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Superación de enfermedades crónicas mediante la macrobiótica

Hace más de 16 años que empecé a practicar la macróbiotica. Durante estos años me he quedado sorprendida de la cantidad de enfermedades crónicas que dejan de serlo gracias a ella. La lista es larga, pero quiero mostraros las que más me impactaron:

La primera, evidentemente, fue mi superación y la de más personas de la Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica.

Psoriasis por todo el cuerpo, glomerulonefritis, artrosis, artritis, cistitis de repetición, reflujo gastroesofágico, cáncer,…

En todas estas enfermedades la macrobiótica fue acompañada por alguna terapia holística y por cambios como los que desarrollo en mis libros.

Hoy comparto contigo 3 testimonios de personas que conocí y que superaron el cáncer:

Recuperación de Leucemia

En septiembre del 2011, asistí a un curso de cocina medicinal en ESMACA (Escuela Macrobiótica de Cataluña)  impartido por Christina Pirello. Ella es una americana defensora de los alimentos enteros y orgánicos, porque únicamente gracias a la macrobiótica, superó la leucemia.  Su testimonio de su curación es el siguiente:

A partir de los 14 años empezó a suplementar su alimentación vegetariana con comida basura, y se fue engordando hasta alcanzar los 120kg. Con 26 años fue diagnosticada de una leucemia terminal y los médicos no le dieron  ninguna esperanza con el tratamiento convencional. Le dijeron que viviría de 6 a 9 meses. Su madre se murió 6  meses antes de cáncer de colon.

Un compañero de trabajo le presentó al que sería su marido, Robert Pirello, experto en macrobiótica, que le enseñó a alimentarse de una forma saludable. Al cabo de un mes la enfermedad empezó a remitir y a los 8 meses fue total.  Pasó de los 120kg a pesar 60Kg. A los 14 meses del diagnóstico los médicos le encontraron anemia, pero ya no existía la leucemia. De esto hace 30 años.

Christina Pirello opina que las personas diagnosticadas de cáncer han de probar primero la macrobiótica y después  valorar si es necesario hacer el tratamiento médico convencional.

Ella aconseja que:

  • Los 3 primeros meses la alimentación macrobiótica tiene que ser muy estricta para que la sangre se renueve  totalmente. Vivir muy aislado, nada de diversión. Al principio odió el arroz integral, pero se dijo “eres tú o yo” y se acostumbró.
  • ”Los 6 primeros meses te curas más por lo que dejas de comer que por lo que comes, pero cuanto más arroz,  mejor”. Hasta después de 5 años del diagnóstico no probó el chocolate.
  • También dijo que para una persona sana que desee mejorar es mucho más recomendable la macrobiótica que los ayunos y las limpiezas.

En todo el proceso de curación Christina Pirello trabajó duro para superar todos los obstáculos que se presentaron.  Desarrolló una amplia experiencia en macrobiótica y se dio cuenta que su vocación era ayudar a otras personas. Desde 1988 ha estado dando seminarios y conferencias en todo los Estados Unidos. Ganó un premio Emmy por su programa semanal de cocina en televisión, que se emite en más de 150 canales. Ella y su esposo Robert publican una revista bimensual llamada “Whole Foods Christina Cooks”. También juntos operan una agencia de viajes  especializada en vacaciones sanas a destinos exóticos.

Christina ha escrito 5 libros de cocina e imparte clases como profesora de artes culinarias en la Universidad de  Drexel en Philadelphia. Es miembro de la junta directiva del mercado agrícola y del AIVP (Asociación Internacional de Profesionales Culinarios). Tiene el Bachelor y el Master en Bellas Artes por la Universidad de Miami, y fue  galardonada con un Master en Nutrición en la Universidad de Drexel, Philadelphia, en el 2003.

Recuperación de Tumor Cerebral

“Estaba paralizado de mi parte izquierda debido a un tumor cerebral. No podía hablar. Mi familia, queriendo buscar una alterantiva a la cirugía, me llevó al centro macrobiótico Cuisine et Santé, en St.Gaudens, Francia. Cuando llegué no podía andar ni hablar. René Lévy me recomendó una dieta estricta, y después de 15 días ya podía contestar el  teléfono. Comí sólo arroz, mijo, trigo sarraceno y alga hiziki, mañana, tarde y noche durante 9 meses.

