Los beneficios de los alimentos fermentados

Las verdudas fermentadas, también llamadas encurtidos o pickles, son alimentos con interesantes propiedades: nos ayudan a hacer la digestión porque nos aportan enzimas y ácido láctico. Favorecen el buen funcionamiento del hígado y contribuyen a augmentar la concentración mental y fortalecimiento de la visión (el hígado es el órgano que da fuerza a los ojos).

Los pickles permiten conservar los productos vegetales durante mucho tiempo, con la ventaja de que sus propiedades nutritivas se mantienen.

Son ideales para preparar la digestión y fortalecer los intestinos. Durante el proceso de fermentación, las enzimas y
bacterias transforman el azúcar de las verduras en ácido láctico, que fortalece la flora intestinal. Hoy en día se usan pickles comerciales altamente condimentados, ya que están elaborados con azúcar y vinagre, que destruyen la flora intestinal.

Uno de los grandes beneficios que se atribuye a los alimentos fermentados es el de restablecer el equilibrio entre los diferentes microorganismos que pueblan nuestro intestino. Entre todos estos microorganismos destacan los del género:
Lactobacilus acidophilus,
Lactobacilus bifidus,
Lactobacilus plantarum,
Lactobacilus leichmanii y
Lactobacilus fermentum.

La mayoría de estos lactobacilus cuando llegan al estómago (medio ácido) no sobreviven, pero algunos, sin embargo resisten y pasan a repoblar el intestino. Una dieta rica en carbohidratos y escasa en proteínas animales  también favorece el desarrollo de los lactobacilos. Bien es sabido que cuando un cereal se corrompe, fermenta; en cambio, cuando se corrompe un producto animal, este acaba pudriéndose. La fermentación equivale a una predigestión de los alimentos, que se transforman en sustancias de más fácil asimilación. El almidón, por ejemplo, se transforma en maltosa y esta en glucosa, la cual a su vez se transforma en ácido láctico.

Dentro de este grupo de alimentos, el miso, umeboshi, salsa de soja tamari y tempeh son alimentos recomendados, cada uno de ellos con sus propios beneficios.

Fermentados más recomendables para consumir frecuentemente

  • Umeboshi: Es, sin duda, el mejor fermento. Es una ciruela fermentada con sal marina durante más de 2 años.  Sus propiedades medicinales son incalculables: alcaliniza la sangre, tiene efectos antibióticos y antisépticos, previene la fatiga y retrasa el envejecimiento. Ayuda a resolver los problemas de salud tanto de tipo yin como  los yang. Utilizarla en caso de falta de apetito, diarrea, estreñimiento, intoxicación, náuseas, resfriados,  gripes… El vinagre de umeboshi es ideal para aliños, salsas y aderezos. (Se recomienda tomar 2 o 3 ciruelas a la semana).
  • Miso: es una pasta de color marrón y de sabor salado, producto de la fermentación de la soja con determinados cereales y sal marina. El miso es ideal para enriquecer (tanto en sabor como en propiedades) sopas, estofados, salsas, aliños, patés y cualquier plato en general. Añadir siempre el miso después de la  cocción y dejarlo activar uno o dos minutos. No hervirlo nunca. Es recomendable tomar sopa de miso una o dos veces al día (los japoneses la toman en desayuno, comida y cena).
  • Salsa de soja: es un producto similar al miso, aunque su consistencia es líquida. Usaremos dos clases de salsa de soja: shoyu y tamari. Este último como medicamento en caso de enfermedad o de fatiga.
  • El tempeh: proteína fermentada de la soja amarilla. Originaria de Indonesia, ha ido ganando popularidad debido a su gran poder nutritivo. Es una alternativa ideal a productos de origen animal. Se encuentra en el
    mercado de 2 formas: fresco y macerado.

 

¿Cómo preparar alimentos fermentados?

