El libro “El Zen Macrobiótico”

Después de las terapias descritas en los dos posts anteriores, y siguiendo mi proceso de superación, el médico acupuntor que me trataba me dejó el libro: “El Zen Macrobiótico” de G. Ohsawa.

George Ohsawa fue un filósofo japonés fundador del sistema del “Principio Único“.  Afirmó que toda enfermedad se podía curar con la alimentación, comprendiendo el equilibrio yin-yang.

Al ojear este libro me vino a la mente Hipócrates.

Hipócrates fue médico en la Antigua Grecia, considerado universalmente como padre de la medicina. Recomendaba, principalmente, cereales integrales como la cebada, el trigo, entre otros. Del mismo modo, enseñaba que una alimentación adecuada es el fundamento de la salud física y mental. A él se le atribuye la frase “que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento”.

Asimismo, me vino a la memoria que en mi familia había 3 casos con distintas patologías (nefrosis, celiaquía, alergias) que habían sido resueltas mediante el cambio de alimentación. Lo podéis leer en mi libro Hablemos de Fibromialgia, yo la he ganado, tú también puedes.

Después de estas reflexiones, leí el libro de Ohsawa con gran avidez. Y al finalizarlo busqué una escuela macrobiótica para aprender a preparar los alimentos adecuados. A los 7 meses los médicos me dijeron que estaba asintomática, que para mí significaba estar “curada”. Hace ya 16 años.

A los interesados en la Macrobiótica, les obsequio con la descarga gratuita de El Zen Macrobiótico. Para acceder al libro, clica aquí.

Terapias holísticas o vibracionales: Acupuntura y Shiatsu

Continuamos con las herramientas de curación de la fibromialgia y s.f.c. Dentro de la Medicina holística o integrativa hay una serie de terapias que seguro os pueden ayudar en el proceso de superación de la enfermedad:

  • Acupuntura
  • Homeopatía
  • Reflexoterapia
  • Shiatsu
  • Terapia Floral

Hoy te explicaré los beneficios de 2 terapias Orientales: la Acupuntura y el Shiatsu.

39657470_m

Actualmente con la tomografía (radiografía seriada por planos paralelos) se aprecian los cambios en el cerebro provocados por una sesión de  acupuntura.

En los electrones se encuentra la respuesta al hecho que situando una aguja en un determinado punto de la piel se equilibra el organismo.  Esta aguja es como una señal de tráfico que modifica el recorrido de los electrones a lo largo de los canales del cuerpo.

En 1979, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce oficialmente la acupuntura como un medio terapéutico válido para la curación de 43 enfermedades.

La Medicina Tradicional China define el origen de la enfermedad como un desequilibrio energético de los órganos y canales de energía. Y dice  que los factores desencadenantes, es decir, los agentes patógenos principales, son las energías climáticas adversas (calor, humedad,  sequedad, frío y viento), los estados emocionales intensamente perturbadores (preocupación, tristeza, miedo o ira) y otros factores de origen  extremo, como una educación inadecuada, trabajo excesivo, patologías sexuales y traumatismos.

La acupuntura se aplica en puntos muy precisos situados en la superficie de la piel. Estos puntos se representan gráficamente unidos entre sí  mediante unas áreas llamadas meridianos.

Los meridianos son canales conductores de un fluido llamado Qi, que definimos como la energía  responsable de la vida y de la salud del organismo; esta energía circula a lo largo de los doce meridianos simétricos, que se corresponden con  los diversos órganos y vísceras Yin y Yang.

Los puntos de acupuntura están situados entre dos milímetros y tres centímetros debajo de la piel, dependiendo del peso de la persona, y se caracterizan porque son especialmente conductores de la corriente eléctrica. De los 800 puntos de acupuntura existentes, 365 están situados  a lo largo de los meridianos; otros, llamados “extraordinarios”, fuera de los meridianos; y los puntos Ashi, o puntos dolorosos,  aparecen eventualmente cuando se declara una enfermedad, como por ejemplo la fibromialgia.

Las indicaciones de la acupuntura en la terapéutica actual son:

1. Enfermedades que no se solucionan con las terapias habituales, como la fibromialgia.

2. Enfermedades que necesitan ser tratadas con medicamentos durante un período muy prolongado de tiempo, como la fibromialgia.

3. Enfermedades en las que el tratamiento comporta efectos secundarios, o bien en las que el enfermo presenta reacciones alérgicas, como la fibromialgia.

4. Trastornos funcionales que cuando progresan pueden generar una enfermedad orgánica, como la fibromialgia.

5. Enfermedades crónicas, como la fibromialgia.

6. Enfermedades psicosomáticas como la fibromialgia.

La acupuntura es un tratamiento individual, ya que la enfermedad se encuentra en un grado diferente en cada enfermo: la inmunidad y la  energía vital cambian con la edad, las condiciones de vida, la alimentación, los bloqueos emocionales, etc.

