Al igual que otras enseñanzas la geometría sagrada se ha mantenido oculta, pasando de iniciado a iniciado en sociedades secretas. Ahora surge a la luz como consecuencia de la evolución de la conciencia humana.

La geometría sagrada es el patrón utilizado para la génesis de todas las formas del universo que conforman nuestra realidad. Es una disciplina matemática dedicada a interpretar la simbología oculta tras las diversas formas presentes en la naturaleza.

Es el lenguaje universal que constituye la base o los “ladrillos” de la construcción de la vida, figuras y formas que crean el tejido mismo de los universos. Desde un átomo a una galaxia todo sigue un patrón, un arquetipo geométrico.

La geometría sagrada nos muestra los patrones geométricos de la creación. Nos ayuda a comprender la base de la creación.

La creación es la nada más el espíritu. Del espíritu sale el movimiento y del movimiento la luz.

¿Cómo es posible que algo que no posee dimensiones contenga el infinito? Para el antiguo Egipto, origen de la geometría sagrada, los movimientos de la creación comienzan en un punto central conceptual: el ojo de Horus, desde donde sale la “flor de la vida” cuyo fruto es el universo.

Cada punto del espacio contiene la potencialidad de contener toda la información en él. El punto es la referencia del movimiento, en él se inicia la geometría sagrada.

El triángulo equilátero es el primer espacio, forma masculina primaria, de todo lo creado. Y es la base del tetraedro, que es el primer sólido hecho de información y conciencia.  Cuando el triángulo equilátero comienza a girar en todas las direcciones, alrededor del punto central, surge el principio femenino: la esfera, que lo contiene todo. Ninguno de sus puntos es más importante y a todos se llega de igual manera desde su centro de fuerza y energía que los origina a todos. Por tanto es un espacio sin tensiones.

La esfera lo contiene todo, todos los volúmenes y formas planetarias y de vida. Es una expresión de unidad, de totalidad y de integridad. Los átomos, las células, los planetas y seres, todos reproducen esta forma circular de unidad y potencialidad. Entonces el espíritu, desde el centro, realiza su primer movimiento y se desplaza hasta los límites de la esfera.

Cada esfera tiene la misma capacidad para desarrollarse que la primera. Cada esfera contiene el principio masculino y femenino, la recta y la curva, contiene los 5 sólidos platónicos, es decir, contiene a la matriz geométrica que formará todo lo que existe.

La primera esfera contiene los 5 modelos de poliedros regulares, los llamados sólidos platónicos. Platón aprendió geometría sagrada de los egipcios. Los sólidos platónicos tienen todos sus lados y ángulos iguales y cada vértice pertenece a la esfera.

Estos poliedros son la base, los ladrillos, sobre los cuales está contenido el universo.

Vesica Piscis

Los egipcios decían que del ojo formado por intersección de las 2 esferas –Vésica piscis- salían los números, las letras, los 7 sonidos fundamentales y toda la sabiduría de la creación. Esta forma oval contiene 2 triángulos equiláteros que al ser contenidos por un rectángulo son la base de la proporción áurea, la divina proporción que usaron en todos sus templos para relacionar las 3 dimensiones entre sí y a estas con la naturaleza. De ahí se derivan todas las relaciones matemáticas fundamentales y los números más importantes como el número Phi Φ número áureo = 1,6 “la divina proporción” y el número Pi π, que es la relación entre la longitud de la circunferencia y su diámetro.

Luego contiene el movimiento a lo largo de la primera esfera y otros movimientos para ir creando nuevas esferas, que al igual que las 2 primeras, se van entrecruzando, creando nuevos sonidos, nuevos colores, etc., hasta que al llegar a la 7ª esfera se completa el primer ciclo y se forma la “semilla de la vida”.

Si observamos el momento de la concepción veremos que empieza con una esfera perfecta que es el óvulo, y seguidamente este óvulo se divide en dos y después en cuatro, convirtiéndose  en un tetraedro geométrico perfecto.

Cuando se divide en ocho se transforma en las 8 células originales, es la estrella tetraédrica. Es el cubo. Estas formas geométricas siguen progresando hasta alcanzar 512 células que luego forman su campo radial, parecido a una manzana o al campo magnético de la tierra. Es la forma del toroide.

Nuestras 8 células originales son idénticas, permanecen vivas desde el momento en que se generan. Son inmortales en relación a nuestro cuerpo físico. El resto de células mueren cada 5-7 años y son reemplazadas por nuevas, excepto estas 8 células originales.