Se recomienda utilizar principalmente las verduras de raíz y rastreras. La forma de prepararlos es la siguiente:

  • Se limpian las verduras y se cortan a rodajitas (zanahoria, cebolletas, rabanitos, etc).
  • En un bote de cristal con tapa hermética ponemos, alternando, las verduras y la sal o salsa shoyu, o miso, umeboshi, etc. Y un poco de agua hasta cubrir el contenido.
  • Se tapa con una gasa (rodeada con una goma elástica) y se sitúa en una zona fresca y seca de la casa.
  • Tiempo: normalmente de una a dos semanas. Pasado este tiempo se puede tapar herméticamente. Hay que tener en cuenta que si aparece moho en la superficie del alimento fermentado, debe retirarse para comprobar si las verduras están crujientes. En caso de que las verduras estén blandas y pegajosas, habrá que tirarlas. Esto puede ser debido a dos causas:
    – se ha añadido poca sal u otro condimento salado
    – hay un exceso de calor en el lugar donde se guardaban.
    Cuando haya transcurrido los días recomendados, si comprobamos que las verduras están duras pero extremadamente saladas, debemos dejarlas en remojo en agua fría durante unos minutos antes de  consumirlas.
  • El líquido de los pickles que queda después de haber comido todas las verduras, puede aprovecharse como aliño para ensaladas. También se puede utilizar la mitad para empezar otro bote de pickles, añadiendo agua fresca y más condimento salado.

Una cucharada de encurtido se puede mezclar con la ensalada en verano.

Se recomienda empezar cada semana con un pickle diferente para, de esta forma, obtener mayor variedad de  verduras, colores, texturas y sabores. En la preparación de los pickles caseros, lo más difícil es saber ajustar la sal u otros condimentos, la presión (apretaremos las verduras en el bote) y el nivel de agua que podemos añadir.

La variedad de pickles que podemos hacer depende solo de nuestra imaginación.

 

Si quieres conocer más alimentos-medicamento te gustará el libro De la fibromialgia a la Salud.

Semillas que curan

La alimentación, como siempre, es la base de nuestra Salud. Actualmente el sistema tiene especial interés en la hipermedicación de la población, incluso para situaciones que no son ni patologías. El objetivo es el negocio y cronificar cuantos más mejor. En este sentido la alimentación es el rival de la industria, porque desde hace mucho tiempo está constatado que resuelve innumerables trastornos.

En línea con este planteamiento, me gustaría informar que patologías como el cáncer, también pueden restablecerse, según el caso, a través de la alimentación. Un nutriente clave para el cáncer es la vitamina B17, que se encuentra principalmente en las semillas de manzana y albaricoque, pero también está presente en:

  • Arroz integral
  • Avena
  • Mijo
  • Cebada
  • Garbanzos
  • Lentejas
  • Almendras
  • Nueces
  • Anacardos
  • Frutos rojos
  • Ciruela
  • Mandarina
  • Semillas de chía y lino,…

 

¿Cómo tomar las semillas de manzana o albaricoque biológicos?

En cuanto a las semillas de manzana, ante todo se recomienda que las manzanas sean biológicas. La pauta aproximada es no superar 10 semillas diarias y repartirlas en 3 tomas.

Para tomar la semilla de albaricoque (dos diarias) será necesario partirla mediante un martillo y comer la semilla interior.

 

La venta de la vitamina B17 en forma sintética, que en este caso recibe el nombre de Laetrile, no está permitida en algunos países, ya que se escudan en que posee cianuro, pero este elemento no llega a nuestras células, ya que es neutralizado por la enzima rodanasa de nuesto organismo.

 

Terapia con la vitamina B17 o Amigdalina

Las semillas de estos frutos y alimentos mencionados no sólo son aconsejables tomarlos cuando se está enfermo, sino que constituyen un potente preventivo del cáncer.

 ¿Qué otras propiedades tiene la vitamina B17?

  • Contribuye a la formación de ácido fólico
  • Es necesaria en el metabolismo  de las proteinas
  • Facilita el mantenimiento de la salud de la piel y el cabello. Es especialmente idónea en caso de padecer acné, eccemas, esclerodermia y para las quemaduras.

