Vichyssoise macrobiótica

Este lunes da comienzo el verano y estos días en los que el calor se empieza a notar apetecen preparaciones más refrescantes y ligeras.  Es por eso que hoy os propongo una receta veraniega de mi último libro Recetas Macrobióticas para la Salud: Vichyssoise macrobiótica.

Vichyssoise

Ingredientes para 2/3 personas:

  • 2 puerros cortados finos (la parte blanca y la verde)
  • 3 vasos de agua o de leche de avena
  • 2 cucharadas de miso blanco o shiro miso
  • 2 cucharadas de kuzu
  • 1/2 tetrabrik de crema de avena que no contenga aceite de palma
  • 2 cucharadas soperas de aceite de sésamo
  • Cebollino como guarnición

Preparación:

  • Saltear los puerros en una cazuela con el aceite de sésamo hasta que queden dorados y añadir los 3 vasos de leche de avena o agua y llevar a ebullición.
  • Con un poco de agua fría diluir el kuzu y añadirlo a la cazuela removiendo rápidamente hasta que espese ligeramente y apagar el fuego.
  • Diluimos el miso con un poco de agua y lo añadiremos junto con la crema de avena a la cazuela.
  • Pasaremos por la batidora todo el contenido y lo serviremos en boles, poniendo los trocitos de cebollino como guarnición. Dejaremos que se enfríen.
  • En verano pondremos la vichyssoise unos minutos en la nevera, pero sin que quede muy fría.

¡Buen provecho y buen inicio de verano!

La evolución son cambios

Continuando con el tema desarrollado en el post Cerrando ciclos, quiero compartir las siguientes palabras que deseo os sean inspiradoras.

«La evolución son cambios. Uno de ellos es el crecimiento espiritual»

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TIPS SOBRE CRECIMIENTO ESPIRITUAL

  • Aprenderemos a amar conscientemente, con el corazón; primero amarse a uno mismo, pero no egoístamente, sino buscando la vía de la liberación y del respeto hacia nosotros, controlando nuestras energías. Todos tenemos muchos valores que están ocultos, a causa de las exigencias sociales, la educación rígida, etc.
  • Cuando quieras algo, canaliza la energía para conseguirlo.
  • Para salir de la esclavitud psicológica haremos un trabajo individual que consiste en descubrir las facultades y los valores que hay en nuestro interior.
  • Seremos conscientes de nuestros límites para no convertirnos en esclavos.
  • Asumiremos nuestra propia responsabilidad personal con voluntad y esfuerzo si queremos conseguir algo, ya que no nos regalarán nada. Hemos de cambiar para hacer un nuevo mundo dentro y fuera de nosotros mismos.
  • El pensamiento es energía, pero ¿cómo incide sobre la materia? La mente emite una energía muy potente a la que nadie da importancia. Materializamos lo que previamente hemos pensado.
  • Nosotros nos tratamos igual que nos trataron nuestros padres. Son registros que tenemos y aplicamos a lo largo de la vida que hemos de borrar para poder vivir sin sentirnos culpables.
  • Crecer siempre implica un acto de poder. No hemos venido a este mundo a vegetar; hemos venido a evolucionar como conciencias. Si no lo hacemos la mecánica de la vida nos lleva hacia la involución.
  • Vivimos en el cuerpo pero no somos el cuerpo. Somos mucho más.
  • Nuestra experiencia vivida y comprendida es nuestra propia verdad; es la sabiduría de la conciencia. Entonces podemos decir: “Yo no creo; yo sé”.
  • Con las decisiones tomadas desde la conciencia perdemos el miedo y tenemos más confianza en nosotros mismos, más autoestima y más fortaleza interior. Todo está en nuestro interior; fuera no hay nada. Es necesaria una introspección para saber que la realidad exterior es el reflejo de nuestra realidad interna.
  • Tomaremos conciencia del proceso mecánico constituido por estos pasos: pensamiento, emoción, actitud, tensión, acción y, finalmente, no identificarnos con lo que les pasa a los demás. Me separo y me autoobservo, y dirijo este proceso conscientemente.
  • Reconoceremos en nuestro interior las tres fuerzas: atención (fuera y dentro), recuerdo de sí (quién soy) y autoobservación (cómo me siento y qué hago). La conciencia las unifica y las dirige de acuerdo con sus intereses, a partir de un acto de poder.
  • Todos nos hemos de enfrentar con nuestras propias creaciones: penas y alegrías, salud y enfermedad, etc. Es la ley de recurrencia, ya que todo se repite hasta llegar a la comprensión. Hemos de llegar a la comprensión de las circunstancias que vivimos para modificar sus causas y efectos y así poder dirigir conscientemente nuestra vida.
  • Agradeceremos las dificultades y los obstáculos de la vida; cuanto más grandes sean, más nos harán crecer si los sabemos aprovechar conscientemente.
  • El agradecimiento a todo y a todos y, especialmente, a la vida, es la llave que nos abrirá las puertas de nuestro crecimiento espiritual.
  • Allí donde hay dolor, no hay amor. La ausencia de amor siempre conlleva sufrimiento. Donde hay amor no hay dolor.
  • El amor es la fuerza universal que todo la apacigua, suaviza y simplifica. Pero este ha de ser un amor consciente. El amor consciente no puede estar sometido a opiniones, conceptos o individualismos. El amor consciente es como el sol: ilumina lo perfecto e imperfecto. No hace diferencias.
  • Como estamos programados desde la infancia en la polarización del bien y del mal, el me gusta y no me gusta, no podemos extraer ni expresar la verdad que tenemos delante porque no la vemos ni la podemos reconocer. En general, tenemos el centro de gravedad en el aspecto negativo; casi siempre pensamos en negativo. Por ejemplo, la fibromialgia no se puede curar.
  • Las cosas y los actos no son ni buenos ni malos. A partir de aquello que son, nos convienen o no nos convienen. Aquí radica la verdadera y libre elección.
  • Nos conviene todo aquello que representa un desarrollo, un despertar, una mejora material, psicoemocional y espiritual para nosotros y para los demás.
  • En muchos casos puede haber mucho mal en aquello que nos parece bueno o se considera socialmente bueno. Y a la inversa; puede haber mucho bien en aquello que aparentemente parece malo. Por esto, el bien y el mal son relativos.
  • Siempre depositamos nuestras expectativas de felicidad en los otros. La felicidad no está fuera, sino en nuestro interior. La búsqueda de esta felicidad está en el autoconocimiento.
  • Si no hay revolución, no hay cambio, y la esclavitud psicológica continúa creciendo y creciendo. ¿Quién se revoluciona dentro de nosotros? La conciencia.
  • El pobre no es quien no tiene dinero; es quien no sabe. Caemos en muchos errores por la ignorancia: enfermedades, desgracias, sufrimientos, etc.
  • La causa fundamental de la enfermedad es la ignorancia. En muchos casos, es apoyada por el sistema, por los intereses creados dentro de las corporaciones (esto ocurre en alimentación, política, medicina, etc).
  • Hay una profunda división en la humanidad. Se ha desvinculado la materia del espíritu, y esto ha producido que nos introduzcamos en la oscuridad y en la ignorancia de la razón de la existencia. Materia y espíritu son uno; son los extremos de una misma cosa.
  • Descubriremos en nuestro interior los valores, reconocerlos y desarrollarlos buscando la perfección de nuestros pensamientos, emociones y actos. Las cosas no son ni buenas ni malas; son perfectas o imperfectas. Si buscamos la perfección, eliminaremos la dualidad y caminaremos hacia la unidad.
  • La perfección es la acción correcta en el momento justo y el lugar adecuado.

