La fruta y el exceso de fructosa

La Fructosa es el azúcar de la fruta y es el que más engorda y el que más aumenta los niveles de triglicéridos en sangre. Es especialmente perjudicial en las leucemias, en las patologías hepáticas y en la anemia. Es el antígeno de  los glóbulos rojos.

Cuando nos excedemos en la ingesta de fruta, como ahora en verano que hay gran variedad, pueden aparecernos una serie de trastornos en la salud: la causa es la fructosa.

Según un artículo académico de nutrición hospitalaria, la alta ingesta de fructosa tiene un impacto a nivel intestinal y hepático, asociándose a patologías como hígado graso no alcohólico y mala absorción de la fructosa.

La fructosa, a pesar de tener una nomenclatura similar a la glucosa, se absorbe más lentamente que la glucosa, aunque es captada y metabolizada de manera más rápida por el hígado. Su efecto estimulante sobre la liberación de la insulina es inferior al de la glucosa y su captación es independiente de esta.

Otros trastornos que nos produce el exceso de fructosa

En las últimas décadas el consumo de fructosa se ha incrementado con el exceso de fruta, especialmente en los niños. Y sobre todo a través de bebidas endulzadas y productos alimentarios con fructosa añadida.

El Dr. Robert Lustig descubrió en un estudio la ruta metabólica de la fructosa. La fructosa, en el estómago, se transforma en alcohol, que produce, cuando llega al hígado: el hígado graso, cirrosis hepática no alcohólica y/o síndrome de la resaca (las personas se despiertan con dolor de cabeza como si se hubieran excedido en el consumo de alcohol). También afecta al páncreas porque está relacionado con el estómago.

La fructosa produce resistencia a la insulina, lo que conduce a la diabetes. Asímismo, la fructosa nos afecta disminuyendo el nivel cerebral.

¿Por qué la fructosa produce obesidad?

La fructosa inhibe la grelina (producida por el estómago y el páncreas), que nos avisa cuando el cuerpo tiene apetito, y la leptina, que nos avisa cuando ya estamos saciados. La inhibición de la grelina y la leptina implica que tengamos sensación de hambre permanentemente. La fructosa también inhibe el triptófano, aminoácido precursor de la serotonina (las hormonas de la felicidad). Normalmente el triptófano se utiliza en las depresiones y, en este caso, como queda inhibida por la fructosa, nos produce depresión. Después de la ingesta de fruta, hacia los 30 minutos del consumo de fructosa, llega la tristeza, la falta de estímulos y el letargo.

Otro trastorno es el síndrome de la fermentación alcohólica de la fructosa, que da síntomas de embriaguez sin haber tomado ninguna bebida alcohólica.

La fruta produce enfriamiento y humedad en el cuerpo. La naturaleza produce más fruta en verano precisamente para que nos refresque, pero no es necesario excedernos. Su ingesta debe ser controlada.

La fruta es un dulce vacío porque solo tiene agua y fructosa. Su mejor alimento está en la piel y en las semillas, que es precisamente lo que no nos comemos. No nutre porque no entra en la célula. Lo que sí que, en ocasiones, la podemos utilizar como drenante para desintoxicar, aunque solo nos proporcionará alcohol, que es disolvente y dispersante, con lo que el hígado continuará sufriendo.

La energía de la fruta es dispersa y nos puede producir problemas de piel: dermatitis, sequedad e incluso psoriasis.

La fruta es yin, por lo que puede curar enfermedades yang. De todos modos, la mayoría de enfermedades son yin.

El Dr. Robert Lustig es un endocrinólogo pediátrico estadounidense, profesor de la Universidad de San Francisco, especializado en obesidad infantil. La investigación de Lustig examina el vínculo entre el consumo de fructosa y el desarrollo del síndrome metabólico que incluye: la diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedad cardiovascular, renal, enfermedad de hígado graso no alcohólico, obesidad, el fenómeno TOFI (delgado por fuera, gordo por dentro) y el síndrome metabólico.

En síntesis, la fructosa ataca al hígado y al cerebro.

Las Frutas y el Cáncer

Las personas se preguntan el por qué de la ausencia de frutas en la alimentación macrobiótica, y especialmente en el cáncer. La respuesta nos la da el Dr. Franco Berrino, Director del Departamento de Medicina Preventiva y Predictiva del Instituto Nacional del Cáncer de Milán; miembro de WCRF UK (World Cancer Research), forma parte de una red  global de organizaciones benéficas comprometidas en la prevención del cáncer. El Dr. Berrino es una persona que, además, ha estudiado la filosofía macrobiótica.

El Dr. Berrino nos dice que en nuestro cuerpo existe una sustancia indispensable, que nosotros fabricamos, que se  llama poliamina y que sirve para la multiplicación celular. Las frutas contienen poliaminas, y es evidente que en esta enfermedad no interesa aumentar esta multiplicación celular.

Él nos hace las siguientes recomendaciones:

  • No comer patatas, tomates, berenjenas ni frutas (naranjas,…), y especialmente no consumir ninguna fruta tropical.
  • Teniendo en cuenta que el cáncer es una enfermedad yin, nos aconseja comer cereales integrales como el mijo y el trigo sarraceno, porque son yang, pero el que más nos recomienda es el arroz redondo integral, porque tiene un gran equilibrio yinyang (el arroz redondo es más yang que el largo). También nos aconseja que comamos  pan integral.