Estas células están en el centro geométrico preciso de tu cuerpo, ligeramente encima del perineo. Para las mujeres está entre el ano y la vagina, en los hombres entre el ano y el escroto. En este punto existe una apertura energética por donde pasa el tubo central pránico, que corre a través de tu cuerpo, saliendo por arriba a través del chakra corona, en la parte superior de la cabeza. Los bebés pulsan por esta parte superior y por la parte inferior con la misma pulsación. El bebé respira de la forma correcta y estos 2 flujos se unen. Esta es la comprensión básica del MER-KA-BA.

Si continua, este campo radial se transforma en el corazón humano. Existe un espacio-tiempo en la concepción, antes que se forme el feto, en el que tú y yo no somos nada más que corazón.

¡Nada más! No hay brazos ni piernas ni cerebro. Médicos y científicos están tratando de comprender cómo el corazón puede latir si no hay inteligencia, si no hay cerebro, pero ha sido descubierto que hay un “cerebro” dentro del corazón. Es pequeño y solo tiene 40.000 células. El cuerpo humano emerge del corazón, brazos, piernas, cerebro, cabeza, pies, etc. Y el corazón queda situado en el pecho.

Pero ¿qué es lo primero que emerge del corazón? La punta de la lengua. Así que, existe una relación directa entre la punta de la lengua y un lugar sagrado en el corazón.

Una vez aprendas a volver otra vez al corazón, como sabíamos hacerlo miles de años atrás, y conectemos la punta de la lengua con el corazón y reconectemos con el cerebro, lo que ocurre es que creas desde el corazón y el cerebro hará lo que tú digas. El cerebro –dualidad- se transforma en el sirviente del corazón – unidad-, y esto es la ascensión.

Mucha gente piensa que la ascensión es ir a otra dimensión o viajar con una nave espacial a otro lugar, pero en realidad consiste en volver donde estábamos antes. Vivíamos en el corazón y, cuando consigamos volver a él, la mente hará lo que pidamos, podremos crear sin que nuestra creación contenga un lado oscuro. Es la forma en que solíamos hacer las cosas en el pasado. Casi todo el mundo lo ha olvidado. Es el propósito real de la vida.

El patrón geométrico de la esfera se repite hasta el infinito creando todo lo que existe. La naturaleza, siguiendo esta esfera, hace una flor; la división celular del cigoto, la célula huevo fecundada que formará el cuerpo humano. Este patrón también constituye las galaxias.

La semilla de la vida, al continuar su expansión en una espiral, crea nuevas esferas y en la 3ª ronda de giros se completan las 19 esferas que conforman la “flor de la vida”, conteniendo las escalas musicales, los colores del espectro de la luz, los patrones de crecimiento de los tejidos vivos. La flor de la vida es el sagrado patrón generador de todas las formas de vida.

La Flor de la Vida

La “flor de la vida” es una figura geométrica compuesta de círculos múltiples uniformemente espaciados, en superposición, que están dispuestos de modo que forman una flor, con un patrón de simetría multiplicada por 6, como un hexágono. En otras palabras, el centro de cada círculo está en la circunferencia con 6 círculos circundantes del mismo diámetro. El templo de Osiris en Abidós, Egipto, contiene el ejemplo más antiguo hasta la fecha de la flor de la vida. Está tallada en granito y podría representar el Ojo de Ra (el Sol), un símbolo de la autoridad del faraón.

No es un dibujo, sino un grabado sobre una piedra dura mediante algo parecido al láser, que nosotros conocemos desde hace pocos años. Los arqueólogos han ocultado, hasta ahora, esta “flor de la vida” y no aparece en los libros porque no pueden entender que la técnica usada podía existir 6000 años atrás. Se han ido encontrando más en muchos países como México, India, Israel, Japón, Libia, Sumeria, Turquía, España (en la mezquita de Córdoba), entre muchos otros lugares como en el arte Fenicio, Asírio, Indú, Asia, Medio Oriente y en el arte medieval. También en los círculos de las cosechas de Inglaterra.

La “flor de la vida” contiene dentro de sus proporciones cada aspecto de la vida que existe, cada fórmula matemática, cada ley de la física, cada armonía musical, cada forma de vida biológica, incluso nuestro cuerpo, cada nivel dimensional en forma de onda.