 

Si deseas ampliar información, consulta el libro Hablemos de Fibromialgia

Rustido de seitán de espelta con pasta

El seitán es la proteína del gluten que constituye la parte del grano del cereal más rica en vitaminas y minerales. Se la denomina “carne vegetal” por su alto contenido en proteínas (24,7%), por su olor, textura y sabor. Es reconstituyente y digestiva. No apto para celíacos. El seitán de espelta es más digestivo y saludable que el de trigo.

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Ingredientes:
1 paquete de seitán de espelta
2 cebollas grandes cortadas a medias lunas
1/2 kg de zanahorias cortadas a rodajas
2 dientes de ajo (previamente macerados, mínimo 2 semanas, en salsa tamari) -opcional-
3 cucharadas soperas de piñones
1 ciruela pasa remojada por persona
3 hojas de laurel
2 cucharadas soperas de aceite de sésamo

Preparación:
∙ Poner a calentar el aceite en una cazuela amplia y echar las cebollas. En el momento que la cebolla está transparente, poner la salsa de soja, añadir los ajos picados y continuar removiendo hasta que la cebolla esté casi cocida.
∙ Añadir la zanahoria cortada fina, el laurel y el seitán a trocitos.
∙ Agregar un vaso de agua.
∙ Cocer a fuego medio-bajo durante diez minutos con la cazuela tapada.
∙ Añadir las ciruelas y cocer todo a fuego lento y tapado durante veinte minutos más.
∙ En una sartén sin aceite, dorar lo piñones a fuego bajo para decorar el plato.

Esta receta, sin las ciruelas pasas, se puede utilizar sustituyendo el seitán por sepia o calamar, desechando la tinta y las vísceras. Este rustido se puede incorporar a platos de pasta y arroces para hacer un plato completo y más sabroso.

¡Buen provecho!

Descubre y aprende más recetas macrobióticas en Recetas macrobióticas para la Salud.