El efecto de la vitamina B17 se puede ver potenciado por otras vitaminas y minerales, entre las que destacan los betacarotenos, vit A y C, y las vitaminas del grupo B. Además, la vitaminaB17 interactua con la enzima Rodanasa de nuestro cuerpo, que tiene un importante papel detoxificador.

 

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Cocinamos: Bolitas de arroz integral y tempeh

¿Qué es el tempeh? El tempeh es un alimento fermentado a partir de la soja amarilla. Es una proteína muy digestiva y de gran valor nutritivo. Entre sus propiedades cabe destacar su gran valor antioxidante y su importante contenido en vitamina B12. También que es un antibiótico natural utilizado contra enfermedades intestinales.

Muchas personas desconocen el tempeh y sus diferentes presentaciones. El tempeh lo encontramos en herbolarios, mercados de productos orgánicos y podemos adquirirlo natural o macerado  con tamari. En la receta que os propongo he elegido el tempeh macerado con tamari, que dotará de la preparación de un sabor más intenso y agradable.

¿Qué ingredientes necesitamos para 4 personas?

  • 4 barritas de tempeh maceradas con tamari
  • 2 vasos de arroz integral cocido
  • 2 zanahorias ralladas muy finas
  • Gomasio para rebozar las bolitas
  • Un poquito de aceite de sésamo.

 

 

 

¿Cómo preparamos las bolitas?

  1. Rallamos el tempeh.
  2. Salteamos en el aceite el tempeh rallado durante 5 minutos a fuego lento.
  3. Mezclamos en una ensaladera el tempeh, el arroz y la zanahoria rallada. Amasamos bien los ingredientes.
  4. Nos mojamos las manos con agua fría y salada para que no se nos pegue la masa, y hacemos las bolitas.
  5. Rebozamos las bolitas con gomasio y las introducimos en el horno a 100ºC hasta que estén ligeramente doradas.
  6. Las servimos con nituké de verduras.

¡Buen provecho!

 

Si te gusta cocinar y deseas aprender más recetas saludables, te gustará Recetas Macrobióticas para la Salud.

Las algas, el alimento del futuro

Las algas son uno de los alimentos más nutritivos del planeta, sirven tanto para prevenir como para curar enfermedades.

El origen de la vida está en el mar. Millones de años de erosión lo han enriquecido con todos los minerales en abundancia para la vida. Las algas fabrican el 80% del oxígeno que respiramos y contienen entre DIEZ Y VEINTE VECES más minerales que las verduras de la tierra.

Por sus cualidades y sus amplias propiedades terapéuticas, las algas serán un alimento fundamental en la alimentación del futuro.

Evolutivamente son los vegetales más antiguos, por lo que la asimilación de sus nutrientes es para todos excelente. Figuran entre los productos de la naturaleza más ricos en hierro y calcio. También son importantes las cantidades que presentan de vitaminas, aminoácidos, enzimas y prácticamente todos los oligoelementos: yodo, magnesio, azufre, cloro, manganeso, silicio, cobre, zinc, níquel, molibdeno, plata, cromo, etc… de tal forma que si consumimos regularmente algas, estamos haciendo una verdadera oligoterapia.

Por ser alimentos muy concentrados, no deben consumirse en grandes cantidades. Es mejor tomarlas diariamente y en pequeñas dosis (1 cucharada de alga cocida, diaria).

Las verduras marinas no absorben la contaminación, a diferencia de los peces. Donde el nivel de contaminación es alto, simplemente no pueden crecer, para ello necesitan aguas muy puras para su desarrollo. La considerable reducción de cultivos de nori en Japón es una prueba de ello.

Una de las propiedades de las algas es depurar nuestro cuerpo y propiciar la expulsión de metales contaminantes, radioactividad y residuos, por lo que pueden ayudarnos a limpiar las toxinas, permitiendo además su eliminación natural. Estamos rodeados de radiaciones: los móviles, los ordenadores, la televisión a todas horas, incluso en los dormitorios, equipos de música, despertadores electrónicos, en los coches, etc… En España tenemos gran riqueza en algas, sobre todo en Galicia y en el mar Cantábrico.