Jarabe de Fructosa

Más peligroso para la salud que el exceso de fruta es el del jarabe de fructosa. El Jarabe de Fructosa es un  edulcorante líquido compuesto de una mezcla de fructosa y glucosa, altamente tóxico,  que produce obesidad,  diabetes y cáncer. Por ser más económico que el azúcar de caña y el de remolacha, es el que se utiliza actualmente  para la mayoría de bebidas comerciales y alimentos procesados.

Se conoce con el nombre HFCS (High Fructose Cron Syrup) y es el resultado de un proceso de refinado químico. No tiene nada en común con la fructosa de la fruta y el  organismo la considera como una sustancia extraña incapaz de metabolizar.

Hay que tener cuidado con los  alimentos ecológicos si llevan jarabe de maíz, pues es muy rico en fructosa, yin: expansiva.

 

Si quieres profundizar más, puedes leer los libros: Hablemos de Fibromialgia, yo la he ganado. Tú también puedes; De la Fibromialgia a la Salud; y Actuar en el Cáncer desde una visión Global. Los 3 libros pueden descargarse gratuitamente desde esta web.

 

Recetas Macrobióticas: Coca de Cebolla

La alimentación macrobiótica no solo es es saludable y energética para cualquier persona, también puede ser muy apetitosa.

Hoy os propongo una receta de mi libro Recetas Macrobióticas para la Salud.  Una de mis ex-alumnas de los talleres y ex-fibromiálgica me ha comentado que esta coca le ha entusiasmado.

¡Deseo que a vosotros también os guste!

Coca Cebolla

Ingredientes que vas a necesitar:

  • 4 cebollas grandes
  • Una pizca de sal
  • Un puñado de semillas de sésamo
  • 1 cucharada sopera de orégano
  • 2 cucharadas soperas de aceitunas negras arrugadas
  • 1 bol de harina de espelta
  • 1/2 bol de agua tibia
  • 2 cucharadas soperas de salsa de soja tamari
  • 1/6 de bol de aceite de sésamo
  • 12 filetes de anchoa

Paso a paso de la elaboración:

  1. Se hace la masa con la harina, la sal, las semillas de sésamo, el agua y el aceite de sésamo. Hacemos una bola con una consistencia blanda como el “lóbulo de la oreja”. Se aplasta la bola para que nos quede fina, le damos la forma según el recipiente, y se pincha con un tenedor en varios sitios.
  2. Ponemos la masa en el horno durante 30 minutos a 100º.
  3. Mientras tanto cortamos las cebollas a medias lunas muy finas.
  4. Ponemos la cazuela a fuego medio con 3 cucharadas soperas de aceite de sésamo y cuando esté caliente echamos la cebolla y removemos. Cuando la cebolla esté cocida pondremos el orégano y removeremos.
  5. Abrimos el horno y ponemos sobre la masa la cebolla, y las aceitunas. Encima echaremos un chorrito de aceite y la salsa de soja.
  6. Volvemos a introducirla en el horno a 100ºC y esperaremos 15 minutos. Es ahora cuando usaremos como guarnición las anchoas, previamente lavadas para quitarles el exceso de sal, y aliñadas con un poquito de aceite de sésamo.

Ahora sí, ¡a disfrutar!

 

Recuerda, si quieres ampliar tu recetario macrobiótico, puedes descargar gratuitamente el libro Recetas Macrobióticas para la Salud desde mi web o adquirir el libro en papel desde aquí.

Alimentación y enfermedad: leche y lácteos

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El ser humano es el único mamífero que ingiere leche procedente de otra especie animal, ya superado el tiempo de la lactancia. La forma de obtener la leche según las leyes de la naturaleza es directamente de las mamas de la madre, ya que se trata de un alimento que se altera y contamina con gran facilidad.

La leche materna es la única válida para el ser humano. Actualmente se han estudiado sus componentes, cuya función prebiótica potencia el desarrollo de las bacterias beneficiosas. Además, también se ha comprobado en diversos estudios, que tiene sustancias altamente anticanerosas. Para poder mantenerla en condiciones adecuadas necesitamos pasteurizarla y homogeneizarla. En la homogeneización se agita la leche para igualar su grasa mezclándose con aire, y por tanto, esta grasa se oxida produciendo radicales libres, muy perjudiciales para la salud. La homogeneización puede producir problemas en las membranas celulares del tejido cardíaco. En la pasteurización a temperaturas superiores a los 100ºC se destruyen vitaminas y enzimas necesarias para su digestión. Estos dos procesos la convierten en el peor alimento porque tiene grasa oxidada y carece de enzimas. Provocan que las grasas saturadas atraviesen las paredes intestinales, aumentando los niveles de colesterol y grasas saturadas en la sangre. Los niños que toman varios vasos de leche al día tienen sus arterias en peores condiciones que los que no la toman.

