Entre las terapias naturales que me ayudaron en el proceso de superación de la fibromialgia y fatiga crónica, siempre destaco, además de muchos cambios como el de la alimentación, los beneficios de la acupuntura, el shiatsu y la reflexología podal. Hoy quiero hablaros sobre esta última.

El Dr. W. Fitzgerald introdujo la reflexología podal en Occidente en el año 1913, pero es una técnica milenaria que tiene su origen en China y en Egipto.

En los pies y en las manos se encuentran una serie de puntos reflejos que conectan con todos nuestro organismo. Estos puntos, al ser estimulados con los dedos, ayudan a tratar prácticamente cualquier problema de salud de una manera natural y armónica.

El concepto es similar al de la acupuntura, porque también tiene en cuenta la energía de nuestro cuerpo. Aquí se sustituyen los meridianos por diez zonas.

La reflexología está indicada en enfermedades relacionadas con la tensión y el estrés, como la fibromialgia y el SFC.

Durante una larga temporada hice esta terapia y el resultado no tardó en manifestarse: disminución del dolor, sensación de relajación y más energía.

La reflexología podal está indicada en todas las edades. De hecho, cuando mis nietos se quedan a dormir en casa y están muy agitados, les pregunto «¿quién quiere un masaje en los pies?». Y todos responden: «¡¡Yo!!». Uno a uno les hago una sesión de reflexología podal, un poco a mi manera, y entre la curiosidad y el propio masaje, se relajan y les ayuda a conciliar el sueño. Es una gran ayuda tanto para ellos como para mí 😉

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