Propiedades de las algas

Las algas son alcalinizantes, depurativas, remineralizantes (ricas en calcio, hierro, sodio y magnesio) y especialmente calcificantes de los huesos por su riqueza en calcio, con una excelente relación calcio-fósforo, que facilita la absorción del mismo.

  • Son depurativas y reforzantes. Las algas, juntamente con el miso, ayudan a eliminar los residuos tóxicos, los metales pesados, de modo que actuan como quelantes o limpiadoras.
  • Estimulan el metabolismo.
  • Regulan y equilibran los riñones y la circulación sanguínea así como la digestión.
  • Ayudan a eliminar los líquidos retenidos en el cuerpo.
  • Ayudan a eliminar purinas procedentes de los alimentos proteicos.
  • El yodo natural que contienen puede eliminar el yodo radioactivo absorbido por la glándula tiroides y prevenir el bocio (hipertrofia de la glándula tiroides).
  • Todas las algas refuerzan y tonifican el sistema nervioso en general.
  • Su riqueza en vitaminas y oligoelementos, como el zinc y selenio, refuerza el sistema inmunitario.
  • Las algas se utilizan como alimento, pero también como complemento para reforzar el esqueleto, el cabello y las uñas, también para tratar problemas cardiovasculares, para adelgazar, para mejorar la circulación sanguínea en problemas hormonales, para bajar el colesterol, en las anemias, en la osteoporosis, en el hipotiroidismo, para ayudar en los procesos de desintoxicación…
  • Las algas nos protegen de la radiactividad. Poseen principios activos que neutralizan potenciales agentes cancerígenos como los metales pesados y los isótopos radioactivos. En Hiroshima y Nagasaki se evidenció que las personas que consumían diariamente algas y sopas de miso, no sufrieron lesiones en las paredes del intestino delgado, ni alteraciones en el funcionamiento de las glándulas tiroides, que son las dos zonas más sensibles a las radiaciones. Esto nos indica que al consumir algas, con su yodo orgánico, hace de barrera al yodo radioactivo en un 97%.
  • Las algas se consumen cocidas. Las principales algas comestibles son: wakame, arame, kombu, dulse y nori.

Fitoquímicos de las algas

Las algas, especialmente la wakame y la kombu, poseen  glucanos, que estimulan el sistema inmunitario. También son ricas en polifenoles. La fucoxantona es un carotenoide de la  familia del licopeno, es la sustancia que da el color marrón a cierto tipo de algas y se ha estudiado que inhibe el crecimiento del cáncer de próstata, entre otros.

Las algas y el cáncer

Se ha estudiado que las algas son inhibidoras del crecimiento de algunos tumores cancerígenos, como el de pulmón, el de colon, el de estómago y el de próstata.

 

Si quieres saber más y aprender a cocinar preparaciones con algas, te gustará Recetas Macrobióticas para la Salud.

Brócoli al horno con bechamel vegana

El brócoli, según muchos estudios contrastados, es el vegetal más anticancerígeno. Tiene una gran capacidad antioxidante y estimula las enzimas del hígado, neutralizando el potencial canceroso de las toxinas. Como curiosidad, el Instituto de Investigación Alimentaria de Gran Bretaña, reveló que el brócoli contiene compuestos anticancerígenos que estimulan a las células cancerosas a «suicidarse», debido a su potente efecto depurador de los tejidos de la sangre.

Las verduras crucíferas, y el brócoli es una de ellas, se recomienda cocinarlas al vapor con una cocción breve para maximizar sus fitoquímicos (nutrientes con una acción importante sobre el sistema inmunitario, endocrino y para prevenir y curar el cáncer).

El consumo regular de brócoli reduce en gran medida la toxicidad general del organismo y se elimina la posibilidad de que el organismo cree células cancerosas.