Después de mucho tiempo de experimentar con la acupuntura encontré que el punto número 12 (vaso concepción Jenn, que es el punto del páncreas, hígado y otros) era el que más me relajaba y me inducía a un sueño muy prolongado.

Con la acupuntura pasamos la energía desde donde hay un exceso hasta donde hay una carencia.

Según el Dr. P.T., acupuntor y asesor macrobiótico, que me trató durante varios años mensualmente, en la fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica los puntos más específicos de acupuntura para estas enfermedades son los siguientes:

  • los del hígado (F3 y F2)
  • los del riñón (R1, R3, R2)
  • los del páncreas (RP3, RP5)
  • el de la vesícula biliar (VB 4l)
  • el del triple recalentador (TR5).

Estos dos últimos puntos son calmantes para el dolor. El F3 es útil en caso de tensión nerviosa y excitación mental con insomnio; y el R1 es útil en el caso de hipertensión y de congestión renal.

Durante mi camino de superación probé multitud de terapias alternativas, y la conclusión a la que llegué después de un largo recorrido es: no vale la pena invertir tiempo y dinero en un gran abanico de opciones. Más vale centrarse en pocas terapias y que estas sean eficaces. Tanto la acupuntura como la alimentación macrobiótica fueron fundamentales en mi proceso de superación.

Shiatsu

Muchas personas que padecen fibromialgia y sfc me preguntan qué terapias pueden ayudarles. Además del cambio de alimentación a la macrobiótica, entre otros cambios, el masaje shiatsu también puede ser de gran ayuda.  Veamos en qué consiste esta terapia milenaria y cuáles sus beneficios:

Shiatsu significa literalmente ‘presión digital’. Es un masaje que consiste en aplicar presión con los dedos sobre puntos y meridianos de acupuntura, para restablecer la energía acumulada por las tensiones, aliviar los dolores y combatir el cansancio.

Es una forma de masaje oriental de origen japonés que elimina los bloqueos de energía y armoniza el flujo de energía por los meridianos del cuerpo. Este masaje tiene la particularidad de equilibrar la expansión y la relajación muscular (Yin). La fibromialgia es un exceso de contracción y agotamiento muscular (Yang); por tanto la expansión (Yin) queda muy reducida. Con el shiatsu se equilibra la proporción entre Yang y Yin de nuestro organismo.

Se trabaja fundamentalmente presionando las puntas de los dedos sobre la espalda; esto se combina con la respiración, ejercicios físicos y dieta. El shiatsu estimula el cuerpo y produce una extraordinaria sensación de ligereza, además de contribuir a la curación de diversas enfermedades, especialmente problemas de columna.

Si se quiere tonificar o aumentar el Yang se hace un masaje superficial, suave y rápido. Si se quiere aumentar el Yin se ha de hacer al contrario; el masaje con los dedos ha de ser profundo, presionando el punto doloroso y después lentamente acabar con una fricción suave para relajar la musculatura.

 

En el próximo post te explicaré las 3 terapias Occidentales que me ayudaron en el proceso de superación de la fibromialgia y s.f.c.

Si quieres ampliar información sobre la acupuntura y el shiatsu, conocer mi historia completa y las pautas que me ayudaron, te gustará el libro Hablemos de Fibromialgia. Yo la he ganado, tú también puedes

 

Meditar caminando

El mejor ejercicio para mí es caminar. Caminar a una velocidad variable según el momento y la pendiente. Es el ejercicio que más se adapta a mi nueva forma de ser. Se trata de un ejercicio al aire libre que se puede hacer en la ciudad o en la naturaleza. No hay normas. No hay reglas, ni códigos, ni lecciones, ni rigidez ni horarios. Desde hace años practico la meditación al mismo tiempo que camino.

Si también quieres sumarte a este ejercicio, que además resulta ideal en caso de padecer fibromialgia, sigue leyendo que te lo explico:

Para meditar caminando es necesario, como en toda meditación, apartar toda preocupación, ansiedad… situarse en el presente y concentrarse en la respiración. Normalmente, corremos más que andamos. En este caso no hemos de tener prisa; tenemos que caminar con paso natural para poder acompasar la respiración con nuestros pasos. Por ejemplo, para algunos será más cómodo hacer tres pasos inspirando y tres pasos espirando. Es cuestión de no forzar la respiración, sino de adaptar los pasos a ella.

Al caminar es bueno tomar conciencia del contacto de nuestros pies en el suelo. Lo ideal sería caminar en medio de la naturaleza y, en los momentos en que queramos pararnos para contemplar una flor, un paisaje o las nubes  continuar con el ritmo de nuestra respiración; sin perder la concentración, para poder continuar sin romper la  meditación.