La masticación fue muy importante, masticaba lo máximo posible. Bebía lo mínimo, un poco de miso disuelto en agua caliente o un poco de té kukicha de vez en cuando.

Me iba del centro y volvía, había avances y retrocesos. En Agosto de 1984 comencé a caminar nuevamente y en 1987 empecé a practicar Aikido (arte marcial japonés que busca neutralizar al adversario sin dañarlo. Forma a sus  practicantes como promotores de la paz). Era una buena  rehabilitación para mí, para coordinar mi parte izquierda y derecha, y restablecer el equilibrio. Practicaba 3 veces a la semana. Y es así como la macrobiótica cura lo más  horrible con algo simple: se basa en la reflexión personal y el despertar de la conciencia.

Comiendo macrobiótica fabricamos una nueva sangre y damos a nuestro organismo la posibilidad de regenerarnos y curarnos”.

Actualmente Briac disfruta de plena salud y colabora en Cuisine et Santé (Saint Gaudens).

Recuperación de cáncer de ovarios

Consuelo López Martínez es enfermera y experta en macrobiótica y en el arte japonés del Jin Shin Jyutsu. Logró sanarse de  cáncer de ovarios gracias a la macrobiótica y a la disciplina oriental del arte de curar, energizando cuerpo, mente y  espíritu.

En la Primera Jornada de Salud Consciente que se celebró el 16 de Junio de 2012 en Tarragona, Consuelo López y Óscar Paüls fueron ponentes junto conmigo.

Ella nos contó: “Tuve cáncer de ovarios siendo enfermera en ginecología. Entendí la salud como la salud integral.  Actualmente ya han pasado 11 años y me he mantenido sana, sin ningún resfriado, sin casi ni un dolor. Si esto  ocurre, pongo las manos (según el Jin Shin Jyutsu) y desaparece.

Conocí a una doctora Naturista que me enseñó la sanación integral (mente, cuerpo y espíritu) y empecé a trabajar  mediante este procedimiento de un modo físico, emocional y espiritual. Del cáncer aprendí a cuidarme. Entendí que el alimento es fundamental porque es energía y el alimento ha de ser natural y con vida. Ha de ser integral. Tenemos que cuidar bien los órganos porque dependen de lo que comemos. Por ejemplo, las legumbres para nuestros riñones.

Ahora vivo en el campo, cultivo los alimentos en mi huerto. Me alimento según la macrobiótica y me pongo las  manos para armonizar todas mis energías, físicas, emocionales y mentales. En esto consiste el Jin Shin Jyutsu. La macrobiótica y el Jin Shin Jyutsu forman una unidad en el cuidado de los flujos energéticos. Qué como y qué pienso es fundamental para la salud y el bienestar.

Nuestra sociedad está enferma y nos arrastra a una vida enferma. Tenemos que cambiar de vida.

Si tengo una reunión necesitaré fuerza y lo conseguiré con una comida más yang de lo habitual. Hemos de conocer cómo se mueve la energía dentro de nosotros.

Somos energía, inteligencia y amor. En cuanto a la energía mental, venimos a trabajar la mente para entendernos.  Nos aferramos a los pensamientos, pero tenemos que liberarnos de los pensamientos obsesivos para ser felices. No hemos venido a sufrir, hemos venido a ser felices, a realizar nuestros sueños, y tenemos todas las herramientas para conseguirlo”.

 

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Sopa de miso con shiitake

La remineralizante, antianémica y energizante sopa de miso que propongo hoy tiene, como uno de los ingredientes principales un alimento-medicamento que intensifica la función del hígado, potencia el sistema inmune, elimina el colesterol, mejora la circulación, indicada en la hipertensión y las taquicardias, para enfermedades cardiovasculares y para la artritis. ¿De qué alimento estamos hablando? Nos referimos a la seta shiitake. Esta seta además es diurética, antioxidante y antiinflamatoria. Es la seta más yang. Previene el cáncer y se emplea en su tratamiento. Otras setas macrobióticas con propiedades similares son la reishi y la maitake.

La sopa de miso con shiithake tiene un sabor muy aromático y especial. Reconforta en los días fríos y húmedos.