Como hemos visto, el brócoli es un vegetal a tener muy en cuenta en nuestra dieta habitual y os propongo una forma deliciosa de prepararlo‍👩‍🍳

Ingredientes:

  • 1 brócoli
  • Una pizca de sal marina
  • Aceite de sésamo
  • 2 o 3 cucharadas de gomasio

Ingredientes par la salsa bechamel:

  • 2 vasos de leche de avena
  • 1 cucharada sopera de miso blanco
  • 1 cucharada de Tahín
  • 2 cucharadas de kuzu

Preparación del brócoli:

  1. Antes de comenzar a cocer el brócoli conviene pelar un poco el tronco.
  2. Coceremos el brócoli entero con el tallo hacia abajo en una cazuela con 2 dedos de agua y una pizca de sal. El tallo hervirá pero el resto del brócoli se cocinará al vapor con la cazuela tapada.
  3. Una vez cocido «al dente» retiramos el brócoli de la cazuela y cortamos el tronco a rodajas y el resto lo cortaremos a florecillas con sus tallos.
  4. Introducimos el tronco y las flores ya cortados en una bandeja para el horno.
  5. Añadimos la bechamel y espolvoreamos por encima gomasio.
  6. Introducimos la bandeja en el horno para gratinar hasta que se dore. Y ¡ya estará listo!

¿Cómo preparamos la bechamel?

  1. En medio vaso de leche de avena diluimos el Kuzu. El resto de bebida la ponemos a hervir y, justo en el punto de hervor agregamos el kuzu diluido. Removemos un rato a fuego muy bajo hasta que veamos que vuelve a hervir y adquiere espesor.
  2. Añadimos el miso blanco o shiro miso y la cucharada de tahín. Removemos o trituramos en la batidora.

¡¡Buen provecho!!

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Cocinamos pan dulce Ohsawa

Si alguien está triste porque se acabaron las vacaciones, le animo a preparar el dulce sano del pan Ohsawa y ¡se animará!

Esta receta está indicada para personas que no tengan intolerancia al gluten, ya que la avena contiene gluten.

Ingredientes para su preparación:

  • 3 vasos de copos de avena
  • 3 vasos de zumo de manzana hecho en casa
  • Compota de 6 manzanas hecha en casa
  • 1/2 vaso de pasas de Corinto
  • Una pizca de canela en polvo
  • La ralladura de la piel de medio limón

¿Cómo lo preparamos?

  1. Mezclamos los copos con el zumo de manzana y las pasas y dejamos reposar durante 2 horas.
  2. Transcurrido el tiempo, mezclamos la compota, la canela y la ralladura de limón y lo incorporamos a la primera mezcla.
  3. En un molde de horno colocamos un trozo de papel vegetal de horno, extendemos la masa y bajamos la temperatura a 100ºC. Cuando esté tostado por fuera, muy tierno por dentro y con una consistencia suficiente para que se pueda cortar, ya estará el pan listo.

 

¡Buen provecho!

 

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Espaguetis de espelta integral al pesto

Este plato es una preparación ideal para toda la familia, tanto para los mayores como para los niños. Además de sabroso es fácil y rápido de cocinar.

La salsa pesto que empleamos en esta receta no lleva ningún producto lácteo, así que es un pesto macrobiótico y vegano, apto para intolerantes a la lactosa y alérgicos a la proteína de leche.

En cuanto a la albahaca destacamos su múltiples beneficios. Es antiinflamatoria, carminativa, digestiva y diurética. Ayuda a combatir la migraña, la fatiga, el insomnio y los síntomas depresivos.  Asimismo tiene propiedades analgésicas, antisépticas y cicatrizantes.

Ingredientes para 3-4 personas:

  • 300 gr de espaguetis de espelta integral o semi-integral
  • Una pizca de sal marina

Ingredientes para la salsa pesto:

  • Albahaca fresca
  • Un poco de perejil
  • 4 cucharadas soperas de aceite de sésamo
  • 1/2 cucharada sopera de pasta de umeboshi
  • 1 cucharada sopera de miso blanco
  • 4 cucharadas soperas de polvo de almendras o de piñones tostados y triturados. Un poco de agua según la consistencia deseada.
  • Guarnición: 2 cucharadas soperas de cebollino fresco picado.

