Reflexoterapia podal en la fibromialgia

Entre las terapias naturales que me ayudaron en el proceso de superación de la fibromialgia y fatiga crónica, siempre destaco, además de muchos cambios como el de la alimentación, los beneficios de la acupuntura, el shiatsu y la reflexología podal. Hoy quiero hablaros sobre esta última.

El Dr. W. Fitzgerald introdujo la reflexología podal en Occidente en el año 1913, pero es una técnica milenaria que tiene su origen en China y en Egipto.

En los pies y en las manos se encuentran una serie de puntos reflejos que conectan con todos nuestro organismo. Estos puntos, al ser estimulados con los dedos, ayudan a tratar prácticamente cualquier problema de salud de una manera natural y armónica.

El concepto es similar al de la acupuntura, porque también tiene en cuenta la energía de nuestro cuerpo. Aquí se sustituyen los meridianos por diez zonas.

La reflexología está indicada en enfermedades relacionadas con la tensión y el estrés, como la fibromialgia y el SFC.

Durante una larga temporada hice esta terapia y el resultado no tardó en manifestarse: disminución del dolor, sensación de relajación y más energía.

La reflexología podal está indicada en todas las edades. De hecho, cuando mis nietos se quedan a dormir en casa y están muy agitados, les pregunto «¿quién quiere un masaje en los pies?». Y todos responden: «¡¡Yo!!». Uno a uno les hago una sesión de reflexología podal, un poco a mi manera, y entre la curiosidad y el propio masaje, se relajan y les ayuda a conciliar el sueño. Es una gran ayuda tanto para ellos como para mí 😉

Crema de fresones

Con la llegada anticipada del calor estival y coincidiendo con la época en la que las fresas están en su punto álgido de dulzor, quiero compartir una refrescante y apetecible receta que espero que os guste tanto como a mí. Ante todo, y sobre las fresas y fresones, hay que tener en cuenta las virtudes terapéuticas de este fruto, ya que según algunos estudios científicos este alimento es un gran preventivo del cáncer.

La crema de fresones que os propongo está elaborada también con Kuzu. Este almidón se emplea para facilitar la digestión, especialmente para el dolor de estómago y los intestinos inflamados y debilitados, también para aliviar la fatiga, y para problemas respiratorios como tos, bronquitis y resfriados.  En la fibromialgia se usa como relajante muscular para disminuir la rigidez. Es ideal para la ansiedad y el insomnio.  Además se recomienda en los hígados tóxicos, para la hepatitis, dolores articulares y resacas.

El kuzu es muy yang y alcalinizante, energizante, antiinflamatorio, protector de todas las mucosas, regenera la flora intestinal y es reforzante del hígado. Tiene efecto sudorífico para la fiebre y estados gripales. Elimina dolores de cabeza, la fatiga visual, la agitación nerviosa y el insomnio. Se emplea como espesante para comidas y postres.

Ahora sí, veamos cómo se prepara la crema de fresones:

¿Qué ingredientes necesitas?:

  • 1 taza de zumo de manzana hecho en casa con la licuadora.
  • 1/2 kg de fresones
  • 3 cucharadas soperas de kuzu

Preparación:

  1. Llevar a ebullición un poco de agua y añadir el kuzu previamente diluido en agua fría. Remover hasta que el kuzu esté transparente y espeso.
  2. Triturar los ingredientes y acompañarlo con una tortita de arroz o de otro cereal.

 

Meditar caminando

El mejor ejercicio para mí es caminar. Caminar a una velocidad variable según el momento y la pendiente. Es el ejercicio que más se adapta a mi nueva forma de ser. Se trata de un ejercicio al aire libre que se puede hacer en la ciudad o en la naturaleza. No hay normas. No hay reglas, ni códigos, ni lecciones, ni rigidez ni horarios. Desde hace años practico la meditación al mismo tiempo que camino.

Si también quieres sumarte a este ejercicio, que además resulta ideal en caso de padecer fibromialgia, sigue leyendo que te lo explico:

Para meditar caminando es necesario, como en toda meditación, apartar toda preocupación, ansiedad… situarse en el presente y concentrarse en la respiración. Normalmente, corremos más que andamos. En este caso no hemos de tener prisa; tenemos que caminar con paso natural para poder acompasar la respiración con nuestros pasos. Por ejemplo, para algunos será más cómodo hacer tres pasos inspirando y tres pasos espirando. Es cuestión de no forzar la respiración, sino de adaptar los pasos a ella.