¿Qué necesitas para elaborarla?:

Ingredientes:

  • 1 puerro (la parte blanca y también la verde)
  • 1 zanahoria
  • 1 trozo de brócoli
  • 1 seta shiitake por persona
  • 1 trozo de alga wakame
  • Agua
  • 1 cucharada de postre por persona de miso de cebada sin pasteurizar
  • Unas hojas de menta

Preparación:

  • Mientras preparamos las verduras, ponemos el alga wakame en remojo para que se hidrate. El agua de remojo no se aprovecha.
  • Lavamos bien la verdura. El puerro, para que quede limpio, mejor cortarlo por el medio en vertical, de arriba a bajo, para poder sacarle la tierra bajo el grifo.
  • Cortamos el puerro y la zanahoria a rodajas muy finas. Del brócoli cortaremos las flores en pequeños trozos y todo lo que es el tronco también lo cortaremos en rodajas muy finas.
  • Ponemos las setas shiitake a remojar en un bol la noche anterior. Ahora las limpiamos con las manos en el mismo recipiente y colamos el agua con un colador muy fino. Aprovecharemos este agua para hervir las setas durante 20 minutos y la que quede de la cocción la usaremos para añadir a la sopa de miso, porque es antiinflamatoria.
  • Ponemos agua a hervir y echamos las verduras y el alga, y lo cocemos todo durante 5 minutos. Después incorporamos las setas y su agua hasta que se caliente.
  • Con un poco de este caldo diluimos el miso y lo incorporamos a la sopa. El miso no debe hervir porque perdería sus enzimas y probióticos (las enzimas dan vida a los alimentos, un alimento sin enzimas es un alimento muerto).
  • Ponemos por encima las hojas de menta picadas y ¡estará listo para tomar!

 

Recuerda, si quieres disfrutar de más recetas macrobióticas, puedes descargar el libro Recetas Macrobióticas para la Salud desde esta web.

Síntesis de la dieta Macrobiótica Básica

 DESAYUNO:

Sopa de miso + cereal integral con gomasio + té bancha o té de tres años…

Sopa de miso:

Ingredientes:

  • Un cm aproximado de alga wakame

  • Agua, algo más de un cazo

  • ½ zanahoria mediana

  • Una hoja de puerro (la parte blanca y la parte verde) o un trocito de cebolla

  • Miso: mugi-miso de soja y cebada (1 cucharada de postre)

Preparación:

Ponemos el agua a hervir.

Se remoja el alga wakame en agua fría (esta agua no se aprovecha) durante 2 minutos.

Cortamos las verduras finas.

Cuando el agua hierve echamos las verduras y el alga, y dejamos hervir un minuto. Seguidamente apagamos el fuego.

Diluimos el miso con un poco de caldo de la sopa y lo incorporamos a ella, una vez apagado el fuego.

Esperamos dos minutos para que el miso haga su movimiento rotativo y ya está lista.

Cereal integral:

El mejor cereal para la salud es el arroz integral, pero también se puede variar tomando otros como la avena, el mijo, la cebada… según las necesidades, las estaciones…

Preparación del arroz

Arroz integral + alga kombu (no se pone previamente en remojo)

Se lava el arroz en un colador y se incorpora al agua que ya estará hirviendo con el alga kombu (una hoja). Una medida de arroz por dos medidas de agua. Cuando el arroz empieza a hervir se baja el fuego al mínimo, se pone un difusor y se tapa. Se recomienda cocinarlo con olla a presión durante 21 minutos cuando se tiene prisa, si no, mejor con olla normal, 45 minutos y 10 minutos de reposo con el fuego apagado.

Ponemos poca sal porque se come espolvoreando una cucharadita de gomasio.

Preparación del té

Tanto el té bancha como el té kukicha (de tres años) no se hierven. Se vierte el agua muy caliente sobre el té y se infusiona 7 minutos.

ALMUERZO:

Proporción de los alimentos en el plato: nuestra propia dentadura nos muestra la proporción de cada uno de los alimentos principales.

En nuestra cavidad bucal tenemos:

  • 20 premolares y molares para triturar cereales, legumbres y semillas.

  • 8 incisivos para cortar las verduras.

  • 4 caninos para desgarrar la proteína animal.

La proporción recomendada en términos generales en la fibromialgia y s.f.c es:

  • 40% cereales integrales hervidos con alga kombu + una cucharadita de gomasio.