Cuando admiramos la belleza es bueno de vez en cuando cerrar los ojos del cuerpo y abrir los del alma, para transportarnos fuera del tiempo.

Al caminar y respirar conscientemente aportamos grandes beneficios a nuestro cuerpo y a nuestra mente.  Mentalmente descansamos; físicamente damos un masaje, a cada paso, a toda la musculatura, especialmente a la de la espalda. Y a cada respiración el diafragma hace un masaje interno que nos llena de paz.

¿Has practicado alguna vez la meditación caminando?

 

Si quieres comenzar a practicar, podrás ampliar información con la lectura y descarga gratuita de:

 

Cinco libros para tu Salud

¡Descarga gratis los eBook!

Sí, ¡has leído bien! Desde ahora puedes descargar todos mis libros gratuitamente en formato pdf desde mi página web.
Después de tantos años quiero llegar y ayudar a más personas que necesitan saber que la fibromialgia, el SFC y otras patologías crónicas se pueden superar.

Para todos los que prefieran el libro en papel, el precio de adquisición es tan solo la impresión. ¡Míralo aquí!

 

 

La fibromialgia y la terapia floral

Siendo la fibromialgia una enfermedad de carácter fuertemente emocional, las flores de Bach son muy beneficiosas para toda su sintomatología. Recomiendo a los terapeutas que preparan estas gotas que lo hagan con glicerina para evitar cualquier reacción en la persona que padece fibromialgia, ya que el alcohol no se tolera bien.

Las flores de Bach, como elementos de una verdadera medicina holística, vibran en una  frecuencia genérica determinada que posibilita unas propiedades terapéuticas, que van desde la parte física hasta la mental, emocional y espiritual.

Las flores de Bach sustituyeron el ansiolítico que tomaba y me sanaron de un malestar muy intenso, diario y casi constante. Estas gotas milagrosas me liberaron de una serie de opresiones en el tercer chakra (estómago), cuarto chakra (plexo solar) y quinto chakra (laringe) y me bajaron el nivel de ansiedad; volví a dormir como hacía años que no lo hacía. Poco a poco fui dejando el somnífero que tomaba, hasta no tener que necesitarlo.

El médico galés Edward Bach (1886-1936) estudió las propiedades de determinadas flores,  observando su capacidad de influir en el estado emocional de cada persona. Los conflictos internos pueden convertirse en enfermedades; por tanto, estos remedios no actúan sólo en el ámbito físico, sino también en el emocional.

Bach seleccionó 38 flores con propiedades terapéuticas diversas. De estas, 34 son esencias de flores silvestres, tres son cultivadas y una es la combinación de cinco de estas esencias.

Bach estableció siete grupos de problemas emocionales:

1. Miedo

2. Falta de interés por las circunstancias actuales.

3. Incertidumbre.

4. Soledad.

5. Hipersensibilidad.

6. Abatimiento y desesperación.

7. Preocupación excesiva por el bienestar de los demás.

 

Encontrarás más información sobre la terapia floral y otras terapias en el libro Hablemos de Fibromialgia.

La evolución son cambios

Continuando con el tema desarrollado en el post Cerrando ciclos, quiero compartir las siguientes palabras que deseo os sean inspiradoras.

“La evolución son cambios. Uno de ellos es el crecimiento espiritual”