Muchos estudios científicos muestran la leche y derivados como un problema para la salud.
En la actualidad la leche y sus derivados (nata, quesos, yogures, flanes, natillas, helados, batidos, salsas, chocolates, etc.) están entre los alimentos más consumidos porque nos han dicho que son nutritivos y mantienen nuestros huesos sanos debido al calcio. Pero hay cada vez más estudios que cuestionan estas afirmaciones. En EEUU, el mayor consumidor mundial de leche, es donde hay mayor porcentaje de osteoporosis. Esto sucede porque aunque sea cierto que la leche tiene mucho calcio, no se tiene en cuenta su biodisponibilidad.

En el proyecto Cornell Oxford-China de Nutrición, Salud y Medio Ambiente, que se inició en 1983 sobre 6500 habitantes de 65 provincias dispersas de la China rural, se demostró que la leche animal desmineraliza a los adultos. Se comprobó que las mujeres que no tomaban leche de vaca, no padecían osteoporosis, pero si introducían la leche, aparecía.

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Otros estudios:

-Los lácteos no son una buena fuente de calcio. Así lo confirma el Dr. William Elis, ex Presidente de la Academia Americana de Osteopatía Aplicada, después de numerosos estudios que lo avalan. El opina que los lácteos (leche animal) tienen un gran poder desmineralizante en los adultos. Las personas que ingieren tres o cuatro vasos de leche al día, presentan los niveles más bajos de calcio.

-El Dr. Campbell (médico y autor del libro “The China Study”) descubrió que la caseína que comprende el 85% de la leche de vaca, promovía el cáncer en todas las etapas de su desarrollo y que la única proteína segura es la vegetal. La BMA (Asociación Médica Británica) asegura que una dieta vegetariana reduce la tasa de cáncer en un 40%. El Dr. Campbell comprobó que los hombres con mayor ingesta de lácteos tenían el doble de riesgo de padecer cáncer de próstata y cuatro veces más probabilidades de padecer cáncer de próstata metastásico o mortal (según la medicina oficial).

Por otra parte, dicho estudio, realizado sobre 6500 personas durante 23 años, demostró que el consumo de proteína animal estaba relacionado con una tasa muy alta de cáncer. Por contra, la dieta pobre en proteína animal, apenas manifestaba esta enfermedad. Por tanto, el Dr. Campbell señaló que el cáncer es una enfermedad de ricos.

-Las universidades de Cornell, Oxford y el laboratorio de investigaciones de salud de China en su trabajo conjunto nos muestran que hay una relación entre el cáncer y la proteína animal. La proteína animal aumenta la actividad de la enzima Beta-Glucoronidasa que reactiva muchos agentes cancerígenos desactivados.

-American Journal of Clinical Nutrition: El exceso de proteínas de la leche produce osteoporosis. Se demostró que las mujeres que toman leche y son vegetarianas, tienen un 18% de pérdida de hueso, mientras que las omnívoras padecen una pérdida del 35%.

-En una ingesta de 75 gr. diarios de proteína láctea se pierde más calcio en la orina del que se absorbe a través de la dieta.

La relación calcio-fósforo de la leche de vaca no es adecuada para el ser humano, ya que la cantidad de fósforo es demasiado elevada y acidifica el organismo, lo que repercute en la salud, 3-2 en la leche de vaca; 2-1 en la leche humana. Se ha comprobado que la inmensa mayoría del calcio de la leche, una vez en el intestino humano, es precipitado en forma de fosfato de calcio y expulsado a través de las heces fecales.

El calcio asimilable para el ser humano procede de las legumbres, verduras y sobre todo de las semillas.

Proteínas: Una de las proteínas de la leche es la Caseína, que representa el 85% de la proteína que se encuentra en la leche es de difícil asimilación. En algunas personas se adhiere a los folículos del intestino impidiendo la absorción de otros nutrientes (su cualidad pegajosa hace que la caseína se use como pegamento en la industria del papel y de la madera). También puede provocar problemas inmunológicos en las personas con deficiencias de inmunoglobulinas IgA.

La caseína, proteína de la leche, es indigesta para los niños, pero más para los adultos, ya que la renina gástrica, enzima necesaria para su digestión, disminuye con la edad. La caseína es viscosa y pegajosa, y se deposita impidiendo la absorción de otros nutrientes, contribuyendo a la fatiga crónica, alteraciones intestinales, enfermedades relacionadas con la autoinmunidad (artritis reumatoide), lupus, cáncer, problemas circulatorios, alergias (cutáneas y respiratorias), inmunodepresión, diabetes juvenil, enfermedades otorrinolaringológicas, asma, sinusitis, acumulación de mucosidades (en órganos genitales femeninos y en el aparato auditivo) y nefrosis. También se puede decir, según estudios realizados, que la intolerancia a la lactosa va en aumento. La lactosa es un azúcar que alimenta el cáncer.

Los sustitutos de la leche, en cuanto a la obtención de calcio, son, sin duda, las verduras, algas y semillas, especialmente la semilla de sésamo (ajonjolí) tomada en forma de gomasio.

Por otra parte, la “leucina” es un aminoácido abundante en los productos animales, como en los productos cárnicos, y particularmente en los lácteos como la leche y el queso. Hay personas que tienen sensibilidad a la leucina, especialmente los niños, produciéndoles una importante hipoglucemia. Es una hipoglucemia tan fuerte, que incluso les puede provocar una crisis convulsiva con lesiones cerebrales. En su manifestación menos extrema puede producir dolores gastrointestinales con diarrea o estreñimiento, crisis de ansiedad y problemas respiratorios.