  • 30% verduras biológicas, mejor al vapor o hervidas y, de vez en cuando, salteadas con una cucharadita de aceite de sésamo más una cucharadita de salsa de soja.

  • 15% proteínas vegetales o pescado salvaje.

  • 10% algas.

  • 3% pickles

  • 2% semillas de sésamo, calabaza o girasol

Proteínas vegetales:

Legumbres como: lentejas, garbanzos, azuquis… dejar en remojo la noche anterior y, cuando hiervan, sacar la espuma y añadir el alga kombu al agua de la cocción. Tofu fermentado o tempeh o seitán (se tienen que cocer).

MERIENDA:

Té Kukicha + manzana biológica hervida o al horno o al vapor con tortitas de arroz (dos días a la semana). Otros días sólo tortitas de arroz con té verde. Ver las meriendas en el cap. IV de las recetas.

CENA:

Sopa de mugi-miso (miso de cebada) con verduras + cereales integrales hervidos.

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RECOMENDACIONES:

  • Beber muy poco en la cena, beber poco durante el día, sólo cuando se tenga sed.
  • En comida y cena, se recomienda el alga hiziki (sólo cada dos semanas) y la arame (puede tomarse diariamente como la wakame).
  • La salsa de soja tiene que ser biológica, ya que si no lo es contiene “glutamato monosódico”, que es muy tóxico.
  • El aceite mejor que sea de sésamo.
  • Las marcas no importan, lo importante es que sea biológico.
  • Alimentos biológicos: no contienen químicos, pesticidas, colorantes, conservantes, potenciadores del sabor…
  • Los cereales integrales, las verduras frescas, las legumbres y las semillas tienen implícito el vehículo etérico o de energía, tienen vida. Para alimentarse adecuadamente necesitamos transferir esta energía del mundo vegetal al ser humano.

Si quieres saber más, descarga los libros gratuitos en formato digital desde mi web.

El exceso de campos electromagnéticos

Lo que puede ocurrir si nos exponemos a  un exceso de campos electromagnéticos nos lo narra con su experiencia un técnico en telecomunicaciones. En caso de que nos encontremos en una situación similar, también nos aporta una solución:

Técnico en telecomunicaciones cuenta cómo de repente se quedo sin oxígeno y casi se desmaya: explica la causa: (radiaciones electromagneticas), y cómo lo solucionóVía Pablo Saulo

Publiée par Mizraim Akhenaton sur Lundi 28 septembre 2020

Menos cantidad y más calidad

Tanto en el ejercicio como en la nutrición es aconsejable menos cantidad y más calidad.

Martín Macedo lo expresa también así en un reciente post:

«La cantidad es importante. Pero la calidad lo es aún más.

La cantidad de años que una persona vive es importante. Pero sin calidad, cuanto más se vive tanto más se sufre.

La cantidad de comida que debe recibir un niño para crecer sano es fundamental. Pero sin calidad, cuanto más coma más enfermo estará.

Algo similar ocurre con el entrenamiento físico. La cantidad de repeticiones es crucial para garantizar el desarrollo  de la fuerza o de una habilidad deportiva. Pero si el profesor no tiene calidad, cuanto más repita una rutina más  serias serán las lesiones.

Cuando practico mis ejercicios a veces tengo poco tiempo y debo elegir. Entre apurarme para lograr el número de  repeticiones habitual o trabajar lentamente, pero con calidad máxima, la experiencia me ha enseñado que es  preferible menos cantidad y más calidad. Es preferible hacer 20 abdominales con excelencia que hacer 100 con prisa y sin disfrutar de la práctica.

También este principio se aplica a la nutrición. Más vale unos pocos bocados tomados lentamente y con conciencia que un mayor volumen con ansias de terminar antes.

Un arquitecto con maestría sabe que para construir una gran obra. Se necesita una gran cantidad de ladrillos, colocados uno a uno de una manera perfecta. Porque si falta la calidad en lo pequeño, cuanto más grande la  construcción, mayor será la vergüenza cuando se desmoronen sus grandes paredes»

 

 

Las algas, el alimento del futuro

Las algas son uno de los alimentos más nutritivos del planeta, sirven tanto para prevenir como para curar enfermedades.

