Las algas, el alimento del futuro

Las algas son uno de los alimentos más nutritivos del planeta, sirven tanto para prevenir como para curar enfermedades.

El origen de la vida está en el mar. Millones de años de erosión lo han enriquecido con todos los minerales en abundancia para la vida. Las algas fabrican el 80% del oxígeno que respiramos y contienen entre DIEZ Y VEINTE VECES más minerales que las verduras de la tierra.

Por sus cualidades y sus amplias propiedades terapéuticas, las algas serán un alimento fundamental en la alimentación del futuro.

Evolutivamente son los vegetales más antiguos, por lo que la asimilación de sus nutrientes es para todos excelente. Figuran entre los productos de la naturaleza más ricos en hierro y calcio. También son importantes las cantidades que presentan de vitaminas, aminoácidos, enzimas y prácticamente todos los oligoelementos: yodo, magnesio, azufre, cloro, manganeso, silicio, cobre, zinc, níquel, molibdeno, plata, cromo, etc… de tal forma que si consumimos regularmente algas, estamos haciendo una verdadera oligoterapia.

Por ser alimentos muy concentrados, no deben consumirse en grandes cantidades. Es mejor tomarlas diariamente y en pequeñas dosis (1 cucharada de alga cocida, diaria).

Las verduras marinas no absorben la contaminación, a diferencia de los peces. Donde el nivel de contaminación es alto, simplemente no pueden crecer, para ello necesitan aguas muy puras para su desarrollo. La considerable reducción de cultivos de nori en Japón es una prueba de ello.

Una de las propiedades de las algas es depurar nuestro cuerpo y propiciar la expulsión de metales contaminantes, radioactividad y residuos, por lo que pueden ayudarnos a limpiar las toxinas, permitiendo además su eliminación natural. Estamos rodeados de radiaciones: los móviles, los ordenadores, la televisión a todas horas, incluso en los dormitorios, equipos de música, despertadores electrónicos, en los coches, etc… En España tenemos gran riqueza en algas, sobre todo en Galicia y en el mar Cantábrico.

Propiedades de las algas

Las algas son alcalinizantes, depurativas, remineralizantes (ricas en calcio, hierro, sodio y magnesio) y especialmente calcificantes de los huesos por su riqueza en calcio, con una excelente relación calcio-fósforo, que facilita la absorción del mismo.

  • Son depurativas y reforzantes. Las algas, juntamente con el miso, ayudan a eliminar los residuos tóxicos, los metales pesados, de modo que actuan como quelantes o limpiadoras.
  • Estimulan el metabolismo.
  • Regulan y equilibran los riñones y la circulación sanguínea así como la digestión.
  • Ayudan a eliminar los líquidos retenidos en el cuerpo.
  • Ayudan a eliminar purinas procedentes de los alimentos proteicos.
  • El yodo natural que contienen puede eliminar el yodo radioactivo absorbido por la glándula tiroides y prevenir el bocio (hipertrofia de la glándula tiroides).
  • Todas las algas refuerzan y tonifican el sistema nervioso en general.
  • Su riqueza en vitaminas y oligoelementos, como el zinc y selenio, refuerza el sistema inmunitario.
  • Las algas se utilizan como alimento, pero también como complemento para reforzar el esqueleto, el cabello y las uñas, también para tratar problemas cardiovasculares, para adelgazar, para mejorar la circulación sanguínea en problemas hormonales, para bajar el colesterol, en las anemias, en la osteoporosis, en el hipotiroidismo, para ayudar en los procesos de desintoxicación…
  • Las algas nos protegen de la radiactividad. Poseen principios activos que neutralizan potenciales agentes cancerígenos como los metales pesados y los isótopos radioactivos. En Hiroshima y Nagasaki se evidenció que las personas que consumían diariamente algas y sopas de miso, no sufrieron lesiones en las paredes del intestino delgado, ni alteraciones en el funcionamiento de las glándulas tiroides, que son las dos zonas más sensibles a las radiaciones. Esto nos indica que al consumir algas, con su yodo orgánico, hace de barrera al yodo radioactivo en un 97%.
  • Las algas se consumen cocidas. Las principales algas comestibles son: wakame, arame, kombu, dulse y nori.

Fitoquímicos de las algas

Las algas, especialmente la wakame y la kombu, poseen  glucanos, que estimulan el sistema inmunitario. También son ricas en polifenoles. La fucoxantona es un carotenoide de la  familia del licopeno, es la sustancia que da el color marrón a cierto tipo de algas y se ha estudiado que inhibe el crecimiento del cáncer de próstata, entre otros.