La flor de la vida nos revela que todo está conectado, que es inseparable y que es unidad. Nos recuerda nuestra relación con el universo como parte de él.

Cubo Metatrón

Esta geometría es la poderosa representación del Arcángel Metatrón, mediador entre Dios y el hombre.

El cubo Metatrón es la proporción tridimensional de la “flor de la vida”. El concepto del universo surgido de 1 punto no es tan extraño. La ciencia nos dice que todos poseemos 1 punto millones de veces más pequeño que un átomo, que es la longitud de Planck (física cuántica).

El cubo Metatrón es una llamada para despertar la conciencia. Tiene 13 esferas que representan los 13 arcángeles que están ante Dios. Las 13 esferas contienen las 13 llaves sagradas de la creación; las sagradas y divinas leyes universales del campo inteligente que sostiene los principios de la evolución y los caminos de la Iluminación. El número 13 es un número mágico que promueve el potencial de crear la armonía y la unificación de lo masculino y femenino. Su poder nos cura y crea el potencial para que la Tierra vuelva a florecer. A través de las 13 esferas tenemos el potencial de transformar nuestro cuerpo de luz Merkabah octaedro a niveles superiores.

Árbol de la Vida

El árbol de la vida es una estructura de la geometría sagrada formada por el centro de los círculos de la “flor de la vida”.

Todos los puntos surgidos del primer punto son réplicas de este, están interconectados y todos contienen la capacidad de un universo en sí mismo y posen toda la información.

El matemático Benoit Mandelbrot llama a la dinámica de esta geometría: fractal.

Los fractales describen la geometría de la naturaleza como repetición de formas similares a distintas escalas de observación. Así, una parte de una nube representa la nube entera, una roca recuerda la forma de la montaña.

Tenemos un claro ejemplo en la coliflor o el brócoli, cuyas partes son exactamente idénticas a la imagen del Todo.

El universo está hecho de fractales, desde las galaxias hasta las bacterias, nuestras neuronas, el sistema circulatorio, etc., son como las muñecas rusas “matrioshka” que una está dentro de la otra pero son iguales, la más pequeña es copia de la más grande.

El descubrimiento matemático de los fractales tuvo lugar en 1872, pero en el Renacimiento ya se usaban patrones fractales en los vitrales, arquitectura, pintura,…

Lo finito puede contener lo infinito

Esta afirmación se puede constatar geométricamente.

En 2 D (2 dimensiones) el círculo contiene el triángulo. Si le agregamos otro triángulo pero invertido, obtenemos la estrella de David de 6 puntos y podríamos subdividir estos 2 triángulos hasta el infinito. Es un hecho matemático y sin salir de la esfera.

En 3 D vemos una esfera que contiene un tetraedro en su interior y le agregamos otro tetraedro a la esfera, invertido del primero, y los subdividimos hasta el infinito sin salir de la esfera.

Este es un ejemplo de que lo infinito puede caber en lo finito, dentro de los límites.

Cuando pensamos en infinito lo imaginamos fuera de nosotros, cuando en realidad nuestra naturaleza infinita está en nuestro interior, dentro de cada átomo, de cada célula.

Los átomos son en un 99,9999% vacíos. Esta es la enseñanza que se repite desde la antigüedad y es para encontrar nuestra esencia, nuestra naturaleza infinita, hay que mirar hacia nuestro interior mediante la meditación.

Si abrimos la mente percibimos la estructura de la realidad de otra forma y también nuestra naturaleza y nuestro potencial. El secreto está dentro de cada uno de nosotros. “Hay un poder infinito dentro de nosotros” Extracto de Mariano Giacobone.

“El libro de la naturaleza está escrito con caracteres matemáticos” Galileo

La matemática es el telar con que Dios tejió la tela del Universo. Triángulos, círculos y cuadrados los podemos reconocer en la naturaleza.

  • Árboles triangulares
  • Lunas y soles circulares.
  • Con el microscopio vemos un mundo de geometría flotante, desde los microbios al hombre, todo contiene una estructura geométrica.
  • Los átomos se reemplazan, pero el cuerpo conserva la estructura geométrica. Somos pura matemática.

Matemáticas

La secuencia de Fibonacci es una sucesión infinita de números naturales que empieza con el 0, 1 y a partir de ahí cada elemento es la suma de los dos anteriores: 0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144…es una serie infinita.