El origen de la vida está en el mar. Millones de años de erosión lo han enriquecido con todos los minerales en abundancia para la vida. Las algas fabrican el 80% del oxígeno que respiramos y contienen entre DIEZ Y VEINTE VECES más minerales que las verduras de la tierra.

Por sus cualidades y sus amplias propiedades terapéuticas, las algas serán un alimento fundamental en la alimentación del futuro.

Evolutivamente son los vegetales más antiguos, por lo que la asimilación de sus nutrientes es para todos excelente. Figuran entre los productos de la naturaleza más ricos en hierro y calcio. También son importantes las cantidades que presentan de vitaminas, aminoácidos, enzimas y prácticamente todos los oligoelementos: yodo, magnesio, azufre, cloro, manganeso, silicio, cobre, zinc, níquel, molibdeno, plata, cromo, etc… de tal forma que si consumimos regularmente algas, estamos haciendo una verdadera oligoterapia.

Por ser alimentos muy concentrados, no deben consumirse en grandes cantidades. Es mejor tomarlas diariamente y en pequeñas dosis (1 cucharada de alga cocida, diaria).

Las verduras marinas no absorben la contaminación, a diferencia de los peces. Donde el nivel de contaminación es alto, simplemente no pueden crecer, para ello necesitan aguas muy puras para su desarrollo. La considerable reducción de cultivos de nori en Japón es una prueba de ello.

Una de las propiedades de las algas es depurar nuestro cuerpo y propiciar la expulsión de metales contaminantes, radioactividad y residuos, por lo que pueden ayudarnos a limpiar las toxinas, permitiendo además su eliminación natural. Estamos rodeados de radiaciones: los móviles, los ordenadores, la televisión a todas horas, incluso en los dormitorios, equipos de música, despertadores electrónicos, en los coches, etc… En España tenemos gran riqueza en algas, sobre todo en Galicia y en el mar Cantábrico.

Propiedades de las algas

Las algas son alcalinizantes, depurativas, remineralizantes (ricas en calcio, hierro, sodio y magnesio) y especialmente calcificantes de los huesos por su riqueza en calcio, con una excelente relación calcio-fósforo, que facilita la absorción del mismo.

  • Son depurativas y reforzantes. Las algas, juntamente con el miso, ayudan a eliminar los residuos tóxicos, los metales pesados, de modo que actuan como quelantes o limpiadoras.
  • Estimulan el metabolismo.
  • Regulan y equilibran los riñones y la circulación sanguínea así como la digestión.
  • Ayudan a eliminar los líquidos retenidos en el cuerpo.
  • Ayudan a eliminar purinas procedentes de los alimentos proteicos.
  • El yodo natural que contienen puede eliminar el yodo radioactivo absorbido por la glándula tiroides y prevenir el bocio (hipertrofia de la glándula tiroides).
  • Todas las algas refuerzan y tonifican el sistema nervioso en general.
  • Su riqueza en vitaminas y oligoelementos, como el zinc y selenio, refuerza el sistema inmunitario.
  • Las algas se utilizan como alimento, pero también como complemento para reforzar el esqueleto, el cabello y las uñas, también para tratar problemas cardiovasculares, para adelgazar, para mejorar la circulación sanguínea en problemas hormonales, para bajar el colesterol, en las anemias, en la osteoporosis, en el hipotiroidismo, para ayudar en los procesos de desintoxicación…
  • Las algas nos protegen de la radiactividad. Poseen principios activos que neutralizan potenciales agentes cancerígenos como los metales pesados y los isótopos radioactivos. En Hiroshima y Nagasaki se evidenció que las personas que consumían diariamente algas y sopas de miso, no sufrieron lesiones en las paredes del intestino delgado, ni alteraciones en el funcionamiento de las glándulas tiroides, que son las dos zonas más sensibles a las radiaciones. Esto nos indica que al consumir algas, con su yodo orgánico, hace de barrera al yodo radioactivo en un 97%.
  • Las algas se consumen cocidas. Las principales algas comestibles son: wakame, arame, kombu, dulse y nori.

Fitoquímicos de las algas

Las algas, especialmente la wakame y la kombu, poseen  glucanos, que estimulan el sistema inmunitario. También son ricas en polifenoles. La fucoxantona es un carotenoide de la  familia del licopeno, es la sustancia que da el color marrón a cierto tipo de algas y se ha estudiado que inhibe el crecimiento del cáncer de próstata, entre otros.

