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En la primera parte de este post, que podéis leer aquí, comentamos los peligros del azúcar. Sin embargo, el azúcar no es el único dulce que nos enferma. Veamos a continuación qué otros dulces no nos convienen y por qué se consideran anti-alimentos perjudiciales para la salud.

 

La fructosa
La Fructosa es el azúcar de la fruta y es el que más engorda y el que más aumenta los niveles de triglicéridos en sangre. Es especialmente perjudicial en las leucemias, en las patologías hepáticas y en la anemia. Es el antígeno de los glóbulos rojos.
La fructosa no nos sirve como sustituto del azúcar porque no contiene ni vitaminas ni minerales.

 

Jarabe de fructosa derivado del maíz
El Jarabe de Fructosa es un edulcorante líquido compuesto de una mezcla de fructosa y glucosa, altamente tóxico, que produce obesidad, diabetes y cáncer. Por ser más económico que el azúcar de caña y el de remolacha, es el que se utiliza actualmente para la mayoría de bebidas comerciales y alimentos procesados.
Se conoce con el nombre HFCS (High Fructose Cron Syrup) y es el resultado de un proceso de refinado químico. No tiene nada en común con la fructosa de la fruta y el organismo la considera como una sustancia extraña incapaz de metabolizar.
Hay que tener cuidado con los alimentos ecológicos si llevan jarabe de maíz, pues es muy rico en fructosa, yin: expansiva.

 

Miel
La miel industrial se somete a la pasteurización, que elimina todos sus beneficios.
También contiene fibras de asbestos y contaminantes como berilio, vanadio, estroncio, oro y cromo.
La fructosa que contiene puede ser perjudicial para el hígado. No se puede dar miel a los niños menores de 1 año porque todavía no tienen las enzimas para metabolizarla.
La única miel con propiedades es la miel cruda, pero en el momento en el que la introducimos en alguna bebida caliente, pierde sus beneficios. En el cáncer se aconseja NO TOMAR NINGÚN TIPO DE MIEL.

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Evitar los productos light y los cero-azúcar
Existen estudios científicos sobre los alimentos light que demuestran que no reducen el peso sino que pueden llevar a aumentarlo, porque inhiben la secreción biliar, la digestión y las funciones excretoras. Las dietas bajas en grasas pueden elevar incluso el colesterol por la demanda de grasas en las células y tejidos, ya que el cuerpo tiene sus necesidades energéticas. Una dieta prolongada durante mucho tiempo puede también perjudicar los procesos metabólicos, hormonales y la función del hígado y de la vesícula.
En cuanto a los productos sin azúcar, el Aspartame es un edulcorante transgénico y muy tóxico, el más usado en los productos light. Es la causa de muerte en algunos niños diabéticos.
En el futuro habrá que tener mucho cuidado con la Stevia transgénica, porque contendrá sólo un azúcar de la stevia sin ninguna propiedad medicinal.

 

Las frutas
Las personas se preguntan el por qué de la ausencia de frutas en la alimentación macrobiótica, y especialmente en el cáncer. La respuesta nos la da el Dr. Franco Berrino, Director del Departamento de Medicina Preventiva y Predictiva del Instituto Nacional del Cáncer de Milán; miembro de WCRF UK (World Cancer Research), forma parte de una red global de organizaciones benéficas comprometidas en la prevención del cáncer. El Dr. Berrino es una persona que, además, ha estudiado la filosofía macrobiótica.
El Dr. Berrino nos dice que en nuestro cuerpo existe una sustancia indispensable, que nosotros fabricamos, que se llama poliamina y que sirve para la multiplicación celular. Las frutas contienen poliaminas, y es evidente que en esta enfermedad no interesa aumentar esta multiplicación celular.

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