El crecimiento de las plantas casi siempre responde a la secuencia de Fibonacci. La rosa de Fibonacci, basada en esta secuencia, explica que los triángulos equiláteros generan una doble espiral. Los Mayas ya conocieron esta matemática y la consideraron el centro de todas las cosas, el origen de la vida y de la galaxia.

El ADN y el HUN AB KU –Maya- y la espiral galáctica tienen la misma relación geométrica y matemática.

Así que, con la suma de X y X+1 sale la fórmula de nuestro mundo. Una ecuación que da formas bellas.

Tras la sucesión de Fibonacci se esconde otro número con un valor que idealiza la belleza de cuanto nos rodea. Desde la antigüedad los humanos lo asociaron a las proporciones más perfectas y armoniosas.

Euclides, en el siglo III a.C definió el Número Áureo como una proporción: la relación de todo el segmento mayor es la misma que la relación del mayor con el menor. La Sección Áurea fue designada “Fi” en honor a Fidias (V a.C), escultor y arquitecto griego. El descubrimiento de Fi se adjudica a los egipcios, pero llegó a nosotros ligado a un símbolo griego: la pentalfa o estrella de 5 puntas, que fue el símbolo de la comunidad pitagórica, fundada por Pitágoras (580-500 a.C) en Samos, una isla del mar Egeo. Los pitagóricos, que utilizaron la estrella pentagonal como símbolo de su Escuela, hallaron el Número Áureo, que describe la relación entre el lado del pentágono y su diagonal.

El número Fi se obtiene dividiendo la diagonal por uno de los lados del pentágono.

También Fi surge al dividir los 2 lados de un rectángulo, cuyos lados son a y b.

a/b = 1,61803….el número  mágico.  Si el resultado es  1,61803 entonces se dice que el rectángulo es áureo.

Muchas medidas de la naturaleza guardan la proporción del número Phi. Por ejemplo, si dividimos nuestra altura por la altura donde se halla nuestro ombligo será un número cercano a 1,6.

Φ es un número irracional, por tanto tiene infinitas cifras decimales no periódicas. Su valor exacto es:

El número áureo o proporción dorada también tiene propiedades matemáticas interesantes y se encuentra detrás de muchas de las proporciones geométricas presentes en la naturaleza y en el arte. Matemáticamente todo forma parte de este número muy especial.

Cómo obtener un rectángulo áureo

Dibujamos un cuadrado y marcamos el punto medio (entre A y B). Dibujamos la circunferencia con centro en dicho punto medio, que pase por los 2 vértices superiores.

Prolongamos la línea inferior del cuadrado hasta el punto que toca la circunferencia G y prolongamos la línea superior (C D) hasta la vertical de G. El rectángulo CFAG es de proporción áurea.

Phi = 1,6 “la divina proporción”, llamado también “número de oro”. Se le da este nombre porque se encuentra en toda la naturaleza: minerales –gemas y metales-, vegetales, animales, en el ser humano y en todos los universos.

El número de oro fue redescubierto en el Renacimiento, período en el cual se popularizó, ya que los pintores y los arquitectos lo utilizaron.

En la naturaleza

Nuestro mundo está cargado de geometría y de formas simétricas en todas las escalas, en todos los niveles de organización, desde la más diminuta molécula hasta el más colosal cúmulo de galaxias y formas que se pueden explicar con el lenguaje matemático, el lenguaje de la belleza.

De Fi salen otros patrones comunes en la naturaleza, como el ángulo áureo, que surge de representar la proporción áurea en un círculo. Su resultado es α = 137,5º. De este modo Fi escribe el orden de las hojas de la palmera, de las escamas de la piña, de las semillas de un girasol, de la flor de la margarita, etc.

La espiral

Del rectángulo áureo se construye la espiral que aparece mucho en la naturaleza.

La espiral de Fibonacci es una clase de curva que es equiangular, logarítmica y crece a una velocidad increíble, más que una progresión geométrica, es exponencial.

Una de las formas más perfectas de la naturaleza es la concha del Nautilo, que se forma con una ecuación. Si se toman una serie de cuadrados cuyos lados siguen la secuencia de Fibonacci, se puede crear una espiral logarítmica. Una curva que se corresponde con la forma de la concha del macho del Nautilo. Otra forma seria la del canal auditivo o los embriones, en los que todos los elementos están inmersos en el ciclo de crecimiento.