Las algas y el cáncer

Se ha estudiado que las algas son inhibidoras del crecimiento de algunos tumores cancerígenos, como el de pulmón, el de colon, el de estómago y el de próstata.

 

Si quieres saber más y aprender a cocinar preparaciones con algas, te gustará Recetas Macrobióticas para la Salud.

Menús macrobióticos para una semana

Cuando hacía los talleres de superación de la fibromialgia y síndrome de fatiga crónica, varias personas me pidieron que les confeccionara un menú de alimentación macrobiótica para 1 semana. En mi 2º libro De la Fibromialgia a la Salud lo encontrarás también junto a la receta de cada una de las propuestas.

No pretendas seguir esta pauta al pie de la letra, sino que lo importante es que te sirva de guía para orientarte e ir probando.

 

Entre comidas (MERIENDAS O A MEDIA MAÑANA)

  1. Crema de fresones con galletas de arroz + té
  2. Pan de espelta integral con compota de manzana + té
  3. Manzanas con algarrobo y galletas de sésamo + té
  4. Pan de espelta con compota de fresa + té
  5. Pan de espelta con aceite de sésamo y gomasio + té
  6. Galletas de arroz con crema de fresones + té
  7. Peras en almíbar con galletas de arroz + té

Para elaborar cada una de las recetas mencionadas en el menú, recuerda que puedes descargar gratuitamente el libro De la fibromialgia a la Salud y Recetas Macrobióticas para la Salud desde esta misma web.

Vichyssoise macrobiótica

Aunque el verano está llegando a su fin, todavía disfrutamos del buen tiempo. Con este clima más bien caluroso apetecen preparaciones refrescantes y ligeras.  Es por eso que hoy te propongo la siguiente receta: Vichyssoise macrobiótica.

Vichyssoise

Ingredientes para 2/3 personas:

  • 2 puerros cortados finos (la parte blanca y la verde)
  • 3 vasos de agua o de leche de avena
  • 2 cucharadas de miso blanco o shiro miso
  • 2 cucharadas de kuzu
  • 1/2 tetrabrik de crema de avena que no contenga aceite de palma
  • 2 cucharadas soperas de aceite de sésamo
  • Cebollino como guarnición

Preparación:

  • Saltear los puerros en una cazuela con el aceite de sésamo hasta que queden dorados y añadir los 3 vasos de leche de avena o agua y llevar a ebullición.
  • Con un poco de agua fría diluir el kuzu y añadirlo a la cazuela removiendo rápidamente hasta que espese ligeramente y apagar el fuego.
  • Diluimos el miso con un poco de agua y lo añadiremos junto con la crema de avena a la cazuela.
  • Pasaremos por la batidora todo el contenido y lo serviremos en boles, poniendo los trocitos de cebollino como guarnición. Dejaremos que se enfríen.
  • En verano pondremos la vichyssoise unos minutos en la nevera, pero sin que quede muy fría.

¡Buen provecho!

 

Recuerda, si quieres aprender a elaborar más recetas, tienes acceso gratuito a la descarga digital del libro Recetas Macrobióticas para la Salud en esta misma web.

Recetas macrobióticas: Hummus

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Uno de los cambios fundamentales que me ayudaron a recuperar la salud fue la alimentación, concretamente el cambio a la macrobiótica, que quedó reflejado anteriormente en mis libros sobre fibromialgia, en especial en «De la fibromialgia a la Salud«. Hace algún tiempo ya compartí la síntesis de la dieta macrobiótica básica, que podéis releer desde aquí. Sin embargo hoy, con motivo de la reciente publicación de mi último libro, Recetas macrobióticas para la Salud, he querido empezar la semana con una receta sencilla, sabrosa y sobre todo macrobiótica: paté de garbanzos o hummus.

Los garbanzos son muy recomendables en la fibromialgia y el reuma, ya que son reforzantes del hígado. Favorecen la eliminación del colesterol y son ricos en triptófano, que nos ayudará a mejorar nuestro estado anímico. Además, si tostamos los garbanzos antes de su cocción (los yanguizamos), haremos que sean mucho más digestivos.