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-El Dr.William H.Philpott describe un caso de grave de hipoglucemia en una persona diagnosticada de psicosis maniaco-depresiva o bipolar, que dejando los productos lácteos, desaparecieron todos sus síntomas. Es importante para estos individuos leer las etiquetas, ya que para ellos la menor traza se convierte en un peligro para la salud.

La Grasa: Si comparamos la leche humana (45 gr. de lípidos por litro, de los que 55% son ácidos graso poliinsaturados y 45% saturados con un elevado contenido en ácido linoleico, antiinflamatorio) con la leche de vaca (30% grasas poliinsaturadas, 70% ácidos grasos saturados: estructura que favorece la inflamación) y teniendo en cuenta que cuando calentamos la leche de vaca entre los 40ºC y 45ºC, se desnaturalizan sus ácidos grasos poliinsaturados y se convierte en una sustancia 100% inflamatoria, obteniendo la condición previa al cáncer.
El “petit-suisse” está lleno de grasa química. Produce obesidad, y a mayor obesidad, más cáncer.

La carga hormonal: La leche contiene 59 tipos diferentes de hormonas, entre las que destaca la hormona del crecimiento, llamada somatropina, que es una hormona natural que secreta la hipófisis de las vacas después del nacimiento de un ternero.

En 1994 la FDA aprobó la hormona transgénica rB6H (Hormona Recombinante de Crecimiento Bovino), conocida con el nombre de Posilac, para aumentar la producción de leche de vaca. Son tantos los peligros potenciales de esta hormona junto a los diversos tóxicos que contiene la leche, que hoy se considera como causa de múltiples enfermedades degenerativas. La inyección de Posilac tiene múltiples efectos secundarios que afecta tanto a los animales como a los consumidores. Perturba el ciclo natural de la vaca y produce una disminución del nivel de fecundidad, llegando a veces a la esterilidad; y cuando se interrumpe, ocasiona la muerte del animal. Su uso está prohibido en Canadá y la Unión Europea, entre otros países.

También se añaden estrógenos a la leche bovina, que incrementa dicha hormona y acaba provocando la aparición de tumores.

Tóxicos en la leche: Además de hormonas y antibióticos (para reducir la mastitis, inflamación de las ubres), la leche contiene productos químicos como micotoxinas, pesticidas, fertilizantes procedentes de la comida de la vaca, metales y plásticos (de su almacenaje), detergente y desinfectantes de la limpieza de las instalaciones, y dioxinas, que se las relacionan con el cáncer de pulmón y los linfomas. Las dioxinas, derivadas del cloro, se las vincula también a la diabetes, al desarrollo del niño y problemas diversos con el sistema inmunitario. Además, la leche contiene, procedente de las mastitis de la vaca, virus, bacterias, priones…Tanto la leche como los productos lácteos contienen aditivos como vitaminas y minerales sintéticos, semillas, frutas, proteínas, ácidos grasos que pueden ser de otro animal, como los procedentes de la grasa de cerdo.

Efectos de la leche: Causa inflamación en el ambiente intestinal; aumenta la cantidad de bacterias malas; destruye el equilibrio de la flora intestinal bacteriana; produce radicales libres; ácido sulfhídrico y amoníaco, en el intestino; produce alergias; está relacionado con la diabetes infantil; produce osteoporosis.

Enfermedades relacionadas con su consumo:

-Anemia ferropénica por los pequeños sangrados gastrointestinales que provoca.
-Artritis reumatoide y osteoartritis (estudios realizados en al Universidad de Florida).
-Asma. Niños con exceso de moco y dificultades respiratorias.
-Autismo. Estudios en al Universidad de Roma demuestran que los péptidos de la leche pueden tener un efecto tóxico en el sistema inmunológico central.

Hay diversos estudios que relacionan el consumo de leche con: cataratas, colitis ulcerosas, colon irritable, diabetes, dolores abdominales, enfermedades coronarias (la leche homogeneizada, debido al contenido de Xantina Oxidasa), esclerosis múltiple, estreñimiento, fatiga crónica, fístulas y fisuras anales, incontinencia urinaria, intolerancia a la lactosa, migraña, sinusitis, otitis, amigdalitis, síndrome de mala absorción, trastornos del sueño en los niños, úlcera péptica, acidosis láctica…

También hay múltiples estudios que relacionan el cáncer con el consumo de leche y lácteos:

-Cáncer de estómago
-Cáncer de mama
-Cáncer de ovarios
-Cáncer de páncreas
-Cáncer de próstata
-Cáncer de pulmón
-Cáncer de testículos
-Linfomas
-Cáncer de riñones

Cuando a los productos lácteos se les suma el consumo de carne, la cifra de cánceres aumenta 10 veces, especialmente el de pulmón y el de colon.

Actualmente muchos estudios científicos muestran la leche y derivados como un problema de salud.