¿Cómo preparar este plato?

  1. Cocer los espaguetis unos 7 minutos con abundante agua hirviendo y una pizca de sal marina. Lavar con agua fría y escurrir.
  2. Lavar el perejil y la albahaca, eliminando los tronquitos.
  3. Mezclar y triturar todos los ingredientes de la salsa hasta conseguir una crema añadiendo un poquito de agua.
  4. Calentar los espaguetis con un poco de agua de cocción. Mezclarlos con la salsa pesto y servirlos esparciendo el cebollino picado.

 

¡Buen provecho!

 

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Cocinamos rollitos de col rellenos

El trigo sarraceno es un pseudocereal poco conocido pero que, junto con el mijo, son los más yang y alcalinos. Para introducir en nuestra alimentación este cereal es mejor hacerlo a través de la pasta de «soba» o bien con los «chapati», elaborados con harina de trigo sarraceno, también llamado alforfón. Si queremos yanguizar estos cereales libres de gluten es importante que los tostemos ligeramente.

La receta que os invito a probar a continuación es un plato muy completo y equilibrado nutricionalmente que incorpora el trigo sarraceno y la col, esta última es una de las verduras con mayor contenido en proteínas. Deseo que os resulte ¡delicioso!

Ingredientes:

  • 1 vaso de arroz integral tostado
  • 1 vaso de trigo sarraceno tostado
  • 1 pizca de sal
  • Una pizca de canela en polvo
  • Una pizca de nuez moscada en polvo
  • Un chorrito de aceite de sésamo
  • 2 cebollas grandes
  • 1 trozo de seitán de espelta
  • 1 col (usaremos sólo las hojas grandes, sin el tallo)
  • 1 paquete de setas calabaza (Boletus) secas
  • 4 vasos de agua

Preparación:

  1. Cocemos los dos cereales tostados añadiendo la canela y la nuez moscada en el agua hirviendo y en cazuelas separadas. Su cocción será de menos tiempo de lo habitual, en el caso del arroz integral, durante 35 minutos y lo dejaremos reposar 10 minutos; el trigo sarraceno lo coceremos durante 15 minutos y luego lo dejaremos reposar también durante 10 minutos.
  2. Hervimos el seitán durante 20 minutos y lo rallamos.
  3. Cortamos las cebollas a medias lunas, bien finas y las salteamos con un poco de aceite. Añadimos la sal cuando estén transparentes.
  4. Limpiamos y cortamos las setas y las cocemos con un poquito de agua y una pizca de sal durante unos pocos minutos hasta que estén blandas.
  5. Cuando las cebollas estén cocidas le añadimos las setas con los cereales.
  6. Cortamos y desechamos el trozo más duro del tallo de las coles.
  7. Escaldamos las hojas de col de tres en tres, en agua hirviendo, durante 3 minutos.
  8. Rellenamos las hojas de col con las mezcla de cereales, cebolla, setas y seitán a modo de rollitos.
  9. Ponemos los rollitos en una bandeja al horno a 100ºC durante media hora aproximadamente.
  10. Como guarnición pondremos encima de los rollitos semillas tostadas y saladas de sésamo, girasol o calabaza.

 

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Comidas preparadas, conservas, congelados y alimentos procesados

A menudo me preguntan: ¿Es igual de sano consumir legumbres en conserva que las cocidas en casa?

Ante todo, cuando hacemos la compra, es necesario que leamos los ingredientes indicados en los envases. La letra acostumbra a ser muy pequeña, por lo que a lo mejor necesitaremos ir a la compra con una lupa. Leer los ingredientes nos permitirá evitar la ingesta de sustancias nocivas e innecesarias como conservantes, colorantes, azúcares, espesantes y potenciadores del sabor, entre ellos el glutamato monosódico, que es MUY TÓXICO.