HUMMUS (paté de garbanzos)

Ingredientes que necesitaremos:

  • 1 + 1/2 taza de garbanzos crudos
  • 1 cebolla
  • 1 hoja de alga kombu
  • 1 hoja de laurel
  • 1 cucharada de salsa de soja tamari
  • 2 cucharadas soperas de TAHIN (puré de sésamo)
  • 2 cucharadas soperas de aceite de sésamo
  • 1 diente de ajo previamente macerado en tamari durante 1 mes (opcional)
  • 1 cucharada de pasta de umeboshi o 2 ciruelas umeboshi

A la mayoría de personas el sabor de la ciruela umeboshi les puede parecer, al principio, un poco peculiar, pero en esta receta su sabor se transforma y hace que, un hummus normal, se convierta en delicioso. Además de aportar sabor, la umeboshi tiene múltiples propiedades para la salud: alcaliniza la sangre, tiene efectos antibioticos y antisépticos, previene la fatiga y retrasa el envejecimiento. Ayuda a resolver los problemas de salud, tanto de tipo yin como los yang. Se recomienda utilizarla en caso de falta de apetito, diarrea, estreñimiento, intoxicación, náuseas, resfriados y gripes.

Preparación del hummus:

  • Lavaremos los garbanzos y los dejaremos en remojo la noche anterior.
  • Usaremos el agua de remojo en la cocción de los garbanzos porque contiene enzimas necesarias para su digestión.
  • Tostaremos los garbanzos hasta que cambien su color.
  • Primero se hierven los garbanzos solos para poderlos espumar cuando empiecen a hervir. Después se añade el alga kombu, la cebolla troceada y la hoja de laurel, pero no ponemos sal. Cuando ya están bien cocidos se les añade una cucharada de tamari, 2 cucharadas de tahín, 2 cucharadas de aceite de sésamo, las 2 ciruelas umeboshi y 1 diente de ajo (opcional).
  • Sacamos el alga kombu para utilizarla en otra cocción y la hoja de laurel, y trituramos todos los ingredientes. Si es necesario añadimos un poco de agua hasta conseguir la consistencia deseada.
  • Se puede adornar el hummus con piñones, previamente lavados y tostados a fuego lento en una sartén de acero inoxidable o cazuela del mismo material. También, como guarnición, podemos sustituir los piñones por alguna planta aromática como la menta, el perejil o la albahaca. Además, esta receta también se puede preparar sustituyendo los garbanzos por lentejas o azukis.

¡Buen provecho!

 

La fruta y el exceso de fructosa

La Fructosa es el azúcar de la fruta y es el que más engorda y el que más aumenta los niveles de triglicéridos en sangre. Es especialmente perjudicial en las leucemias, en las patologías hepáticas y en la anemia. Es el antígeno de  los glóbulos rojos.

Cuando nos excedemos en la ingesta de fruta, como ahora en verano que hay gran variedad, pueden aparecernos una serie de trastornos en la salud: la causa es la fructosa.

Según un artículo académico de nutrición hospitalaria, la alta ingesta de fructosa tiene un impacto a nivel intestinal y hepático, asociándose a patologías como hígado graso no alcohólico y mala absorción de la fructosa.

La fructosa, a pesar de tener una nomenclatura similar a la glucosa, se absorbe más lentamente que la glucosa, aunque es captada y metabolizada de manera más rápida por el hígado. Su efecto estimulante sobre la liberación de la insulina es inferior al de la glucosa y su captación es independiente de esta.

Otros trastornos que nos produce el exceso de fructosa

En las últimas décadas el consumo de fructosa se ha incrementado con el exceso de fruta, especialmente en los niños. Y sobre todo a través de bebidas endulzadas y productos alimentarios con fructosa añadida.

El Dr. Robert Lustig descubrió en un estudio la ruta metabólica de la fructosa. La fructosa, en el estómago, se transforma en alcohol, que produce, cuando llega al hígado: el hígado graso, cirrosis hepática no alcohólica y/o síndrome de la resaca (las personas se despiertan con dolor de cabeza como si se hubieran excedido en el consumo de alcohol). También afecta al páncreas porque está relacionado con el estómago.

La fructosa produce resistencia a la insulina, lo que conduce a la diabetes. Asímismo, la fructosa nos afecta disminuyendo el nivel cerebral.

¿Por qué la fructosa produce obesidad?