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Los beneficios de los alimentos fermentados

Las verdudas fermentadas, también llamadas encurtidos o pickles, son alimentos con interesantes propiedades: nos ayudan a hacer la digestión porque nos aportan enzimas y ácido láctico. Favorecen el buen funcionamiento del hígado y contribuyen a augmentar la concentración mental y fortalecimiento de la visión (el hígado es el órgano que da fuerza a los ojos).

Los pickles permiten conservar los productos vegetales durante mucho tiempo, con la ventaja de que sus propiedades nutritivas se mantienen.

Son ideales para preparar la digestión y fortalecer los intestinos. Durante el proceso de fermentación, las enzimas y
bacterias transforman el azúcar de las verduras en ácido láctico, que fortalece la flora intestinal. Hoy en día se usan pickles comerciales altamente condimentados, ya que están elaborados con azúcar y vinagre, que destruyen la flora intestinal.

Uno de los grandes beneficios que se atribuye a los alimentos fermentados es el de restablecer el equilibrio entre los diferentes microorganismos que pueblan nuestro intestino. Entre todos estos microorganismos destacan los del género:
Lactobacilus acidophilus,
Lactobacilus bifidus,
Lactobacilus plantarum,
Lactobacilus leichmanii y
Lactobacilus fermentum.

La mayoría de estos lactobacilus cuando llegan al estómago (medio ácido) no sobreviven, pero algunos, sin embargo resisten y pasan a repoblar el intestino. Una dieta rica en carbohidratos y escasa en proteínas animales  también favorece el desarrollo de los lactobacilos. Bien es sabido que cuando un cereal se corrompe, fermenta; en cambio, cuando se corrompe un producto animal, este acaba pudriéndose. La fermentación equivale a una predigestión de los alimentos, que se transforman en sustancias de más fácil asimilación. El almidón, por ejemplo, se transforma en maltosa y esta en glucosa, la cual a su vez se transforma en ácido láctico.

Dentro de este grupo de alimentos, el miso, umeboshi, salsa de soja tamari y tempeh son alimentos recomendados, cada uno de ellos con sus propios beneficios.

Fermentados más recomendables para consumir frecuentemente

  • Umeboshi: Es, sin duda, el mejor fermento. Es una ciruela fermentada con sal marina durante más de 2 años.  Sus propiedades medicinales son incalculables: alcaliniza la sangre, tiene efectos antibióticos y antisépticos, previene la fatiga y retrasa el envejecimiento. Ayuda a resolver los problemas de salud tanto de tipo yin como  los yang. Utilizarla en caso de falta de apetito, diarrea, estreñimiento, intoxicación, náuseas, resfriados,  gripes… El vinagre de umeboshi es ideal para aliños, salsas y aderezos. (Se recomienda tomar 2 o 3 ciruelas a la semana).
  • Miso: es una pasta de color marrón y de sabor salado, producto de la fermentación de la soja con determinados cereales y sal marina. El miso es ideal para enriquecer (tanto en sabor como en propiedades) sopas, estofados, salsas, aliños, patés y cualquier plato en general. Añadir siempre el miso después de la  cocción y dejarlo activar uno o dos minutos. No hervirlo nunca. Es recomendable tomar sopa de miso una o dos veces al día (los japoneses la toman en desayuno, comida y cena).
  • Salsa de soja: es un producto similar al miso, aunque su consistencia es líquida. Usaremos dos clases de salsa de soja: shoyu y tamari. Este último como medicamento en caso de enfermedad o de fatiga.
  • El tempeh: proteína fermentada de la soja amarilla. Originaria de Indonesia, ha ido ganando popularidad debido a su gran poder nutritivo. Es una alternativa ideal a productos de origen animal. Se encuentra en el
    mercado de 2 formas: fresco y macerado.

 

¿Cómo preparar alimentos fermentados?

Se recomienda utilizar principalmente las verduras de raíz y rastreras. La forma de prepararlos es la siguiente:

  • Se limpian las verduras y se cortan a rodajitas (zanahoria, cebolletas, rabanitos, etc).
  • En un bote de cristal con tapa hermética ponemos, alternando, las verduras y la sal o salsa shoyu, o miso, umeboshi, etc. Y un poco de agua hasta cubrir el contenido.
  • Se tapa con una gasa (rodeada con una goma elástica) y se sitúa en una zona fresca y seca de la casa.
  • Tiempo: normalmente de una a dos semanas. Pasado este tiempo se puede tapar herméticamente. Hay que tener en cuenta que si aparece moho en la superficie del alimento fermentado, debe retirarse para comprobar si las verduras están crujientes. En caso de que las verduras estén blandas y pegajosas, habrá que tirarlas. Esto puede ser debido a dos causas:
    – se ha añadido poca sal u otro condimento salado
    – hay un exceso de calor en el lugar donde se guardaban.
    Cuando haya transcurrido los días recomendados, si comprobamos que las verduras están duras pero extremadamente saladas, debemos dejarlas en remojo en agua fría durante unos minutos antes de  consumirlas.
  • El líquido de los pickles que queda después de haber comido todas las verduras, puede aprovecharse como aliño para ensaladas. También se puede utilizar la mitad para empezar otro bote de pickles, añadiendo agua fresca y más condimento salado.

Una cucharada de encurtido se puede mezclar con la ensalada en verano.