Las algas y el cáncer

Se ha estudiado que las algas son inhibidoras del crecimiento de algunos tumores cancerígenos, como el de pulmón, el de colon, el de estómago y el de próstata.

 

Si quieres saber más y aprender a cocinar preparaciones con algas, te gustará Recetas Macrobióticas para la Salud.

El mar todo lo cura

«El mar todo lo cura» Hipócrates

A principios del siglo XX, René Quinton revolucionó la ciencia médica utilizando el agua de mar en sus pacientes, ya que observó que existe una identidad fisiológica entre el medio marino y el medio interno del organismo humano.

Teniendo en cuenta que somos un 70% agua, el agua de mar es un elemento terapéutico fundamental. En Francia y subvencionado por la Seguridad Social fueron atendidos miles de pacientes hasta 1970.

En palabra de Quinton: “Para vencer la enfermedad hay que reforzar el terreno con agua de mar pura isotónica. El suero marino se opone a la mayoría de enfermedades, es más eficaz que el suero artificial. En la 1ª Guerra Mundial el ejército francés empleó agua de mar isotónica en transfusiones, para compensar la pérdida de sangre de los heridos en combate”.
Quinton anota: “La vida se originó en el mar, cada cuerpo humano es como un pequeño océano en el que flotan las células. Si este océano mantiene su condiciones físicas (pH, salinidad, temperatura, etc…) el cuerpo se mantiene en salud”.

El cuerpo humano capta los nutrientes en forma selectiva, primero siempre toma los elementos en forma orgánica antes que los inorgánicos. En el agua de mar se encuentran todos los elementos de la tabla periódica en su forma orgánica y biodisponible, y en proporción correcta para la nutrición celular. Por ejemplo, si tenemos estroncio 90 radioactivo en el ambiente y nuestro organismo necesita este elemento, primero lo tomará en forma orgánica. Si no existe en forma biológica lo captará. Por tanto, si tomamos agua de mar nos protegemos de micro elementos radioactivos o de otros tóxicos.

Sabemos que Platón ya usaba el agua de mar para curarse de sus enfermedades. Pero poco a poco, el hombre empezó a olvidarse de sus beneficios, hasta que René Quinton empezó a investigar y a tratar pacientes con enfermedades como la tuberculosis, el tifus, cólera, gastroenteritis, psoriasis, desnutrición infantil, etc. con un gran éxito.

Actualmente hay un relanzamiento mundial del agua del mar. Existen numerosos dispensarios marinos en los que se ofrece agua de mar limpia gratuitamente. Hay 10 millones de niños desnutridos y el número de personas desnutridas va en aumento.
Ha llegado el momento de aprovechar todos sus beneficios. El Parkinson, Alzheimer, fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, el cáncer,…y todas las enfermedades degenerativas pueden curarse. Es previsible que tenga aplicación en todas las enfermedades.

En el cáncer es muy importante la ingesta de agua de mar isotónica diluida, ya que es un alcalino natural que regula todas las funciones corporales (el pH del agua del mar está entre 7.5 y 8.4). Las células cancerosas se desarrollan en un medio ácido, por ello es necesario alcalinizarlo para frenar su desarrollo.

El agua de mar, además de llevar todos los elementos de la tabla periódica diluidos en ella y en forma de oligoelementos, contiene vitaminas, proteínas, aminoácidos, iones… Actualmente se comercializa el agua de mar.

 

Desmentimos Mitos

Hay una serie de mitos que tenemos que desmentir:

  1. El agua de mar está contaminada con microbios de procedencia terrestre:
    El ecosistema marino tiene un gran poder de depuración, y la materia orgánica no lo ensucia. Se ha comprobado que un microbio terrestre no puede vivir en el mar. El mar puede tener aceites e hidrocarburos en su superficie, o metales pesados en el fondo. El fitoplancton transforma lo químico inorgánico en orgánico (plutonio, uranio y todos los metales pesados) como las plantas de la tierra, que también hacen dicha transmutación.
    En alta mar los peces y mamíferos marinos no padecen de enfermedades infecciosas porque se nutren orgánica, biodisponible y alcalinamente con la sopa marina que los humanos despreciamos.
    Hoy en día ya son 800 las plantas que se están cultivando con agua de mar hipertónica, es decir, sin desalinizar, en varias partes del planeta como en México, Perú, Países árabes,…
    El agua de mar tiene aplicaciones científicas desde 1904 con los estudios de René Quinton, y actualmente se ha vuelto a demostrar en esta década, de acuerdo a los protocolos de la Comunidad Europea. Tiene aplicaciones en la agricultura y ganadería. Los Humedales Artificiales de agua de mar o las Marismas de Eritrea y México así lo han demostrado. La Salud Pública tiene en la sopa marina del agua del mar una herramienta de prevención y curación que ha sido despreciada hasta ahora.
    No son las plantas las mayores descontaminantes del planeta, son las aguas del mar que ocupan el 70% de la Tierra y absorben infinitamente más CO2 que las reservas forestales.
    Así que podemos afirmar que el agua de mar no ha perdido sus propiedades.
  2. Produce insuficiencia renal (tapa los riñones):
    El agua de mar es orgánica, reequilibra nuestro organismo. No tiene nada que ver con la composición química que tiene la sal común. El agua de mar tiene los mismos componentes que nuestra sangre, pero más concentrados. Nuestro líquido intersticial es salado, 9gr. de sales por litro. Nuestra sangre es como el agua de mar pero más diluida.
  3. Si un náufrago bebe, se muere: La Fundación Aquamaris y la Universidad de La Laguna, en el año 2003, financiaron en la Zeja (Fuerteventura) un naufragio voluntario y se comprobó que con agua de mar se puede sobrevivir varios días (http://www.aquamaris.org/) El experimento se realizó tomando, cada 20 minutos, la cantidad de agua de mar que cabe en la mano, dejándola en la boca para ensalivarla y así reducir su salinidad.
  4. No se puede tomar si se tiene hipertensión. Otro mito.

Usos del agua de mar

Para la cocción de alimentos

Limpieza bucal: En forma de enjuagues o para cepillar los dientes, ya que previene y ayuda a eliminar la inflamación de las encías y sangrado.

Limpieza de la nariz:  Limpiar diariamente las fosas nasales con pulverización de agua de mar isotónica, que es precisamente la concentración de sales de nuestro organismo.

Gargarismos

Talasoterapia doméstica

Limpiezas oculares

Higiene de los oídos

Y sobre todo bebida en su forma isotónica (1 medida de agua de mar por 3 de agua)

 

Más información Alimentación, energía vital en el Cáncer

 

¿Cómo preparar Kimpira?

¿Qué es la Kimpira?

Kimpira es un estilo de cocción de verduras de raíz que consiste en un salteado largo con aceite de sésamo, muy poca agua y, al finalizar, se les añade un poquito de salsa tamari.

Durante el invierno las raíces acumulan la mayoría de nutrientes.

La raíz de bardana (rábano negro) es muy yang, depurativa de la sangre, revitalizante y adecuada para el reuma. Se usa como antibiótico natural.

La zanahoria  es rica en fibra , ácido fólico, potasio, calcio, magnesio y antioxidantes, además contiene betacarotenos, que nuestro organismo transforma en vitamina A. Su contenido en vitamina C, especialmente en las hojas, es mucho más elevado que el de las naranjas. Es una raíz muy adecuada para todas las patologías digestivas. Pelada y hervida, como alimento diario, es ideal para la celiaquía. Además, por su porcentaje en fitoquímicos es anticancerígena.  Este alimento contribuye a mantener nuestra vista, aumenta las defensas, disminuye el colesterol y previene la arteriosclerosis.

 

Ingredientes para preparar Kimpira

  • 2 raíces de bardana peladas y cortadas oblicuas y finas (1mm de grosor)
  • 2 zanahorias cortadas del mismo modo que la bardana
  • 1 cucharada sopera de aceite de sésamo
  • 1 cucharada sopera de jengibre rallado
  • 1 cucharada sopera de tamari
  • Sal marina
  • Agua

    Raíz de bardana

Preparación:

  1. Poner la cazuela al fuego. Verter el aceite y cuando esté caliente echar primero la bardana para saltearla. Después bajar el fuego y añadir una pizca de sal.
  2. Cuando la bardana esté medio tierna, se añade la zanahoria y un poquito de agua para que no se quemen. A continuación tapamos.
  3. Se deja cocer a fuego lento durante 10 minutos. Si ya están bien cocidas se apaga el fuego y se añade el jengibre y el tamari.

 

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