La fructosa inhibe la grelina (producida por el estómago y el páncreas), que nos avisa cuando el cuerpo tiene apetito, y la leptina, que nos avisa cuando ya estamos saciados. La inhibición de la grelina y la leptina implica que tengamos sensación de hambre permanentemente. La fructosa también inhibe el triptófano, aminoácido precursor de la serotonina (las hormonas de la felicidad). Normalmente el triptófano se utiliza en las depresiones y, en este caso, como queda inhibida por la fructosa, nos produce depresión. Después de la ingesta de fruta, hacia los 30 minutos del consumo de fructosa, llega la tristeza, la falta de estímulos y el letargo.

Otro trastorno es el síndrome de la fermentación alcohólica de la fructosa, que da síntomas de embriaguez sin haber tomado ninguna bebida alcohólica.

La fruta produce enfriamiento y humedad en el cuerpo. La naturaleza produce más fruta en verano precisamente para que nos refresque, pero no es necesario excedernos. Su ingesta debe ser controlada.

La fruta es un dulce vacío porque solo tiene agua y fructosa. Su mejor alimento está en la piel y en las semillas, que es precisamente lo que no nos comemos. No nutre porque no entra en la célula. Lo que sí que, en ocasiones, la podemos utilizar como drenante para desintoxicar, aunque solo nos proporcionará alcohol, que es disolvente y dispersante, con lo que el hígado continuará sufriendo.

La energía de la fruta es dispersa y nos puede producir problemas de piel: dermatitis, sequedad e incluso psoriasis.

La fruta es yin, por lo que puede curar enfermedades yang. De todos modos, la mayoría de enfermedades son yin.

El Dr. Robert Lustig es un endocrinólogo pediátrico estadounidense, profesor de la Universidad de San Francisco, especializado en obesidad infantil. La investigación de Lustig examina el vínculo entre el consumo de fructosa y el desarrollo del síndrome metabólico que incluye: la diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedad cardiovascular, renal, enfermedad de hígado graso no alcohólico, obesidad, el fenómeno TOFI (delgado por fuera, gordo por dentro) y el síndrome metabólico.

En síntesis, la fructosa ataca al hígado y al cerebro.

Las Frutas y el Cáncer

Las personas se preguntan el por qué de la ausencia de frutas en la alimentación macrobiótica, y especialmente en el cáncer. La respuesta nos la da el Dr. Franco Berrino, Director del Departamento de Medicina Preventiva y Predictiva del Instituto Nacional del Cáncer de Milán; miembro de WCRF UK (World Cancer Research), forma parte de una red  global de organizaciones benéficas comprometidas en la prevención del cáncer. El Dr. Berrino es una persona que, además, ha estudiado la filosofía macrobiótica.

El Dr. Berrino nos dice que en nuestro cuerpo existe una sustancia indispensable, que nosotros fabricamos, que se  llama poliamina y que sirve para la multiplicación celular. Las frutas contienen poliaminas, y es evidente que en esta enfermedad no interesa aumentar esta multiplicación celular.

Él nos hace las siguientes recomendaciones:

  • No comer patatas, tomates, berenjenas ni frutas (naranjas,…), y especialmente no consumir ninguna fruta tropical.
  • Teniendo en cuenta que el cáncer es una enfermedad yin, nos aconseja comer cereales integrales como el mijo y el trigo sarraceno, porque son yang, pero el que más nos recomienda es el arroz redondo integral, porque tiene un gran equilibrio yinyang (el arroz redondo es más yang que el largo). También nos aconseja que comamos  pan integral.

Jarabe de Fructosa

Más peligroso para la salud que el exceso de fruta es el del jarabe de fructosa. El Jarabe de Fructosa es un  edulcorante líquido compuesto de una mezcla de fructosa y glucosa, altamente tóxico,  que produce obesidad,  diabetes y cáncer. Por ser más económico que el azúcar de caña y el de remolacha, es el que se utiliza actualmente  para la mayoría de bebidas comerciales y alimentos procesados.

Se conoce con el nombre HFCS (High Fructose Cron Syrup) y es el resultado de un proceso de refinado químico. No tiene nada en común con la fructosa de la fruta y el  organismo la considera como una sustancia extraña incapaz de metabolizar.

Hay que tener cuidado con los  alimentos ecológicos si llevan jarabe de maíz, pues es muy rico en fructosa, yin: expansiva.

 

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