flowers-nature-plant-spring-large

TIPS SOBRE CRECIMIENTO ESPIRITUAL

  • Aprenderemos a amar conscientemente, con el corazón; primero amarse a uno mismo, pero no egoístamente, sino buscando la vía de la liberación y del respeto hacia nosotros, controlando nuestras energías. Todos tenemos muchos valores que están ocultos, a causa de las exigencias sociales, la educación rígida, etc.
  • Cuando quieras algo, canaliza la energía para conseguirlo.
  • Para salir de la esclavitud psicológica haremos un trabajo individual que consiste en descubrir las facultades y los valores que hay en nuestro interior.
  • Seremos conscientes de nuestros límites para no convertirnos en esclavos.
  • Asumiremos nuestra propia responsabilidad personal con voluntad y esfuerzo si queremos conseguir algo, ya que no nos regalarán nada. Hemos de cambiar para hacer un nuevo mundo dentro y fuera de nosotros mismos.
  • El pensamiento es energía, pero ¿cómo incide sobre la materia? La mente emite una energía muy potente a la que nadie da importancia. Materializamos lo que previamente hemos pensado.
  • Nosotros nos tratamos igual que nos trataron nuestros padres. Son registros que tenemos y aplicamos a lo largo de la vida que hemos de borrar para poder vivir sin sentirnos culpables.
  • Crecer siempre implica un acto de poder. No hemos venido a este mundo a vegetar; hemos venido a evolucionar como conciencias. Si no lo hacemos la mecánica de la vida nos lleva hacia la involución.
  • Vivimos en el cuerpo pero no somos el cuerpo. Somos mucho más.
  • Nuestra experiencia vivida y comprendida es nuestra propia verdad; es la sabiduría de la conciencia. Entonces podemos decir: “Yo no creo; yo sé”.
  • Con las decisiones tomadas desde la conciencia perdemos el miedo y tenemos más confianza en nosotros mismos, más autoestima y más fortaleza interior. Todo está en nuestro interior; fuera no hay nada. Es necesaria una introspección para saber que la realidad exterior es el reflejo de nuestra realidad interna.
  • Tomaremos conciencia del proceso mecánico constituido por estos pasos: pensamiento, emoción, actitud, tensión, acción y, finalmente, no identificarnos con lo que les pasa a los demás. Me separo y me autoobservo, y dirijo este proceso conscientemente.
  • Reconoceremos en nuestro interior las tres fuerzas: atención (fuera y dentro), recuerdo de sí (quién soy) y autoobservación (cómo me siento y qué hago). La conciencia las unifica y las dirige de acuerdo con sus intereses, a partir de un acto de poder.
  • Todos nos hemos de enfrentar con nuestras propias creaciones: penas y alegrías, salud y enfermedad, etc. Es la ley de recurrencia, ya que todo se repite hasta llegar a la comprensión. Hemos de llegar a la comprensión de las circunstancias que vivimos para modificar sus causas y efectos y así poder dirigir conscientemente nuestra vida.
  • Agradeceremos las dificultades y los obstáculos de la vida; cuanto más grandes sean, más nos harán crecer si los sabemos aprovechar conscientemente.
  • El agradecimiento a todo y a todos y, especialmente, a la vida, es la llave que nos abrirá las puertas de nuestro crecimiento espiritual.
  • Allí donde hay dolor, no hay amor. La ausencia de amor siempre conlleva sufrimiento. Donde hay amor no hay dolor.
  • El amor es la fuerza universal que todo la apacigua, suaviza y simplifica. Pero este ha de ser un amor consciente. El amor consciente no puede estar sometido a opiniones, conceptos o individualismos. El amor consciente es como el sol: ilumina lo perfecto e imperfecto. No hace diferencias.
  • Como estamos programados desde la infancia en la polarización del bien y del mal, el me gusta y no me gusta, no podemos extraer ni expresar la verdad que tenemos delante porque no la vemos ni la podemos reconocer. En general, tenemos el centro de gravedad en el aspecto negativo; casi siempre pensamos en negativo. Por ejemplo, la fibromialgia no se puede curar.
  • Las cosas y los actos no son ni buenos ni malos. A partir de aquello que son, nos convienen o no nos convienen. Aquí radica la verdadera y libre elección.
  • Nos conviene todo aquello que representa un desarrollo, un despertar, una mejora material, psicoemocional y espiritual para nosotros y para los demás.
  • En muchos casos puede haber mucho mal en aquello que nos parece bueno o se considera socialmente bueno. Y a la inversa; puede haber mucho bien en aquello que aparentemente parece malo. Por esto, el bien y el mal son relativos.
  • Siempre depositamos nuestras expectativas de felicidad en los otros. La felicidad no está fuera, sino en nuestro interior. La búsqueda de esta felicidad está en el autoconocimiento.
  • Si no hay revolución, no hay cambio, y la esclavitud psicológica continúa creciendo y creciendo. ¿Quién se revoluciona dentro de nosotros? La conciencia.
  • El pobre no es quien no tiene dinero; es quien no sabe. Caemos en muchos errores por la ignorancia: enfermedades, desgracias, sufrimientos, etc.
  • La causa fundamental de la enfermedad es la ignorancia. En muchos casos, es apoyada por el sistema, por los intereses creados dentro de las corporaciones (esto ocurre en alimentación, política, medicina, etc).
  • Hay una profunda división en la humanidad. Se ha desvinculado la materia del espíritu, y esto ha producido que nos introduzcamos en la oscuridad y en la ignorancia de la razón de la existencia. Materia y espíritu son uno; son los extremos de una misma cosa.
  • Descubriremos en nuestro interior los valores, reconocerlos y desarrollarlos buscando la perfección de nuestros pensamientos, emociones y actos. Las cosas no son ni buenas ni malas; son perfectas o imperfectas. Si buscamos la perfección, eliminaremos la dualidad y caminaremos hacia la unidad.
  • La perfección es la acción correcta en el momento justo y el lugar adecuado.

 

Si deseas ampliar información, consulta el libro Hablemos de Fibromialgia