoa, pseudocereal sin gluten y considerado un superalimento.

La quinoa se utiliza como base para ensaladas, sopas, cremas, potajes y salteados de verduras y legumbres. Este pseudocereal, como el amaranto y la canihua, tiene un gran valor nutricional, es muy energético y destaca por la cantidad de proteína que contiene. Favorece además el buen estado de la flora intestinal y tiene efectos anticancerígenos.

 

Ingredientes para su preparación:

  • 300 gr de quinoa (1 medida)
  • 2 medidas de agua
  • 1 medida de frijoles negros cocidos en casa
  • Menta fresca troceada
  • Perejil fresco picado
  • 1 hoja de laurel
  • Un trozo de alga kombu
  • 2 cebolletas
  • 2 zanahorias
  • Zumo de 1 limón
  • Aceite de sésamo tostado
  • Una pizca de tamari

Pasos para preparar el tabulé:

  1. Poner la quinoa en remojo durante 1 hora para que desprenda las saponinas de su corteza, ya que estas son tóxicas cuando hay exceso.
  2. Lavar la quinoa en abundante agua y colarla mediante un colador fino.
  3. Secarla en una cazuela removiéndola durante 5 minutos para que quede suelta pero sin llegar a tostarse. Añadir el doble de agua que de quinoa, tapar y cocer a fuego lento durante 15 minutos. Dejarla enfriar.
  4. A parte, lavar los frijoles y ponerlos en remojo desde la noche anterior.
  5. Añadimos los frijoles en una olla a parte con agua suficiente para que los cubra (podemos también aprovechar el agua de remojo, ya que contiene enzimas que nos ayudarán a digerir los frijoles) y cuando el agua hierva, le quitamos la espuma de la superfície y le agregamos un trocito de alga kombu, una hoja de laurel y, si se quiere, se puede añadir un diente de ajo macerado en tamari. Dejamos hervir hasta que estén tiernos. Cuando acabe la cocción los dejamos enfriar.
  6. La quinoa, ya enfriada, la condimentamos con aceite, tamari, el zumo de limón, los trocitos de menta y perejil.
  7. Añadir las cebolletas cortadas finas (su parte blanca y su parte verde) y las zanahorias cortadas en láminas. Remover.
  8. Dejar enfriar a temperatura ambiente y servirla.

 

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