Esta forma espiral se encuentra en la naturaleza con regularidad matemática. Las olas del mar, los tallos de las plantas, los pétalos de las flores, la estrella del mar, plantas y caracoles. Son formas eficientes y útiles. Los caracoles mantienen su forma básica mientras crecen, es compacta y ahorra energía.

 AB/BD= Fi Φ Existe en la naturaleza en la forma del capullo de la flor Tuna.

La espiral de Fibonacci, llamada espiral del crecimiento muestra la proporción geométrica exponencial.

Esta es la espiral de la creación, una estructura matemática perfecta que se puede observar en toda la naturaleza.

 

 

 

 

 

 

 

El olor

La rosa no huele por sus átomos sino por la combinación de estos en moléculas. La matemática explica que el olor de una rosa es la combinación de oxígeno, hidrógeno y carbono.

Nosotros somos números

Somos números que pertenecen a la secuencia de Fibonacci.

Tenemos 4 extremidades con 5 dedos. El número 5 es una constante en el cuerpo humano:

  • 5 extremidades del torso: 1 cabeza, 2 brazos y 2 piernas.
  • 5 dedos de cada mano y 5 de cada pie.
  • 5 sentidos: vista, oído, gusto, tacto y olfato.

Tenemos articulaciones: 2 tobillos, 2 rodillas, 2 caderas, 2 muñecas, 2 codos, 2 hombros y el cuello 1, que suman 13. Todos ellos son números de la secuencia Fibonacci.

En dicha frecuencia tenemos la cosmología del 7 y del 13. El 144 es el 13º término.

El cuerpo humano contiene la proporción áurea entre sus partes.

El Corazón Humano

Nuestro corazón tiene un campo electromagnético de forma toroidal, que incluye otro más pequeño dentro de él. Ambos están centrados en el mismo eje y tienen un vórtice en los dos extremos. El toroide o tubo toro tiene forma de manzana. Es una figura geométrica construida con espirales circunscritas a una esfera que se desdoblan hacia abajo y hacia arriba hasta encontrarse.

Los átomos, los fotones y toda unidad mínima tiene forma toroidal.

En el toroide encontramos reunidos todos los principios de la geometría sagrada.

Música

Vemos que el 5 es el quinto número, el 8 es el sexto, y el 13 el séptimo. Musicalmente vemos que el 5 crea la escala pentatónica, que es la más universal y básica. Y a partir de ella se han creado las otras.

Está el 3 que es el triple, que con el 5 y el 8 crea la octava diatónica: do, re, mi, fa, sol, la, si, do.

Ejemplos:

Mozart, en la sonata para piano en C Mayor y en el primer movimiento de la Sinfonía nº5 de Beethoven.

El violín de Stradivarius está considerado el mejor del mundo, sus orificios están situados según la proporción áurea.

Arquitectura

En toda la historia de la arquitectura hay muestras de proporción áurea, como por ejemplo las pirámides de Egipto, el Partenón de Atenas, el Taj Mahal, la catedral de Notre Dame de París, entre muchísimas más. La encontramos también en obras de Mies Van der Rohe y Le Corbusier.

Pintura

Asimismo en la pintura existen muchísimos ejemplos de la proporción áurea, como en el nacimiento de Venus de Botticelli y en toda la pintura de Leonardo da Vinci.

Escultura

La escultura egipcia y griega también reflejan dicha proporción.

Escala Cromática

La escala pentatónica más la diatónica crea la escala cromática con el círculo cromático.

Forma y sonido

Así que vemos que los números 5, 8, 13 de la secuencia de Fibonacci crean la pentatónica, la octava y la cromática. Es decir, que la espiral logarítmica expresa toda la forma tridimensional, toda la música y todo el espectro del sonido audible para nosotros. Tenemos forma y sonido.

Tiempo

Si observamos la forma fractal del tiempo universal, veremos que también está la espiral logarítmica, ya que cada 13 días creamos los primeros 7 factores de la espiral logarítmica y con ello tenemos forma, sonido, color y tiempo.

Por tanto, todos nuestros actos siguen una función de orden matemático que es intrínseca a nuestra naturaleza, que es intrínseca a la existencia.

Al comprender los números en su forma más simple estamos ejercitando la mente superior, porque es el lenguaje de la creación.

Un vídeo fantástico para profundizar en este tema es “De nuevo Fibonacci” de Cristóbal Vila.  Encontrarás información en etereaestudios.com

 

2 comentarios en «La Geometría Sagrada»

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