Se recomienda empezar cada semana con un pickle diferente para, de esta forma, obtener mayor variedad de  verduras, colores, texturas y sabores. En la preparación de los pickles caseros, lo más difícil es saber ajustar la sal u otros condimentos, la presión (apretaremos las verduras en el bote) y el nivel de agua que podemos añadir.

La variedad de pickles que podemos hacer depende solo de nuestra imaginación.

 

Si quieres conocer más alimentos-medicamento te gustará el libro De la fibromialgia a la Salud.

Semillas que curan

La alimentación, como siempre, es la base de nuestra Salud. Actualmente el sistema tiene especial interés en la hipermedicación de la población, incluso para situaciones que no son ni patologías. El objetivo es el negocio y cronificar cuantos más mejor. En este sentido la alimentación es el rival de la industria, porque desde hace mucho tiempo está constatado que resuelve innumerables trastornos.

En línea con este planteamiento, me gustaría informar que patologías como el cáncer, también pueden restablecerse, según el caso, a través de la alimentación. Un nutriente clave para el cáncer es la vitamina B17, que se encuentra principalmente en las semillas de manzana y albaricoque, pero también está presente en:

  • Arroz integral
  • Avena
  • Mijo
  • Cebada
  • Garbanzos
  • Lentejas
  • Almendras
  • Nueces
  • Anacardos
  • Frutos rojos
  • Ciruela
  • Mandarina
  • Semillas de chía y lino,…

 

¿Cómo tomar las semillas de manzana o albaricoque biológicos?

En cuanto a las semillas de manzana, ante todo se recomienda que las manzanas sean biológicas. La pauta aproximada es no superar 10 semillas diarias y repartirlas en 3 tomas.

Para tomar la semilla de albaricoque (dos diarias) será necesario partirla mediante un martillo y comer la semilla interior.

 

La venta de la vitamina B17 en forma sintética, que en este caso recibe el nombre de Laetrile, no está permitida en algunos países, ya que se escudan en que posee cianuro, pero este elemento no llega a nuestras células, ya que es neutralizado por la enzima rodanasa de nuesto organismo.

 

Terapia con la vitamina B17 o Amigdalina

Las semillas de estos frutos y alimentos mencionados no sólo son aconsejables tomarlos cuando se está enfermo, sino que constituyen un potente preventivo del cáncer.

 ¿Qué otras propiedades tiene la vitamina B17?

  • Contribuye a la formación de ácido fólico
  • Es necesaria en el metabolismo  de las proteinas
  • Facilita el mantenimiento de la salud de la piel y el cabello. Es especialmente idónea en caso de padecer acné, eccemas, esclerodermia y para las quemaduras.

El efecto de la vitamina B17 se puede ver potenciado por otras vitaminas y minerales, entre las que destacan los betacarotenos, vit A y C, y las vitaminas del grupo B. Además, la vitaminaB17 interactua con la enzima Rodanasa de nuestro cuerpo, que tiene un importante papel detoxificador.

 

Si quieres saber más, te gustará Alimentación, energía vital en el Cáncer.

 

Cocinamos: Bolitas de arroz integral y tempeh

¿Qué es el tempeh? El tempeh es un alimento fermentado a partir de la soja amarilla. Es una proteína muy digestiva y de gran valor nutritivo. Entre sus propiedades cabe destacar su gran valor antioxidante y su importante contenido en vitamina B12. También que es un antibiótico natural utilizado contra enfermedades intestinales.

Muchas personas desconocen el tempeh y sus diferentes presentaciones. El tempeh lo encontramos en herbolarios, mercados de productos orgánicos y podemos adquirirlo natural o macerado  con tamari. En la receta que os propongo he elegido el tempeh macerado con tamari, que dotará de la preparación de un sabor más intenso y agradable.

¿Qué ingredientes necesitamos para 4 personas?

  • 4 barritas de tempeh maceradas con tamari
  • 2 vasos de arroz integral cocido
  • 2 zanahorias ralladas muy finas
  • Gomasio para rebozar las bolitas
  • Un poquito de aceite de sésamo.

 

 

 

¿Cómo preparamos las bolitas?

  1. Rallamos el tempeh.
  2. Salteamos en el aceite el tempeh rallado durante 5 minutos a fuego lento.
  3. Mezclamos en una ensaladera el tempeh, el arroz y la zanahoria rallada. Amasamos bien los ingredientes.
  4. Nos mojamos las manos con agua fría y salada para que no se nos pegue la masa, y hacemos las bolitas.
  5. Rebozamos las bolitas con gomasio y las introducimos en el horno a 100ºC hasta que estén ligeramente doradas.
  6. Las servimos con nituké de verduras.

¡Buen provecho!

 

Si te gusta cocinar y deseas aprender más recetas saludables, te gustará Recetas Macrobióticas para la Salud.

Las algas, el alimento del futuro

Las algas son uno de los alimentos más nutritivos del planeta, sirven tanto para prevenir como para curar enfermedades.

El origen de la vida está en el mar. Millones de años de erosión lo han enriquecido con todos los minerales en abundancia para la vida. Las algas fabrican el 80% del oxígeno que respiramos y contienen entre DIEZ Y VEINTE VECES más minerales que las verduras de la tierra.