Por tanto, es importante saber alimentarse física y energéticamente. Los alimentos preparados, las conservas y los congelados desde el punto de vista físico parecen lo mismo, pero son un problema para la salud energética.

Cuando comemos una verdura fresca que se caracteriza por mantener sus moléculas de agua unidas, tiene un alto valor nutritivo, a causa de la energía que nos aporta.

Si comemos erróneamente podemos enfermar, por el hecho de que los órganos también tienen su parte energética y necesitan la vitalidad de los buenos alimentos para conservar la salud. Los astronautas no pueden vivir sanos durante mucho tiempo porque sus alimentos no contienen energía vital.

Un ejemplo lo tenemos en el arroz blanco y el arroz integral. Si los plantamos, del grano de arroz integral crecerá una planta, porque guarda su energía. Del grano de arroz blanco no crecerá nada, porque ya la ha perdido; es un alimento energéticamente muerto.

Los alimentos han de proporcionarnos vida. Si un alimento ya no es un medio vivo, sino que por su elaboración se convierte en un medio muerto (por la destrucción de su estructura biológica), entonces ya no nos alimentará. La consecuencia es el residuo que deja dentro del organismo. Nuestro cuerpo, en vez de recibir energía del alimento, ha de consumir una energía que no ha recibido para digerirlo.

La enfermedad es un desequilibrio de energía y se expresa en forma de síntomas.

En definitiva, cuando me preguntan si es igual de saludable consumir alimentos envasados -legumbres, verduras, …-, mi respuesta siempre es que no. No solo no es saludable sino que además nos resta vitalidad.

Aprende a cocinar hamburguesas de lentejas con mijo

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En general muchos niños suelen tener dificultades para comer legumbres. Pero con la siguiente receta les gustará más.

El mijo es el cereal más yang. Es generador de alcalinidad y es uno de los cereales más energéticos, por lo que es idóneo para estos meses de invierno. Se aconseja en la anemia ferropénica, cuando se presentan calambres musculares y como cereal muy adecuado durante el embarazo y la lactancia. El mijo contribuye a regenerar el sistema nervioso y también es el cereal indicado para la diabetes.

¿Cómo introducir el mijo en tu dieta? Os propongo estas hamburguesas, que también se pueden cocinar sustituyendo el mijo por arroz integral. ¡Buen provecho!

¿Qué ingredientes necesitas?:

  • 250 gr. de lentejas du puy cocidas previamente
  • 250 gr. de mijo cocido
  • 1 zanahoria
  • 2 cebollas
  • Un puñado de perejil picado
  • Un trocito de jengibre triturado
  • 2 cucharadas de sésamo tostado o 2 cucharadas de tahín
  • 1/2 cucharada sopera de miso de cebada
  • Un poco de tamari
  • 1 cucharada sopera de pasta de umeboshi
  • 100 gr. de alga hiziki cocida cortada a trocitos pequeños
  • 3 cucharadas de aceite de sésamo

Preparación de las hamburguesas:

  1. Cortar la zanahoria y la cebolla a daditos.
  2. Con el aceite de sésamo saltear primero la cebolla y cuando esté transparente, salar y añadir la zanahoria.
  3. Una vez finalizado el salteado de las 2 verduras lo mezclamos con el miso, la pasta de umeboshi, el sésamo, el jengibre, el alga hiziki, el mijo y las lentejas trituradas. Todo bien removido. Rectificar con tamari.
  4. Para dar forma a las hamburgesas podemos ayudarnos de un aro de acero inoxidable o bien con las manos podemos hacer unas bolas que después aplastaremos. Dejaremos enfriar las hamburguesas en la nevera para que no se rompan al dorarlas.
  5. Calentar un poco de aceite de sésamo y dorar las hamburguesas por las dos caras.
  6. Servirlas con el perejil por encima.
  7. Se acompañarán con algún nituké de verduras como por ejemplo el de cebolletas.

 

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