Al caminar es bueno tomar conciencia del contacto de nuestros pies en el suelo. Lo ideal sería caminar en medio de la naturaleza y, en los momentos en que queramos pararnos para contemplar una flor, un paisaje o las nubes  continuar con el ritmo de nuestra respiración; sin perder la concentración, para poder continuar sin romper la  meditación.

Cuando admiramos la belleza es bueno de vez en cuando cerrar los ojos del cuerpo y abrir los del alma, para transportarnos fuera del tiempo.

Al caminar y respirar conscientemente aportamos grandes beneficios a nuestro cuerpo y a nuestra mente.  Mentalmente descansamos; físicamente damos un masaje, a cada paso, a toda la musculatura, especialmente a la de la espalda. Y a cada respiración el diafragma hace un masaje interno que nos llena de paz.

¿Has practicado alguna vez la meditación caminando?

 

Si quieres saber más, te puede interesar el libro Hablemos de Fibromialgia.

 

Sopa fría de zanahorias

La zanahoria es una verdura que, pelada y hervida como alimento diario, es ideal para la celiaquía, y es anticancerígena por su contenido en fitoquímicos. Además es muy adecuada frente a los trastornos digestivos por sus propiedades astringentes. Debido a que es una importante fuente de calcio y ácido fólico se recomienda en embarazadas. Y gracias al elevado contenido en antioxidantes favorece la salud cardiovascular, la visión y la piel. Asimismo, la zanahoria cruda tiene un bajo índice glucémico por lo que es muy adecuada para las personas que padecen diabetes.

La receta que propongo esta semana es una sopa de zanahoria que habitualmente se consume caliente, pero ahora con el calor se puede tomar a temperatura ambiente o bien dejarla unos minutos en la nevera para enfriarla.

¿Qué ingredientes necesitas?

  • 800gr de zanahorias cortadas finas
  • 2 cebollas grandes cortadas a dados pequeños
  • 3/4 de litro de agua o caldo vegetal
  • 2 cucharadas soperas de kuzu
  • Una pizca de sal
  • 1 cucharada sopera de melaza de arroz
  • 1/2 tetrabrik de crema de arroz
  • 2 cucharadas soperas de hierbas recién picadas de eneldo, perejil o cebollino

¿Cómo preparar la sopa de zanahoria?

  1. Poner a hervir el agua y echar la zanahoria y la cebolla. Dejar a fuego lento durante 20 minutos.
  2. Disolver las 2 cucharadas de kuzu con un poquito de agua fría y añadir a la sopa cuando falten 3 minutos. Remover.
  3. Pasar por el pasapurés todo el contenido y añadir la sal, la crema de arroz y la melaza de arroz.
  4. Servir espolvoreando las hierbas recién picadas.

¡Buen provecho!

 

Para aprender más recetas macrobióticas consulta el libro Recetas Macrobióticas para la Salud.

 

El shiatsu en la fibromialgia

Muchas personas que padecen fibromialgia y sfc me preguntan qué terapias pueden ayudarles. Además del cambio de alimentación a la macrobiótica, entre otros cambios, el masaje shiatsu también puede ser de gran ayuda.  Veamos en qué consiste esta terapia milenaria y cuáles sus beneficios:

Shiatsu significa literalmente ‘presión digital’. Es un masaje que consiste en aplicar presión con los dedos sobre puntos y meridianos de acupuntura, para restablecer la energía acumulada por las tensiones, aliviar los dolores y combatir el cansancio.

Es una forma de masaje oriental de origen japonés que elimina los bloqueos de energía y armoniza el flujo de energía por los meridianos del cuerpo. Este masaje tiene la particularidad de equilibrar la expansión y la relajación muscular (Yin). La fibromialgia es un exceso de contracción y agotamiento muscular (Yang); por tanto la expansión (Yin) queda muy reducida. Con el shiatsu se equilibra la proporción entre Yang y Yin de nuestro organismo.

Se trabaja fundamentalmente presionando las puntas de los dedos sobre la espalda; esto se combina con la respiración, ejercicios físicos y dieta. El shiatsu estimula el cuerpo y produce una extraordinaria sensación de ligereza, además de contribuir a la curación de diversas enfermedades, especialmente problemas de columna.

Si se quiere tonificar o aumentar el Yang se hace un masaje superficial, suave y rápido. Si se quiere aumentar el Yin se ha de hacer al contrario; el masaje con los dedos ha de ser profundo, presionando el punto doloroso y después lentamente acabar con una fricción suave para relajar la musculatura.

 

Encontrarás más información sobre el shiatsu y otras pautas para la fibromialgia y SFC en el libro Hablemos de Fibromialgia.