Por sus cualidades y sus amplias propiedades terapéuticas, las algas serán un alimento fundamental en la alimentación del futuro.

Evolutivamente son los vegetales más antiguos, por lo que la asimilación de sus nutrientes es para todos excelente. Figuran entre los productos de la naturaleza más ricos en hierro y calcio. También son importantes las cantidades que presentan de vitaminas, aminoácidos, enzimas y prácticamente todos los oligoelementos: yodo, magnesio, azufre, cloro, manganeso, silicio, cobre, zinc, níquel, molibdeno, plata, cromo, etc… de tal forma que si consumimos regularmente algas, estamos haciendo una verdadera oligoterapia.

Por ser alimentos muy concentrados, no deben consumirse en grandes cantidades. Es mejor tomarlas diariamente y en pequeñas dosis (1 cucharada de alga cocida, diaria).

Las verduras marinas no absorben la contaminación, a diferencia de los peces. Donde el nivel de contaminación es alto, simplemente no pueden crecer, para ello necesitan aguas muy puras para su desarrollo. La considerable reducción de cultivos de nori en Japón es una prueba de ello.

Una de las propiedades de las algas es depurar nuestro cuerpo y propiciar la expulsión de metales contaminantes, radioactividad y residuos, por lo que pueden ayudarnos a limpiar las toxinas, permitiendo además su eliminación natural. Estamos rodeados de radiaciones: los móviles, los ordenadores, la televisión a todas horas, incluso en los dormitorios, equipos de música, despertadores electrónicos, en los coches, etc… En España tenemos gran riqueza en algas, sobre todo en Galicia y en el mar Cantábrico.

Propiedades de las algas

Las algas son alcalinizantes, depurativas, remineralizantes (ricas en calcio, hierro, sodio y magnesio) y especialmente calcificantes de los huesos por su riqueza en calcio, con una excelente relación calcio-fósforo, que facilita la absorción del mismo.

  • Son depurativas y reforzantes. Las algas, juntamente con el miso, ayudan a eliminar los residuos tóxicos, los metales pesados, de modo que actuan como quelantes o limpiadoras.
  • Estimulan el metabolismo.
  • Regulan y equilibran los riñones y la circulación sanguínea así como la digestión.
  • Ayudan a eliminar los líquidos retenidos en el cuerpo.
  • Ayudan a eliminar purinas procedentes de los alimentos proteicos.
  • El yodo natural que contienen puede eliminar el yodo radioactivo absorbido por la glándula tiroides y prevenir el bocio (hipertrofia de la glándula tiroides).
  • Todas las algas refuerzan y tonifican el sistema nervioso en general.
  • Su riqueza en vitaminas y oligoelementos, como el zinc y selenio, refuerza el sistema inmunitario.
  • Las algas se utilizan como alimento, pero también como complemento para reforzar el esqueleto, el cabello y las uñas, también para tratar problemas cardiovasculares, para adelgazar, para mejorar la circulación sanguínea en problemas hormonales, para bajar el colesterol, en las anemias, en la osteoporosis, en el hipotiroidismo, para ayudar en los procesos de desintoxicación…
  • Las algas nos protegen de la radiactividad. Poseen principios activos que neutralizan potenciales agentes cancerígenos como los metales pesados y los isótopos radioactivos. En Hiroshima y Nagasaki se evidenció que las personas que consumían diariamente algas y sopas de miso, no sufrieron lesiones en las paredes del intestino delgado, ni alteraciones en el funcionamiento de las glándulas tiroides, que son las dos zonas más sensibles a las radiaciones. Esto nos indica que al consumir algas, con su yodo orgánico, hace de barrera al yodo radioactivo en un 97%.
  • Las algas se consumen cocidas. Las principales algas comestibles son: wakame, arame, kombu, dulse y nori.

Fitoquímicos de las algas

Las algas, especialmente la wakame y la kombu, poseen  glucanos, que estimulan el sistema inmunitario. También son ricas en polifenoles. La fucoxantona es un carotenoide de la  familia del licopeno, es la sustancia que da el color marrón a cierto tipo de algas y se ha estudiado que inhibe el crecimiento del cáncer de próstata, entre otros.

Las algas y el cáncer

Se ha estudiado que las algas son inhibidoras del crecimiento de algunos tumores cancerígenos, como el de pulmón, el de colon, el de estómago y el de próstata.

 

Si quieres saber más y aprender a cocinar preparaciones con algas, te gustará Recetas Macrobióticas para la Salud.

Brócoli al horno con bechamel vegana

El brócoli, según muchos estudios contrastados, es el vegetal más anticancerígeno. Tiene una gran capacidad antioxidante y estimula las enzimas del hígado, neutralizando el potencial canceroso de las toxinas. Como curiosidad, el Instituto de Investigación Alimentaria de Gran Bretaña, reveló que el brócoli contiene compuestos anticancerígenos que estimulan a las células cancerosas a «suicidarse», debido a su potente efecto depurador de los tejidos de la sangre.

Las verduras crucíferas, y el brócoli es una de ellas, se recomienda cocinarlas al vapor con una cocción breve para maximizar sus fitoquímicos (nutrientes con una acción importante sobre el sistema inmunitario, endocrino y para prevenir y curar el cáncer).

El consumo regular de brócoli reduce en gran medida la toxicidad general del organismo y se elimina la posibilidad de que el organismo cree células cancerosas.

Como hemos visto, el brócoli es un vegetal a tener muy en cuenta en nuestra dieta habitual y os propongo una forma deliciosa de prepararlo‍👩‍🍳

Ingredientes:

  • 1 brócoli
  • Una pizca de sal marina
  • Aceite de sésamo
  • 2 o 3 cucharadas de gomasio

Ingredientes par la salsa bechamel:

  • 2 vasos de leche de avena
  • 1 cucharada sopera de miso blanco
  • 1 cucharada de Tahín
  • 2 cucharadas de kuzu

Preparación del brócoli:

  1. Antes de comenzar a cocer el brócoli conviene pelar un poco el tronco.
  2. Coceremos el brócoli entero con el tallo hacia abajo en una cazuela con 2 dedos de agua y una pizca de sal. El tallo hervirá pero el resto del brócoli se cocinará al vapor con la cazuela tapada.
  3. Una vez cocido «al dente» retiramos el brócoli de la cazuela y cortamos el tronco a rodajas y el resto lo cortaremos a florecillas con sus tallos.
  4. Introducimos el tronco y las flores ya cortados en una bandeja para el horno.
  5. Añadimos la bechamel y espolvoreamos por encima gomasio.
  6. Introducimos la bandeja en el horno para gratinar hasta que se dore. Y ¡ya estará listo!

¿Cómo preparamos la bechamel?

  1. En medio vaso de leche de avena diluimos el Kuzu. El resto de bebida la ponemos a hervir y, justo en el punto de hervor agregamos el kuzu diluido. Removemos un rato a fuego muy bajo hasta que veamos que vuelve a hervir y adquiere espesor.
  2. Añadimos el miso blanco o shiro miso y la cucharada de tahín. Removemos o trituramos en la batidora.

¡¡Buen provecho!!

Si te ha gustado esta receta y quieres aprender más, te gustará Recetas Macrobióticas para la Salud.

Cocinamos pan dulce Ohsawa

Si alguien está triste porque se acabaron las vacaciones, le animo a preparar el dulce sano del pan Ohsawa y ¡se animará!

Esta receta está indicada para personas que no tengan intolerancia al gluten, ya que la avena contiene gluten.

Ingredientes para su preparación:

  • 3 vasos de copos de avena
  • 3 vasos de zumo de manzana hecho en casa
  • Compota de 6 manzanas hecha en casa
  • 1/2 vaso de pasas de Corinto
  • Una pizca de canela en polvo
  • La ralladura de la piel de medio limón

¿Cómo lo preparamos?

  1. Mezclamos los copos con el zumo de manzana y las pasas y dejamos reposar durante 2 horas.
  2. Transcurrido el tiempo, mezclamos la compota, la canela y la ralladura de limón y lo incorporamos a la primera mezcla.
  3. En un molde de horno colocamos un trozo de papel vegetal de horno, extendemos la masa y bajamos la temperatura a 100ºC. Cuando esté tostado por fuera, muy tierno por dentro y con una consistencia suficiente para que se pueda cortar, ya estará el pan listo.

 

¡Buen provecho!

 

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Espaguetis de espelta integral al pesto

Este plato es una preparación ideal para toda la familia, tanto para los mayores como para los niños. Además de sabroso es fácil y rápido de cocinar.

La salsa pesto que empleamos en esta receta no lleva ningún producto lácteo, así que es un pesto macrobiótico y vegano, apto para intolerantes a la lactosa y alérgicos a la proteína de leche.

En cuanto a la albahaca destacamos su múltiples beneficios. Es antiinflamatoria, carminativa, digestiva y diurética. Ayuda a combatir la migraña, la fatiga, el insomnio y los síntomas depresivos.  Asimismo tiene propiedades analgésicas, antisépticas y cicatrizantes.

Ingredientes para 3-4 personas:

  • 300 gr de espaguetis de espelta integral o semi-integral
  • Una pizca de sal marina

Ingredientes para la salsa pesto:

  • Albahaca fresca
  • Un poco de perejil
  • 4 cucharadas soperas de aceite de sésamo
  • 1/2 cucharada sopera de pasta de umeboshi
  • 1 cucharada sopera de miso blanco
  • 4 cucharadas soperas de polvo de almendras o de piñones tostados y triturados. Un poco de agua según la consistencia deseada.
  • Guarnición: 2 cucharadas soperas de cebollino fresco picado.

¿Cómo preparar este plato?

  1. Cocer los espaguetis unos 7 minutos con abundante agua hirviendo y una pizca de sal marina. Lavar con agua fría y escurrir.
  2. Lavar el perejil y la albahaca, eliminando los tronquitos.
  3. Mezclar y triturar todos los ingredientes de la salsa hasta conseguir una crema añadiendo un poquito de agua.
  4. Calentar los espaguetis con un poco de agua de cocción. Mezclarlos con la salsa pesto y servirlos esparciendo el cebollino picado.

 

¡Buen provecho!

 

Si este plato te parece apetitoso y quieres aprender más, te gustará Recetas Macrobióticas para la Salud.